Copa del Rey | Crónica y resultado del Ribadumia - Cádiz CF El Cádiz CF cumple sin alardes (0-2)

  • El conjunto gaditano supera sin dificultades al Ribadumia en un partido sin historia

Malbasic se escapa de Fran Fandiño. Malbasic se escapa de Fran Fandiño.

Malbasic se escapa de Fran Fandiño. / Lavandeira jr/Efe

El Cádiz CF hizo bueno los pronósticos y superó con placidez la primera ronda de la Copa del Rey tras vencer 0-2 al modesto Ribadumia en un partido soso y sin historia. Trámite resuelto y a pensar en la Liga.

El grande no dio opciones al pequeño, que resistió algo más de media hora hasta el gol que abrió el camino del pase al segundo cruce de un Cádiz CF dominador de cabo a rabo aunque con el pie levantado del acelerador. Jugó con tranquilidad un partido nada vistoso en el que hizo lo suficiente, sin alardes para entrar en el bombo del próximo sorteo.

Tan previsible era el despliegue de una alineación poco habitual como la iniciativa en el juego que llevaron los gaditanos, ataviados para la ocasión con camiseta azul y pantalón blanco. Fue un once totalmente distinto al que saltó al césped en Balaídos.

Era de esperar también la puesta en escena de un Ribadumia que amontonó hombres en su parcela con los que aguantó los tímidos embates de los gaditanos, que no salió con la autoridad que se le supone a un equipo de Primera División frente a otro de Tercera.

Se lo tomó con calma el Cádiz CF, que no imprimió un ritmo demasiado alto y permitió que los de casa se defendiesen sin excesivas dificultades. Fueron los locales, por medio de Fran Fandiño desde la frontal del área, los que protagonizaron el primer disparo con cierto peligro aunque el balón se escapó por encima del larguero.

El conjunto de LaLiga Santander circuló el esférico con lentitud y cuando alcanzó un mínimo de aceleración llegó de verdad al área contraria.

Veinte minutos tardaron los visitantes en disparar a puerta. Lo hizo Malbasic con una volea con la zurda que repelió Roberto Pazos a córner, resuelto con un cabezazo alto de Garrido.

La primera parte caminó entre la nadería. Los gallegos se protegieron con orden ante la espesura de un Cádiz CF que en la primera media hora fue incapaz de hacer algo medianamente digno.

Un auténtico tostón hasta que en el minuto 33 los gaditanos aprovecharon una acción a balón parado para adelantarse en el marcador. Salvi colgó el cuero en el área en el saque de una falta, prolongó Cala con la testa y Jon Ander Garrido, que ejerció de capitán, cabeceó al fondo de la portería para poner el 0-1.

La superioridad en el juego aéreo fue suficiente ante la inocencia por arriba de los anfitriones para que los de Cervera se marchasen al descanso con una mínima renta en un partido feo pero bajo absoluto control de los foráneos.

Pombo, uno de los que más apareció, tuvo el segundo poco antes del intermedio al enviar la pelota muy cerca del poste con un potente zapatazo.

La mala noticia fue el abandono de Bodiger tras sufrir un golpe en la cabeza. El francés dejó su sitio a Jonsson.

El Cádiz CF salió decidido en la reanudación a resolver la eliminatoria por la vía rápida. En el 48, el árbitro señaló penalti por empujón de Cheri a Akapo dentro del área pero Malbasic lanzó mal la pena máxima y Roberto Pazos rechazó el cuero. El propio Cheri replicó de inmediato con un zambombazo que no se fue muy lejos de los dominios de David Gil.

El serbio, enrabietado, se sacó la espina cuatro minutos después (en el 52). Peleó por el balón, se hizo con él tras un rebote, se internó en el área y fusiló con un derechazo con el que coló el balón por debajo de las piernas del arquero. 0-2 y duelo sentenciado.

El resto del encuentro sobró. Los pontevedreses trataron de apretar pero la diferencia entre los equipos era notoria. Los visitantes se desenvolvieron con total comodidad, con la tenencia del balón y sólo los errores propios dieron la opción al Ribadumia de meterse en el partido, como el balón que perdió Garrido y concedió una clara oportunidad a Charles, que remató fuera con todo a su favor dentro del área.

Los locales montaron una presión alta en busca del milagro, ya con Jairo y Nano Mesa sobre el césped. Fue el Cádiz CF el que tuvo la ocasión de aumentar la renta, pero Salvi se topó dos veces con el guardameta.

De nuevo Charles pudo acortar distancias enel 86, y esta vez sí remató en dirección a puerta para que David Gil, casi inédito toda la tarde, despejase el balón. Respondió Alcalá de cabeza en el área contraria, sin tiempo para nada más.

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