Crónica y resultado del Celta - Cádiz CF Lluvia de errores (4-0)

  • El Cádiz CF encadena múltiples fallos en las dos áreas y sufre un serio correctivo en una noche para olvidar

Álvaro Giménez y Espino intentan cerrar el paso a Brais. Álvaro Giménez y Espino intentan cerrar el paso a Brais.

Álvaro Giménez y Espino intentan cerrar el paso a Brais. / Salvador Sas/Efe

El Cádiz CF más desconocido de los últimos tiempos se volvió tierno como un corderito y, quizás llevado por el espíritu navideño, regaló tres puntos a un Celta de Vigo que tuvo la puntería que le faltó al cuadro visitante. Nada menos que 4-0, todos los goles en una primera parte plena de efectividad por los gallegos y repleta de pifias por el bando gaditano.

Los amarillos encadenaron errores en la dos áreas y la consecuencia fue una lluvia de goles entre tanta agua que cayó del cielo. Nunca había generado tantas ocasiones como fallos en la retaguardia, en especial Conan Ledesma, que tuvo un día para olvidar. Y si encima Iago Aspas está de dulce...

El delantero del Celta dio un auténtico recital y él solito se llevó por delante todo el entramado defensivo de un Cádiz CF contra la lona que en el intercambio de golpes pierde entidad.

El conjunto gallego devolvió a los amarillos a la cruda realidad de la Liga con un marcador apabullante que supone un serio aviso. Al Celta le salió todo y al Cádiz CF nada. Lo mejor es pasar página cuanto antes, pensar que sólo son tres puntos perdidos y nada más.

Peor no pudo empezar la noche para un conjunto amarillo que salió desnortado hasta el extremo de que la afamada solidez defensiva saltó por los aires en el minuto 6.

Iago Aspas y Nolito se bastaron para derrumbar la muralla con una pared y un taconazo del gallego al sanluqueño, que no perdonó para fusilar a Ledesma desde el corazón del área. 1-0 con todo el partido por delante.

Un golazo todo calidad con un movimiento estudiado por la artillería celtiña abrió el marcador e hizo sonar el despertador para los visitantes, que sin perder la compostura buscaron una reacción meteórica que no llegó de milagro.

En el 10, casi sin digerir el tanto en contra, Rubén Blanco evitó el empate al sacar con una mano el balón dirigido a la escuadra tras un centro chut de Iván Alejo.

Esa jugada derivó en un par de saques de esquina y en el segundo, ya en el minuto 11, en una acción de estrategia, Fali prolongó de cabeza y Negredo, completamente solo delante de la portería, remató con la testa para estrellar el cuero en un poste.

Cuando parecía que el Cádiz tomaba las riendas del partido, tras un nuevo intento de Iván Alejo, un pase en profundidad de Iago Aspas sobre en Santi Mina se lo comió Fali y la salida a lo loco de Ledesma acabó con el derribo del portero al delantero, que poco después se tuvo ir al vestuario con un fuerte dolor en su hombro izquierdo.

El árbitro no lo dudó y señaló un penalti claro. La jugada pasó el filtro del VAR y Iago Aspas no perdonó desde los once metros para poner el 2-0.

Dos goles de desventaja a la media hora redujo mucho las posibilidades de éxito de un Cádiz que no dejó de intentarlo aunque sin acierto. El primer reto era acortar distancias antes del descanso. Alberto Perea tuvo el gol en el 39 con una volea que se escapó por muy poco.

No fue por falta de oportunidades, que las tuvo de sobra el equipo de Álvaro Cervera. Pero el marco contraria se volvió como la puerta pequeña del Imaginarium.

No mereció tanto castigo y mucho menos el vapuleo que sufrieron los visitantes. Pero el fútbol se compone de aciertos y errores. Los locales convirtieron en gol cada llegada y los gaditanos no dieron una a derechas en ninguna de las dos áreas.

El encuentro quedó resuelto en la primera mitad con dos goles más de los celestes que dejaron helados a los amarillos. En el 43, Fran Beltrán marcó con un derechazo desde la frontal con el que coló el balón en la portería junto a un poste tras tocar levemente en Marcos Mauro.

Sin tiempo para asimilar el destrozo, Brais Méndez hizo el cuarto tras una cantada de Ledesma en la salida. El arquero llegó tarde y el cabezazo del medio local trasladó el cuerto al fondo de la portería.

Con 4-0 al intermedio, la segunda parte sobraba por completo. La cuestión era que la herida no fuese aún más profunda y tratar de adecentar el resultado.

Cervera dejó en el vestuario a Espino e Iván Alejo y apostó por Jairo y Pombo y convirtió a los laterales casi en extremos. Pero no hubo reacción.

Como no podía ser de otra forma, los visitantes adelantaron líneas, se volcaron arriba con una presión continua mientras los anfitriones, cómodos atrás, se dedicaron a buscar a Iago Aspas, una pesadilla para los centrales. En el 60, el capitán del Celta envió el balón al poste en una contra de manual.

De nuevo apreció Aspas tres minutos después para marcar un gol que no subió al marcador por fuera de juego. Estaba más cerca el quinto de los vigueses que el primero de los gaditanos. Los de casa jugaron a placer y los andaluces, sin ninguna fe, vieron pasar el tiempo sin hacer daño.

Cervera dio minutos a Garrido, Lozano y Malbasic para que tuvieran ritmo competitivo más que para otra cosa. Y para dar descanso a Jonsson, Álvaro Giménez y Negredo. Eran minutos de la basura.

Un paradón a Rubén Blanco tras un libre directo lanzado por Iza Carcelén (en el 81) rompió el aburrimiento en la recta final. Dos nuevos goles anulado a los locales (fueras de juego de Olaza y Iago Aspas) y un cabezazo fuera de Garrido pusieron un poco de sal antes del pitido final.

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