Chirigota

El niño Jesús que tenía tu mare en la mesita de noche

Localidad: Cádiz

Letra: Antonio Pedro Serrano 'el Canijo'

Música: José María Barranco Cabrera 'el Lacio'

Dirección: Rubén Navarro Márquez

el tipo. Figuritas del niño Jesús cabezones.

Plegarias a cádiz para buscar el milagro. Rezos al niño Jesús para regresar a la noche grande del Concurso. Nuevo golpe de efecto en la presentación, en la que Carlos Mení aparece como la banderola que se cuelga en los balcones durante la Navidad para anunciar su llegada. El único cambio, ya que mantiene el popurrí casi intacto, lo que es sinónimo de que el Canijo  confía en lo que lleva. Juegan con la originalidad en el desarrollo de los pasodobles, aunque ambos son muy diferentes. En el primero, comparan a la rumana de las muletas con Cádiz. Una ciudad que mendiga por sus miserias y que "está siempre en las últimas y provocando lástima". Engaños similares como el de los sordos de Astilleros. Pero al final, le da la vuelta y lo encauza con la política local. Mientras que a una extranjera se le pide que se vaya, una mujer "con mechas que también vino de fuera" -por la exalcaldesa Teófila Martínez - nos dejó la deuda que tiene actualmente la ciudad. Por eso, rematan diciendo que "cogemos antes a una coja que a  una mentirosa". Un planteamiento que, aunque puede ser discutible, se justifica con este final. La pluma del Canijo aparece más brillante en el segundo pasodoble en homenaje a Cádiz a partir de los números. Desde un teatro valiente que se parió en el siglo XX, pero se empezó a construir en el XIX, realizan una cuenta atrás en la que se cruzan con las 'Quince piedras' de Villegas, el 11 de Mágico, el 10 de Mejías, las cuatro playas, los tres milenios o los dos vientos para acabar con "uno que te quiere". Un amor que regresa cada febrero. Sin embargo, en el momento de la verdad, no apuestan por los cuplés más lúcidos, aunque tampoco desentonan como para bajarse de una lucha en la que están metidos de lleno. La primera pieza se la dedican al vestido en Nochevieja de Cristina Pedroche, que provocó que a Carlos Sobera se le pusiera aquello como a su antiguo programa: 50x15. En el segundo, no falta el autocuplé que se dedica el Canijo. En este caso, a los kilos que ha perdido, tanto que su cayetano, al enseñárselo al grupo, dice que "mejor no salgo". Las oraciones pueden tener su fruto.

 

EN CUARTOS

las coplas. La actualidad manda. El terremoto de Melilla se siente en la habitación del Falla y todas las figuras acaban revoleadas, menos el Canijo, que no se entera. Un golpe de efecto  para encauzar una actuación en la que mantienen las expectativas que crearon en su estreno.  Las letras acompañan con dos pasodobles religiosos. Pellizquito de monja a los dos bandos que se han creado en la Semana Santa gaditana. Aunque en la parte humorística dicen con ironía que un gaditano que luce un costal es como "si un sevillano se pone a escribir Carnaval". Lamentan que con las peleas por imponer un estilo de carga ambos "se están cargando mi Semana Santa". Sin posicionarse, ponen algo de luz en este conflicto. En el segundo, se vuelven más duros ante los abusos a menores por parte del clero. Como Jesús que son, no les perdonan aunque vayan a llorarles de rodillas a la capilla. El Carnaval se retroalimenta en los cuplés. Destaca el segundo a las comparsas, ya que ellos  andan como la comparsa de Tino para no despertar a su mujer. El segundo, sin embargo, falla en el remate sobre las entradas y un reventa que "te reventa" en forma de cola en una página de pelo. ¿Rezaremos dos plegarias más? 

EN PRELIMINARES

las coplas. Estampa de casa de abuela, con el papel pintado de  la pared que se cae y  una mesita de noche coronada por una lámpara con flecos. El Canijo queda recuperado para la causa después de algunos años dubitativos. Primer golpecito, a la espera de la evolución. El niño Jesús se presenta con las confidencias de la cama a la que acompaña y alguna pamplina resultona, como que quiere ser hipster para que le digan que Jesús "exhispter". La influencia de la unión con el Lacio se nota desde el final de la primera pieza. En el pasodoble, quizás abandona un poco su pureza, sobre todo en el inicio. A partir del trío, es más reconocible la hechura chirigotera, aunque se alarga al final. El resultado acompaña bien a las dos letras con las que abrió boca el Canijo. La primera, ligada al tipo, a su creencia en Cádiz y su petición al Nazareno para que la ciudad se ponga buena, se levante y ande. El segundo, a la inmigración, a la que "si un hombre no la pesca, San Pedro los viene a pescar".   Destaca el primer cuplé a los políticos y la incapacidad de Rajoy para llegar a acuerdos cuando sus dos párpados no son capaces de hacerlo. El segundo desbarra un poco -dos rombos- al convertir Jesús Bienvenido "en agua todos  los  chuminos".  Buenos golpes - el leproso y el "estoy lleno de pedacitos de ti"- en un popurrí que invita a rezar varias plegarias. Por lo menos dos más. 

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