Chiclana “Esperamos el subidón de clientes a partir del 15 de julio”

  • El presidente de los hosteleros señala que las segundas residencias mantienen buena parte de los negocios de costa

Imagen del paseo marítimo a la altura de la primera pista. Imagen del paseo marítimo a la altura de la primera pista.

Imagen del paseo marítimo a la altura de la primera pista. / Sonia Ramos (Chiclana)

Vittorio Canu, presidente de la Asociación Chiclanera de Hostelería, se muestra positivo en cuanto a lo que deparará esta temporada estival al sector, pero al mismo tiempo admite que se enfrentan a un verano “anómalo” en el que reina la incertidumbre en muchos locales que se sitúan a lo largo de la costa de Chiclana.

Señala que, de momento, se registra un buen ambiente en el litoral chiclanero durante los fines de semana, “sin embargo, el resto de días la cosa está bastante tranquila, por no decir parada”, apostilla.Manifiesta que se observa la paulatina llegada de más gente a la costa y que hay movimiento de turistas, si bien esta primera quincena de julio sigue sin despegar del todo en comparación con otros años.

En cualquier caso, expresa que la zona de La Barrosa es el enclave turístico por excelencia y donde se ve más trasiego de visitantes. Todo lo contrario ocurre en la zona de Novo Sancti Petri, según indica, “en los que hay días en que todo está totalmente desértico, lo que acarrea pérdidas para muchos negocios hosteleros y también para otros establecimientos que se dedican a otras actividades”.

Canu indica que, a diferencia del ambiente de la Barrosa, “el Novo está desértico”

En cuanto a las ventas, Vittorio Canu matiza que durante los fines de semana se llenan algunos locales hosteleros de la costa, “pero hay que tener en cuenta que el distanciamiento debido a la pandemia del coronavirus ha obligado a poner menor número de mesas y en muchos casos se mantiene al mismo personal que en otros veranos”.

Para Canu, hay un factor muy importante que sostiene a los negocios de la localidad durante la temporada veraniega. El presidente de los hosteleros se refiere a las segundas residencias que se sitúan en el entorno de la costa e incluso más alejadas. En este sentido, resalta que son familias enteras las que ocupan chalets o apartamentos, ya sea a través del alquiler o que los mismo propietarios hayan decidido ocupar esas viviendas este verano por miedo a viajar a otros destinos a causa de la pandemia.

“Las segundas residencias son un pilar para todo los establecimientos, no sólo para los hosteleros, ya que los inquilinos realizan compras en establecimientos dedicados a cualquier otra actividad o supermercados. Y también salen a la playa y consumen en bares y restaurantes, aunque también hay muchos clientes que optan por hacer la comida en casa o el pedido a domicilio. El caso es que haya movimiento”.

A las puertas de mediados de mes, Canu espera “un subidón de clientes a partir del día 15”, expresa, fecha en la que confía en que se dé un giro destacable en cuanto a la afluencia de visitantes. “Desde ese día hasta finales de agosto, incluso parte de septiembre, todos los negocios estamos esperanzados en que Chiclana vuelva a brillar como destino como siempre lo ha hecho. De todas maneras, hay que mantener una actitud positiva porque creemos y confiamos en salvar este verano tan raro que nos ha tocado vivir a todos”, declara el responsable de los hosteleros de Chiclana.

En cuanto a la evolución de los negocios en el centro de la localidad, el presidente de los hosteleros comentó que la mayoría de ellos se mantienen con ventas aceptables, pero nada comparable con otros veranos en los que numerosos visitantes acudían al casco histórico de la ciudad, ya sea para conocer la zona o realizar compras en las tiendas que se concentran en este enclave del municipio chiclanero.

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