Crónica ciudadana de una pandemia

Hay vida más allá del coronavirus en Cádiz

  • El Mercado Central recibe una mayor afluencia de clientes este sábado

  • Algunos detallistas afirman que la semana ha sido mejor de lo que esperaban y otros muestran sus dudas en abrir la próxima semana

Varias personas transitan por el Mercado Central este sábado.

Varias personas transitan por el Mercado Central este sábado. / Lourdes de Vicente

Soñamos con el día en el que todo vuelva a la normalidad. Cosas que hacíamos y no valorábamos, como saludar a un amigo con un abrazo, echar una cerveza en una terraza o, simplemente, pasear va a ser objeto de fiesta. Mientras tanto toca ser responsable y salir sólo para lo que es absolutamente esencial.

Ese mínimo posible hace que a veces ver a gente, algo de humanidad, se convierta en una rareza. El sábado es el día grande del Mercado Central. Mucha gente acude a las instalaciones municipales para comprar para el fin de semana e, incluso, para pegarse algún lujo con algún marisco.

El lujo ahora mismo se reduce a que simplemente se ve gente comprando y que los detallistas tienen un mínimo respiro para seguir en la batalla. Es el día de los carritos. La imagen evidentemente no es la misma que la de cualquier sábado porque hay mucha menos gente y muchos de los que están en el Mercado Central, acuden con mascarillas y guantes. El miedo se hace patente pero hay un poco de vida más allá del coronavirus.

En el anillo exterior las colas en los puestos donde las hay cumplen con las recomendaciones sanitarias, es decir, metro y medio al menos de distancia entre uno y otro. En el pescado eso es mucho más complicado de cumplir y la gente se apelotona un poco más, pero aún así se trata de tener cuidado.

Un hombre compra con mascarillas y guantes. Un hombre compra con mascarillas y guantes.

Un hombre compra con mascarillas y guantes. / Lourdes de Vicente

No hay una coincidencia entre los vendedores a la hora de decir si el sábado está siendo un día bueno o cómo está resultando esta primera semana de estado de alarma. En un puesto de pescado que este sábado tiene a bastante gente dice que dependiendo de cómo le vaya este sábado abre o no la próxima semana: "Abrir para perder dinero y, encima, ponerme en riesgo...". 

En la Carnicería Curro venden unos chicharrones gaditanos famosos y deliciosos. Normalmente un sábado cualquier venden a montones, pero este sábado, pese a haber hecho lo mínimo, sabe que le va a sobrar. Esta jornada no está siendo tan buena pero la semana ha sido mejor de lo que se esperaba después de las medidas impuestas por el Gobierno de la nación: "La gente se está hartando de comprar carne para hacer pucheros". Otros están sobreviviendo gracias a los pedidos a domicilio, como es el caso de Juan Tigre.

Hasta las once de la mañana el ritmo de clientes está siendo más o menos decente pero a partir de esa hora el chaparrón que ha caído y los negros nubarrones que nos iban a acompañar todo el día ha ralentizado la llegada de ciudadanos.

Fuera, en el Carrefour la gente aguanta la lluvia como puede para poder acceder al interior del supermercado. Un guardia de seguridad en la puerta va dando paso a los clientes conforma van saliendo otros.

Esa vida más allá del coronavirus se puede ver en el interior del Mercado Central. El resto es un desierto. Muy pocos coches circulando en un día en el que baja mucho la actividad laborable. Se ven a patrulleros de la Policía Local dando vueltas por la ciudad para tratar de que nadie se salte las normas de confinamiento pero con la que estaba cayendo a media mañana, no hacía mucha falta. No sólo estaban para eso,. La caída de un contenedor de cartón en mitad de la calzada en la calle Concepción Arenal hizo que se tuvieran que bajar del patrullero para devolverlo a su lugar.

En el Paseo Marítimo no hay un alma. Parece que la vida más allá del coronavirus sólo existe en el Mercado Central y en los supermercados.

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