El Cádiz CF es insoportable (0-2)
El equipo amarillo ahonda en la crisis al recibir un soberano repaso de la Real Sociedad B
En el estadio Nuevo Mirandilla, en el otro extremo de la ciudad, también hubo otro vía crucis la noche del lunes 23 de febrero. El Cádiz CF recibió un soberano repaso de una joven Real Sociedad B con mucha calidad y pegada, algo que en realidad tiene hoy en día cualquier equipo menos el amarillo que ofreció un recital de desaciertos en un día, otro más, para olvidar. La crisis se desató del todo con una nueva derrota (0-2) más que merecida que ahondó en el hundimiento de un Cádiz CF a la deriva que no sabe muy bien su destino, que seguro no es el ascenso y quién sabe si es la zona de descenso si insiste en seguir perdiendo.
La situación se hace insoportable como así lo expresó una afición que ya no aguanta más después de presenciar la vergonzosa actuación de un equipo que no juega a nada y no es capaz de sumar puntos. LLeva sólo uno en seis partidos de la segunda vuelta de los que ha perdido cinco y empatado uno. Insostenible. Injustificable.
Gaizka Garitano aplicó cinco variaciones en la alineación entre problemas de salud (algún futbolista con fiebre) y decisiones de índole técnica. Tiró de fondo de armario en busca de una reacción que no admitía más demora y se apoyó en un 4-4-2.
La noche arrancó con polémica. Cuando aún había aficionados accediendo al estadio, Jorge Moreno perforó la portería contraria tras un centro de Sergio Ortuño en la primera jugada del encuentro, pero el gol no subió al marcador porque el árbitro, tras revisar la acción en el monitor a instancias del VAR (no existió el fuera de juego señalado inicialmente) lo anuló al considerar que el zaguero empujó al cancebero en el salto a por el balón. En realidad, el contacto fue muy leve ante la pasividad de Aitor Fraga. Una suave carga que quizás no mereció la invalidación de ese madrugador tanto.
Conscientes de la relevancia del envite, los locales juntaron líneas y no tuvieron reparos en protegerse en su parcela para tratar de sorprender al contragolpe y explorar las dudas atrás de los imberbes blanquiazules. En el minuto 12, una indecisión entre Beitia y Aitor Fraga en el balcón del área permitió a Roger Martí conectar una vaselina que salvó el propo Beitia con la portería desguarnecida, aunque el colegiado había decretado falta del ariete.
En el 19 sí hubo por fin una ocasión no invalidada, de nuevo con un remate de Jorge Moreno rematando en boca de gol respondido con una intervención del arquero. El Cádiz CF dominó y tuvo cerca el 1-0 como Antoñito en el 21 con un derechazo repelido por Fraga. El jerezano protagonizó algunas internadas peligrosas y ofreció sus mejores minutos desde su aterrizaje en el mercado de invierno. En el otro costado, el izquierdo, Brian Ocampo se aturulló con el cuero y encendió los pitos de una hinchada que empezó a impacientarse.
La insistencia de los anfitriones no encontraba recompensa mientras el Sanse decidió asomarse en ataque en el 22 con un cabezazo de Ochieng que envió la pelota fuera muy cerca de un poste.
El aviso de los guipozcoanos no alteró el guion de un Cádiz CF que siguió buscando el gol sobre todo con centros aéreos. En el 32, Gorka Carrera, despejó el esférico en línea de portería tras un certero testarazo de Roger Martí que había tomado la dirección adecuada. La réplica fue casi inmediata con un disparo de Carbonell al larguero desde la frontal del área tras una excelente juhada de Ochieng. Un tiro fuera de García Pascual y un cabezazo de Roger Martí con el mismo destino prolongaron la sequía durante el primer acto.
El Cádiz CF fue de más a menos, jugó a tirones, con irregularidad, mientras que el rival fue creciendo. En el 44, Víctor Aznar evitó un disgusto poco antes del intermedio al repeler la pelota con un brazo tras el disparo de Mikel Rodríguez, que se había colado solo dentro del área. El cerocerismo repartió justicia e imperó al descanso con los amarillos embarrados en dudas y obligados a dar una vuelta de tuerca en la reanudación para no extender su dinámica negativa.
Brian Ocampo se quedó en la caseta y José Antonio de la Rosa tomó el relevo en una segunda parte que permitía la más mínima tregua. El onubense partió desde el extremo derecho y Antoñito pasó al izquierdo.
Un despeje de Víctor Aznar para evitar males mayores y una posterior parada tras el correspondiente saque de equina fueron la demostración de la valentía de los canteranos de la Real en los albores del periodo definitivo del encuentro, dispuestos a todo frente a un Cádiz CF con escasas ideas.
Salió dormido el equipo de casa y con apenas ocho minutos transcurridos de la segunda parte, Garitano no quiso esperar más y apostó por Dawda Camara poco antes de que Mikel Rodríguez mandara la pelota al poste con un tiro colocado desde la frontal del área. El cuadro vasco se hizo dueño del cuero con un Cádiz CF inexplicablemente fuera de cobertura, sin elaboración y a expensas de pases largos o alguna acción a balón parado. Nadie sabe por qué, pero el equipo amarillo se vino abajo así por las buenas, como si no hubiese comparecido después del descanso. Cuando debía dar un paso al frente para ir a por la victoria, hzo exactamente lo contrario en la peor segunda parte que se recuerda en mucho tiempo.
Nadie sabía a qué estaba jugando un Cádiz CF acobardado y metido atrás, con pésimas sensaciones, incapaz de dar más de enlazar más de dos pases en condiciones y recibiendo un enorme repaso de un adversario que presionó arriba acumuló llegadas al área.
Los decibelios subieron en el santuario cadista con los pitos de una hinchada que manifestó su descontento ante el incomprensible hundimiento de su equipo. Garitano debía estar desesperado en el banquillo porque en el 64 trató de propiciar el despeter de los suyos con la entrada en acción de los jugones Javier Ontiveros y Suso. En el caso del gaditano, reaparecía después de tres meses de ausencia y se ubicó en el lado derecho, con el marbellí en tres cuartos.
Los amarillos lo estaba haciendo peor que mal, pero aun así generaron alguna oportunidad para cobrar ventaja. En el 67, De la Rosa falló la ocasión más clara de su vida. Se escapó de dos oponentes y, solo delante del portero para marcar a placer, le faltó sangre fría, quiso fusilar y mandó la pelota por encima del travesaño. Lo fácil era marcar y lo díficil, errar. Hasta le podía haber pasado la pelota a Dawda, que estaba solo para empujarla.
Perdonó De la Rosa y el que no lo hizo en el 71 fue Ochieng. Ahí estuvo la diferencia. El extremo realusta recibió por la izquierda, regateó a Caicedo con una facilidad pasmosa y lanzó un misil inapelable para poner el 0-1 y llevar el indignación a la grada.
Obligado por las circunstancias, los amarillos se fueron al ataque, dejaron espacios y los visitantes dispusieron de numerosas contras para sentenciar. Empujaron los locales para al menoe evitar la derrota, pero con más corazón que criterio. Atacó con voluntad pero atenazado por la precipitación.
En el 84, el balón se paseó por el área pequeña visitante tras un centro de Dawda al que no llegó por poco De la Rosa. Fue una de las escasas ocasiones que creó un Cádiz CF que mereció perder. De hecho, Astiazarán firmó el 0-2 a puerta vacía en la prolongación.
Ficha técnica
Cádiz CF: Vícor Aznar, Caicedo (Iza Carcelén, 75'), Jorge Moreno, Iker Recio, Pereira, Mousa Diakité, Ortuño, Antoñito (Ontiveros, 64'), Brian Ocampo (De la Rosa, 46'), García Pascual (Suso, 64') y Roger Martí (Dawda, 53').
Real Sociedad B: Aitor Fraga, Garro, Beitia (Unax Ayo, 79'), Kita, Balda, Carbonell, Mikel Rodríguez (Eceizabarrena, 79'), Aguirre, Ochieng (Marchal, 79'), Dani Díaz (Astiazarán, 60') y Carrera.
Goles: 0-1 (71') Ochieng. 0-2 (91') Astiazarán.
Árbitro: Alejandro Ojaos Varela (comité murciano). Amonestó al local De la Rosa (70') y a los visitantes Balda (18'), Aguirre (35')
Incidencias: Partido de la 27ª jornada de LaLiga Hyoermotion disputado en el estadio Nuevo Mirandilla ante 11.543 espectadores.
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