Cadiz CF

Una apuesta que genera dudas

  • La titularidad de Jona en los últimos tres partidos reabre el debate del delantero vistos los números del hispano-hondureño y los resultados del equipo

Jona abre las manos como lamentándose en una acción en la que le gana la partida el portero del equipo rival. Jona abre las manos como lamentándose en una acción en la que le gana la partida el portero del equipo rival.

Jona abre las manos como lamentándose en una acción en la que le gana la partida el portero del equipo rival. / Jesús Marín

La sombra de Ortuño es alargada, demasiado alargada. Superados los dos primeros tercios de la competición en la Liga 1|2|3, el Cádiz se mantiene, al igual que la temporada pasada, inmerso en la lucha por los puestos de la fase de ascenso, en esta ocasión incluso por los del ascenso directo a Primera División, y el objetivo primario de la permanencia, los ansiados 50 puntos, se encuentra a tiro de piedra. Sin embargo, el rendimiento del equipo amarillo empieza a mostrar fisuras por una irregularidad que preocupa y porque, al contrario que hace un año, esta vez no hay un delantero que garantice un montón de puntos por sí solo.

En efecto, desde el comienzo del curso quedó bastante claro que Barral, Carrillo y Romera no harían olvidar al máximo realizador del conjunto gaditano en la campaña 2016/17. Tampoco la llegada de Jona en el mercado de invierno ha servido para dar un vuelco a la situación. En absoluto. Al contrario, la incorporación del hispano-hondureño ha propiciado que se generen dudas más que razonables sobre qué 9 debe ocupar plaza en el once inicial, después de que sus últimas tres titularidades hayan coincidido con una pésima racha de tres encuentros sin conseguir la victoria y sin marcar un gol, con un punto sumado de nueve posibles.

Desde que Jona se integró al grupo ha completado un total de 312 minutos repartidos en cinco encuentros, las cinco veces en las que ha sido convocado. Contra el Nástic saltó desde el banquillo para participar los últimos 26 minutos y contribuir con su presencia al 0-0 cosechado en Tarragona. Ante el Oviedo, salió en la segunda parte y aportó su granito de arena a la remontada (2-1). Frente al Numancia disfrutó de la primera presencia en el once y jugó los 90 minutos, aunque no pudo hacer nada para evitar la derrota en Soria (1-0). Con el Lorca, de nuevo titular y de nuevo de principio a fin en el decepcionante 0-0 en el Ramón de Carranza. Y el pasado fin de semana en Pamplona, otra vez titular, pero en este choque sustituido en el 62', cuando el marcador ya reflejaba el 1-0 definitivo.

Como quiera que la apuesta de Álvaro Cervera en las últimas contiendas ha sido la alineación del ex del Córdoba, no queda más remedio que comparar su aportación con los otros futbolistas que rivalizan en esa misma demarcación dentro de la plantilla. Y los datos no dejan lugar a la duda.

Sin que ninguno destaque de forma excepcional, lo cierto es que David Barral es el que presenta mejor promedio goleador, ya que en sus 818 minutos sobre el césped, repartidos en 18 partidos, ha anotado cuatro, lo que arroja una media de un gol cada 202,5 minutos. Por su parte, José Ángel Carrillo, que ha disputado 1.127 minutos en un total de 21 encuentros en los que ha materializado también cuatro dianas, presenta un promedio de un gol cada 281,75 minutos. Por último, Dani Romera, que ha completado 565 minutos entre un total de 13 partidos en los que ha marcado dos tantos, promedia uno cada 282,5 minutos.

Así pues, Jona, que en pocas semanas tras su aterrizaje se ha ganado la confianza del entrenador, a pesar de que hasta diciembre ni siquiera fue fijo en una escuadra, como la cordobesista, que pelea por no descender, acumula unos números que le sitúan en el vagón de cola respecto a los otros jugadores que actúan arriba, no en vano en los 312 minutos que ha disputado no ha conseguido ningún gol. Su promedio, por ahora, ya es el peor de los cuatro atacantes.

Todo ello tiene una consecuencia objetiva, incuestionable, que es la dificultad para sumar puntos y continuar en la zona noble. El Cádiz ha pasado de ocupar una de las dos posiciones de ascenso directo, la segunda por detrás del líder Huesca, a bajar hasta el cuarto puesto, superado por Rayo Vallecano y Granada, y con el aliento de sus perseguidores en el cogote. Ya sin margen de error, el máximo premio que representaría subir exige un paso al frente. Sin gol no hay paraíso. La pasada temporada Ortuño no fue suficiente para dar el salto a la máxima categoría. En el momento decisivo, el murciano no aportó como hubiese sido deseable. Pero, lo que son las cosas, esta campaña se le echa muchísimo de menos. La sombra de Alfredo sigue siendo alargada, demasiado alargada.

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