Cádiz

Una visión de la odontología que revoluciona esta profesión

  • Congreso de la Sociedad Española de la Enfermedad de la Evolución del Aparato Masticatorio

Salvador Fernández Miró. Salvador Fernández Miró.

Salvador Fernández Miró.

Con el objetivo de dar a conocer la enfermedad de la evolución del aparato masticatorio humano y de formar a los odontólogos en esta patología, se creó hace un año en Cádiz la Sociedad Española de la Enfermedad de la Evolución del Aparato Masticatorio Humano (SEDEAM). Entre sus fundadores se encuentran los doctores José Larena-Avellaneda, de Las Palmas, y Salvador Fernández Miró, de Cádiz, junto a un grupo de dentistas formados en la materia.

La SEDEAM celebra hoy su primer congreso, en el que se profundiza en esta enfermedad y se abordan las novedades sobre su tratamiento. El encuentro se desarrolla en el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Cádiz con el aforo completo y en él participan profesionales de toda España, principalmente odontólogos, pero también otorrinos, médicos de familia y foniatras, entre otros especialistas.

La enfermedad de la evolución del aparato masticatorio provoca molestias como cefaleas

Según explica Salvador Fernández Miró, presidente de la SEDEAM, el abordaje de la enfermedad de la evolución del aparato masticatorio humano constituye "un enfoque nuevo de la odontología. Es una forma revolucionaria de entender la profesión que cambia desde sus cimientos la odontología actual, cuyo fin primordial es la estética sin tener en cuenta el origen del problema". Así, en palabras de Fernández Miró, la materia que trata la SEDEAM supone "una visión de la odontología desde el origen y da explicación a muchos problemas de la boca y a otros que no se sabía que estaban relacionados con la boca, aunque se intuía, como la migraña o el síndrome de ménière (una enfermedad que afecta al oído interno)".

La página web de la SEDEAM recoge que la enfermedad de la evolución del aparato masticatorio humano "es el resultado de los diferentes cambios en la morfología del ser humano adaptándose a un entorno cambiante durante millones de años de evolución. La disminución del tamaño de la boca, pero no del número de dientes, limita los movimientos naturales que la mandíbula ha de hacer al realizar todo tipo de gestos cotidianos como bostezar, masticar o dormir. Esta limitación del movimiento provocada por la falta de espacio para el movimiento de la mandíbula se denomina CAT (Compromiso Articular Temporomandibular), la enfermedad responsable de todo tipo de molestias como dolor de cabeza, inestabilidad o síndrome de boca ardiente". Se trata de un problema que se perpetua en la sociedad actual debido a los hábitos alimenticios, ya que "todo lo que comemos está hecho para que no tengamos que realizar ningún tipo esfuerzo al masticar". Y precisamente esa comodidad es la que impide el correcto desarrollo óseo y muscular de la boca, lo que lleva consigo una limitación del movimiento (CAT) que es responsable de numerosas dolencias, siendo las más frecuentes cefalea, inestabilidad y vértigo.

José Larena-Avellaneda es el descubridor del CAT y participa en el congreso de la SEDEAM con la charla Nueva clasificación de los apoyos oclusales. Tras su intervención, hay un encuentro con expertos y una mesa redonda moderada por Salvador Fernández Miró. El dentista gaditano también ofrece la ponencia Impacto de la enfermedad de la evolución del aparato masticatorio humano en la profesión odontológica. El congreso cuenta asimismo con dos talleres, uno sobre Comunicación entre clínica y laboratorio y otro sobre Cómo hacer fotografías de casos de CAT/RNO, y acoge la presentación de varias comunicaciones orales.

Fernández Miró insiste en que el objetivo que persigue la sociedad que preside, y como consecuencia este congreso, es difundir información entre los dentistas sobre la enfermedad de la evolución del aparato masticatorio humano para poder devolver la salud a sus pacientes. Así, como escribe en la presentación del congreso: "Pretendemos motivar a muchos dentistas que han visto cómo la profesión, que con tanta ilusión estudiaron, se está quedando reducida a tan sólo tratamientos estéticos, empastes, carillas, implantes, ortodoncia, etc., en una competencia basada en quién deja la sonrisa más bonita o, peor aún, quién lo hace más barato".

Señala que a su consulta llegan personas desesperadas porque ningún profesional encuentra remedio a sus dolores de cabeza o problemas de oído. Por eso, concluye que "la sonrisa que a mí me vale es la sonrisa devuelta por la alegría de recuperar la salud que les robaba la vida".

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