Cuarteto

Los cansinos

Localidad: Cádiz

letra. Iván Romero Castellón y Daniel Fopiani Muñoz.

música. Daniel Fopiani Muñoz e Iván Romero Castellón.

director.  Pedro José Tamayo Salazar.

el tipo. Trabajadores y clientes de un casino.

En semifinales: El casino de los Cansinos gana hoy en crítica pero pierde en golpes, incluso, en el tema libre, hasta de repertorio, ya que repiten algunas cositas de pases anteriores. El personaje de Cristóbal, el milloneti, sigue siendo de lo más efectivo, además de las tablas que lucen cada uno de los chicos, pero, sin embargo, estamos ante un pase flojo con poca historia. La parodia con el tema de las elecciones nos deja buenos momentos en forma de toquecitos ácidos y críticos como que El Ruina podría ser concejal de fiestas "porque ya peor no se puede hacer", por ejemplo, pero sí que está algo forzada la entrada del personaje de Pablo Iglesia de la Palma con su partido Po vemos (el nombre del partido les da juego y tiene ánge pero no termina de pegar ese cara a cara electoral ahí en medio del casino). Cortita (de tiempo) parodia que muere con los cuplés con desarrollo más simpático que remate. En el primero, los carnavales le levanta el apetito sexual y, sobre todo, las comparsas. En una de esas está viendo la agrupación de los Carapapa y se mete en faena. Termina y aún Perico estaba en el punteado. El segundo para el Mundial de fútbol donde Luis Suárez se hace seguidor de 'Los Trasnochadores' (bocaíto...), mejor que el final  rescatando a las rayas y a  Maradona.  Ha llovido ya...

En el tema libre, nos gustan, de nuevo, los comentarios críticos (en el casino entran más tontos que en el Ayuntamiento) pero la historia, también cortita en tiempo, se desarrolla aprovechando (como si fuera la final) tramas de otros pases y, claro, está el show del Elvis de La Caleta. Así, el Ruina, para salir de su ruinazo, imita el atraco del primer día y al árabe que se inmola en el casino en cuartos. Lo cogen del tirón. Mucho mejor cuando Cristóbal le dice que para robar lo mejor es las tarjetas Franciscas "opacas".  Aunque, seguramente, los veremos en la final (y nos alegraremos) sin embargo este pase nos provoca algunas dudas. 

En cuartos: Un nuevo personaje llega al casino de los Cansinos. Esta vez el millonati tiene un rival a su altura porque, ya saben,  "miseria no". Realmente, Carlos Pérez lleva casi todo el peso de la parodia que funciona bien con sus intervenciones.  El asunto es que un jeque árabe (que ellos tildan de moro) quiere echar unas manitas y allí que va con su escolta y todo. El príncipe Hussein de Ubrique, así se llama, es el que ha pagado el segundo puente y Tobi Lletes se mosquea y dice que a él le tienen prometido otro al ladito. "El suyo es para salir y el mío es para que la gente entre aquí". Está bueno. Luego cuando juegan al póker y el jeque se quiere inmolar baja una mijita pero los golpes de Pérez mejoran la cosa. Los cuplés, desiguales, mejor el segundo sobre el gimnasio 24 horas, pues hacen un buen juego de palabras final. El primero sobre "el venazo" del cantante Abraham Mateo,bastante peor. En el tema libre no falta el Elvis Presley de La Caleta que hace un show cortito pero con cositas de ánge. Antes, descubrimos que la mujer de Tobi le es infiel gracias a la ruleta que parece una ouija. Vamos a ver qué hacen en semifinal.

En preliminares: Personajes en la línea de sus cuartetos de otros años para una nueva propuesta que comienza con muy buen pie. Sobre todo en la presentación-parodia donde nos abren las puertas de un casino donde van a pasar muchas cosas. Algunas, esperadas, como el show de uno de sus personajes y otras, no tanto, como un atraco con un final inusual (ambas cosas las veremos en el tema libre). Pero, antes, en esa presentación bastante simpática conocemos al croupier (que no reparte cartas, reparte acción), Don Cristóbal, un millonati que acuña una frase que ya ha conectado con el público, "miseria no", y que nos recuerda poderosamente no tanto al Veleta como al del taco de Los Morancos (pero con más hechuras gaditanas, también con mucho ánge); a Juanlu Dópata, que será luego el atracador (bien ahí) y el Elvis del show; y al Ruina, con un gran sangangui que dará mucho juego. Puntos a su favor, van este año muy rimaditos, con una parodia que tiene bastante ritmo, golpes ocurrentes y no abusan, por ahora, de los bailes; y como negativos, dos cuplés y un estribillo flojitos. Alguna crítica social con arte y muchas tablas, muchísimas, para dominar la escena. 

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