Deportivo - Cádiz CF | La crónica

El Cádiz sale muy vivo de Riazor (1-1)

  • Un golazo de David Querol permite al equipo amarillo arañar un empate tan justo como valioso que le sirve para continuar en la zona de fase de ascenso

Manu Vallejo golpea el balón. Manu Vallejo golpea el balón.

Manu Vallejo golpea el balón.

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El Cádiz CF salió muy vivo de Riazor, uno de los campos más difíciles de la categoría. Arañó un punto de oro (1-1) ante un rival directo, al que mantiene por debajo en la clasificación, y se garantiza continuar una semana más en la zona de fase de ascenso a Primera División.

Sufrió de lo lindo el equipo amarillo para llevarse un resultado de oro. Lo tenía muy mal en la segunda mitad con el marcador en contra y sin hacer daño en ataque, hasta que apareció David Querol para fabricar el gol de su vida. Menudo golazo en el momento más oportuno.

La baja a última hora de Jon Ander Garrido, con molestias durante el calentamiento previo, abrió la puerta de la titularidad a Álex Fernández, ubicado en el doble pivote con José Mari como parte del clásico 4-4-2.

Los amarillos salieron muy atrás, en modo ultraconservador. Cedieron la iniciativa sin complejos desde los compases iniciales y apostaron por la carta del contragolpe. Avisaron los gallegos en el minuto 12 con un cabezazo de Edu Expósito que acabó con el balón entre los brazos de Alberto Cifuentes.

Tanto se adueñó del esférico el conjunto local que los visitantes emplearon buena parte de sus energías en la persecución de sus oponentes. Hasta el minuto 18 no se asomaron en el área contraria, eso sí, sin llegar a disparar.

Todo estaba muy encorsetado. Había poco margen para la sorpresa salvo en acciones a balón parado o por alguna pérdida inoportuna. En ese caso aparecían las faltas para detener el juego.

Los de Cervera aguantaban el tirón a base de contención porque en ataque no existían. Ni una pelota en condiciones para Machís ni Manu Vallejo, convertidos en islas, más pendientes de la destrucción que de la construcción.

Los coruñeses, obligados por las circunstancias, empujaron pero no lograron más que acumular saques de esquina resueltos sin consecuencias. Y a balón parado nació el primer lanzamiento a puerta de los gaditanos al filo de la media hora, cuando una falta cometida sobre Manu Vallejo cerca de la frontal del área la puso Aketxe entre los palos con su zurda de oro, aunque Dani Giménez acertó a despejar el cuero.

Los dos contendientes jugaron a anularse. Los anfitriones cortocircuitaron a los andaluces y éstos tuvieron el control que perdieron a partir del minuto 40, justo cuando Carlos Fernández culminó una larga acción de su equipo con un zurdazo desde el corazón del área que causó un violento impacto del esférico contra el larguero.

Todavía estaba temblando la portería cadista cuando en el 43 una mala defensa en cadena propició el 1-0. Un jarro de agua fría en medio del inmenso calor que reinaba en Riazor. La zaga no despejó el balón con contundencia y Eneko Bóveda fue el más listo al llevárselo en tres cuartos. Suyo fue medio gol con un centro medido al interior del área, el cuero pasó por encima de Sergio Sánchez y Quique se anticipó a Cifuentes para rematar de volea y colocar el 1-0 con el que irrumpió el intermedio.

El castigo quizás fue excesivo, pero por enésima vez los de Cervera echaron por tierra su cacareada solidez con una deficiente acción defensiva que puso el partido cuesta arriba.

El Cádiz no tenía otra opción que dar un volantazo en la reanudación. El guión cambió por completo. Los amarillos dieron un paso hacia delante, esta vez sí quisieron el balón. Machís, poco participativo en la primera parte, apareció en el  48 con un derechazo despejado por Dani Giménez.

El Cádiz necesitaba puntuar y Cervera quiso dar un rumbo ofensivo con la entrada de Jovanovic y David Querol, ambos en punta, en lugar de Matos y Manu Vallejo. Jairo se ubicó en el lateral izquierdo y Machís pasó a la banda.

Los cambios no surtieron el efecto deseado. Empujaron los gaditanos pero con más corazón que cabeza y con su estrella, Machís, apagada. Los problemas en ataque posicional del Cádiz son más que conocidos y de nuevo quedaron de manifiesto. No halló el camino más allá de algún misil lejano de Aketxe sin peligro.

El Dépor se defendió con el orden. Le regaló la pelota a un cuadro visitante que no dejó de intentarlo pese a sus limitaciones. Álex distribuyó a un lado y a otro, Machís ganó en presencia, los laterales parecían extremos… pero Dani Giménez seguía teniendo una tarde plácida hasta que David Querol se sacó un conejo de la chistera.

Los de Cervera no daban la sensación de poder hacer daño hasta que el catalán se inventó una obra de arte en el minuto 78. Recibió el esférico de espaldas, se marchó por velocidad de Pablo Marí con un toque con la bota izquierda, resistió la falta que le hizo el defensa y cuando entraba en el área soltó un cañonazo con el que coló el balón por toda la escuadra. Menudo golazo en su estreno como anotador cadista.

El 1-1 derivó en un repentino cambio de guión. El partido se volvió loco. Los locales se fueron arriba a la desesperada y a punto estuvieron de marcar. Cifuentes sacó una mano salvadora a cabezazo de Carlos Fernández en el 82.

Los amarillos también tuvieron la suya. En el 87, David Querol prefirió tirar en lugar de servir a Machís y el cancerbero evitó el 1-2 con la punta de los dedos.

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