Cádiz CF - Tenerife

De las dudas, al subidón y la decepción

  • Jarro de agua fría cuando la afición ya se veía en el 'play-off' de ascenso

Los jugadores del Cádiz celebran el tanto de Alberto Perea junto a las gradas de Tribuna y Fondo Norte, con la afición entregada. Los jugadores del Cádiz celebran el tanto de Alberto Perea junto a las gradas de Tribuna y Fondo Norte, con la afición entregada.

Los jugadores del Cádiz celebran el tanto de Alberto Perea junto a las gradas de Tribuna y Fondo Norte, con la afición entregada. / julio gonzález

Tarde-noche de sensaciones variopintas en un Ramón de Carranza que no registró el lleno que se anunciaba. Acaso contagiada del juego anodino de los contendientes durante buena parte del primer periodo, la afición no despertó hasta que percibió motivos para estimularse. Pasada la media hora, un par de remates supusieron un antes y un después para espolear a la grada, que también reaccionó a la excesiva e inexplicable pérdida de tiempo de un Tenerife que llegaba a la Tacita de Plata supuestamente apurando sus escasas opciones de play-off. Tras el descanso, el gol de Alberto Perea propició que el respetable se viera ya clasificado porque, además, los demás resultados acompañaban. Pero quedaban minutos por delante, mucho sufrimiento. Y un auténtico jarro de agua fría cuando el conjunto insular igualó en la prolongación. Y sin tiempo para más, sólo restaba echar cuentas para seguir soñando.

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