Cádiz CF

Cruel derrota en Getafe (3-2)

  • El Cádiz cae de penalti en la prolongación después de igualar dos veces. Aketxe debuta con un golazo de falta.

El destinó deparó una cruel derrota al Cádiz, que perdió en Getafe (3-2) tras un gol de penalti en el minuto 93 que enterró las ilusiones de un equipo amarillo que había conseguido igualar dos veces. Los errores atrás condenaron a los gaditanos, que merecieron un premio mayor pero se marcharon de vacío. El golazo por la escuadra del debutante Aketxe no pudo evitar un revés que sin embargo no baja al Cádiz de la tercera posición al tener un mejor goal average que los madrileños, al que vencieron 3-0 en la primera vuelta.

Lo que funciona no se toca y Álvaro Cervera apostó por el mismo once que había alineado una semana ante el Mirandés para tratar de plantar cara a todo un Getafe que en nada se parece al que hace cinco meses pasó por el Ramón de Carranza con una imagen lamentable.

La historia de ayer nada tuvo que ver con la de la primera vuelta. Todos los buenos presagios que esbozaron los amarillos en un arranque fulgurante se fueron al traste en un abrir y cerrar de ojos. Los de Cervera acorralaron al rival con peligrosas internadas por las bandas hasta que en el minuto 10 se produjo una de esas jugadas que pueden marcar el devenir de un partido. Sankaré se resbaló cuando se disponía a despejar el balón, que pasó por debajo de sus piernas y llegó a Jorge Molina. El veterano delantero no perdonó delante de Cifuentes para elevar el 1-0.

Para no perder costumbre, el Cádiz se veía de nuevo por debajo, obligado a remontar una vez más aunque con tiempo de sobra.

Ne se vino abajo el equipo amarillo. Todo lo contrario. Mantuvo su empuje y no tardó en nivelar la balanza. El protagonista volvió a ser Sankaré, que enmendó su grave error con un oportuno cabezazo en el 23 en una acción a balón parado. El portero desvió a córner un libre directo lanzado por Brian y del posterior saque de esquina nació el tanto, firmado por el senegalés con un testarazo tras ganar en el salto a Sergio Mora.

Los amarillos había hecho lo más difícil. Parecían tomar el mando pero tropezaron con la misma piedra con un nuevo regalo que el Getafe supo aprovechar con la máxima recompensa. En el minuto 31, Emi Buendía controló el esférico en el vértice izquierdo del área, se deshizo con demasiada de facilidad de Salvi y José Mari y con un disparo suave y colocado hizo inútil la estirada del cancerbero. El sanluqueño y el roteño, muy estáticos, le pusieron una alfombra roja al extremo argentino, que resolvió con calidad.

El segundo golpeo de los locales sí dejó tocado a un Cádiz batallador pero más inseguro de la cuenta frente a un adversario pleno de eficacia que demostró su pegada arriba. Una de las virtudes de los madrileños es que no necesita llegar mucho para hacer daño.

Trató de reaccionar sin éxito el cuadro visitantes antes del intermedio pero sólo fue capaz de fabricar un remate con la espalda de Sankaré tras un córner que acabó en las manos del portero.

El Cádiz se enmarañó en un intercambio de golpes en un duelo sin control que no le convenía. El descanso irrumpió con desventaja para los gaditanos, con margen suficiente para dar respuesta en la reanudación.La segunda parte empezó con malas noticias a causa de la lesión de José Mari, sustituido por Eddy Silvestre. Cervera no tardó en hacer debutar a Imaz en busca de mayor profundidad en ataque.

Los visitantes iban a por todas. No les quedaba otra. Salvi tuvo el empate en el minuto 58, pero no supo definir delante de Alberto García. El 7 del Cádiz lo tenía todo a su favor tras robar un balón y en el mano a mano buscó la solución más difícil con una vaselina repelida por el arquero. En el rechace, el remate de Ortuño se estrelló contra un defensa e Imaz tiró alto.

No hubo acierto pero lo mejor estaba por llegar. Y fue desde el banquillo. Cervera dio la alternativa a Aketxe y el vasco, en el 69, cuando apenas llevaba dos minutos sobre el césped, se inventó un golazo por la escuadra en el lanzamiento de una falta desde la frontal del área.

El empate parecía un botín seguro hasta que en el minuto 93 una jugada mal defendida por la zaga cadista acabó con un derribo de Cifuentes a Gorosito. Penalti que transformó Jorge Molina sin tiempo para más.

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