Negocios ante la pandemia

Un verano atípico para la hostelería de Cádiz

  • Están recibiendo clientes habituales y un turismo nacional

  • Dicen que la respuesta del público a las medidas de seguridad establecidas está siendo positiva

Un camarero desinfecta una mesa en la calle Plocia.

Si algo ha estado rondando en el pensamiento de los hosteleros desde que se decretó el estado de alarma, era cómo iba a ser la situación de sus establecimientos durante los meses de verano. Tal y como imaginaban, está siendo un verano hecho un mar de dudas y lleno de incertidumbre. El sector gaditano se encuentra actualmente en una situación económica inestable y sin planes de futuro. Este reportaje está elaborado antes de las últimas medidas acordadas por el Gobierno.

Arsenio Manila

Para los establecimientos a pie de playa, estos meses están siendo un cóctel de sentimientos. Raúl Cueto, responsable del grupo de restaurantes Arsenio Manila, Bebo Los Vientos, Nahu Beach y Musalima, afirma que “ha habido días muy buenos que incluso han superado a días de años anteriores y a la vez, días muy malos que evidentemente no recodábamos un verano, sino un invierno”. El mes de julio para ellos ha estado bien. En cambio, agosto cuenta que lo ven como un mes más flojo. “Es algo incierto, no sabría decir exactamente cuál es el motivo. No sé si es el tiempo que, afortunadamente, hasta el lunes que ya llovió y hacía frío, nos ha acompañado bastante junto con la ola de calor. Evidentemente, eso nos ha ayudado, pero aún así es un verano diferente”, señala. El público que han tenido ha sido de fuera, público nacional, muy poco público extranjero: “Muchos clientes habituales de otros veranos que han vuelto a Cádiz como opción para venir”.

En cuanto a las medidas de seguridad, están siguiendo al pie de la letra las regulaciones establecidas por el Gobierno y el protocolo de seguridad higiénico-sanitario. Aunque, como es habitual, en el público se encuentran con gente que colabora y comprenden la situación por la que estamos pasando y hay otra parte que parece no ser consciente de la crisis sanitaria. “Al final, son clientes con los que nosotros convivimos con nuestro día a día”, concluye.

El responsable de estaos establecimientos cree sinceramente que “ahora aparte de los sanitarios, los camareros también están en primera línea de batalla contra este virus, porque efectivamente somos los que estamos atendiendo al público en general”, añade. Evidentemente, están en un establecimiento que el cliente debe que ponerse mascarilla si quiere ir al servicio, pero que muchas veces se niegan bajo la excusa de que están en periodo de vacaciones y los primeros que se encuentran perjudicados son ellos.

La situación que está viviendo asegura que es “un constante sin vivir porque nuestro personal evidentemente como todos los años y veranos se resfrían o se ponen malos, y a lo mejor te llama un camarero y te dice que se encuentra mal. Es una sensación de ansiedad continua tener gente a tu cargo y dirigir un negocio de hostelería desde que te levantas hasta que te acuestas, porque cada vez que te está sonando el teléfono y te está llamando una persona que trabaja contigo, no sabes a lo que te expones”.

En general, la respuesta de los clientes es buena, es positiva. Hay mucha gente que colabora, al igual que hay otra gente que no pone simplemente nada de su parte por llevar a cabo las medidas. “La sensación realmente es positiva, aunque tiene esas partes negativas. Sobre todo porque después del mes de mayo que cuando salimos todo era muy negro, al final, de alguna forma, estamos echando días fuera, porque al fin y al cabo no está siendo un verano normal”, afirma Cueto. “Se trata de que vayan pasando días. Hoy estamos, mañana no sabemos si estaremos”, sostiene. El gaditano tiene asumido que, hasta el momento, no podrán hacer previsiones de futuro de ningún tipo, ni de reformas, ni contrataciones: “Es un escenario extremadamente incierto”.

Desde el local quiere transmitir serenidad, ya que es un sitio de destino seguro: “Transmitir a la clientela que todo el mundo que viene, de aquí o de fuera, se va muy contento porque ve que hay espacio y que dentro de las medidas de seguridad, creo que todos los lugares de hostelería lo están haciendo bastante bien. Mejor en el ambiente diurno que en el nocturno, pero porque sabemos que el ambiente nocturno es más alocado y siempre hay situaciones menos agradables. Pero, en general, creemos que Cádiz como destino funciona perfectamente”. Las playas en las que se encuentran sus establecimientos son La Victoria y Cortadura. “Afortunadamente, son dos grandes playas que están demostrando que tienen la suficiente capacidad para afrontar este escenario y evidentemente sobra playa, metros y espacio. Esa es la parte buena”.

La Parrilla de Matilde

En La Parrilla de Matilde, Nuria es la responsable de recibir al cliente para acompañarle hasta su mesa. Las reservas son hasta las 21:30 horas de la noche y se hacen dependiendo de si son grupos grandes. Pasada esta hora, los clientes que quieran mesa tendrán que ser apuntados en una lista de espera e irán llamando conforme se queden vacías las mesas. “Intentamos que el cliente no espere en la puerta para que no se formen colas, ya que no disponemos de espacio suficiente para hacerlas”, asegura.

En cuanto a la clientela, están llenando el lugar una mezcla entre más clientes habituales de lo normal y el porcentaje de turistas que ronda, actualmente, el 30%. En el centro disponen de otro establecimiento, Abuela Elfrides, en el que señala que “ha bajado muchísimo la actividad, un 50%”, Asimismo, contaba que “no está siendo como veranos pasados que teníamos colas de gente larguísimas, pero seguimos teniendo gente esperando”.

Cuando llega el público, les piden por favor que hagan uso del gel desinfectante antes de entrar y que usen las mascarillas cuando se levanten y quieran moverse por el establecimiento. “Es cierto que algunos no son conscientes de la situación que se está viviendo, de seguir las medidas de seguridad, etc., pero la otra gran mayoría está pendiente a que limpiemos la mesa y que esté todo bien higienizado”, afirma.

Arte Serrano

En el Restaurante Arte Serrano, lugar con más de 30 años de experiencia, están viviendo también un verano desigual: “Está siendo un verano diferente al anterior, viene un poco menos volumen de gente, pero económicamente está siendo más escaso”. Aseguran que los clientes ahora demandan más los platos compartidos que, en cambio, antes no se pedían tanto.

Los clientes que suelen frecuentar proceden de la provincia, turistas de la comunidad andaluza y turismo exterior: “Viene gente de Madrid y Extremadura, además de turistas sevillanos, sobre todo”.

Las medidas que llevan son las mismas que comparten con los demás establecimientos. “La barra no la utilizamos físicamente, contamos con mesas alrededor y en la parte de los comedores que tenemos abiertos se cumplen las medidas de seguridad como la distancia necesaria, desinfección…”, señalan.

Bajamar

En el centro histórico de Cádiz, la situación en la que se encuentran los bares y restaurantes es equiparable. En el restaurante-cervecería Bajamar el turismo que está frecuentando es nacional, nada de extranjeros. “Si los cruceros no vuelven a la provincia, posiblemente será la ruina del comercio y de la hostelería en Cádiz. En definitiva, de la ciudad entera, ya que ambos son el principal motor de la ciudad debido a que no hay ninguna fábrica, ni nada que eche humo aquí”, cuentan. “Aquí no hay ninguna chimenea, sino nada más que barcos. Si no vienen los barcos, usted me dirá de qué vamos a vivir en Cádiz”. La venta, con respecto al verano pasado, se ha reducido un 40%.

Allí las medidas de seguridad se están llevando a ‘rajatabla’: “La gente de Cádiz siempre ha sido, de toda la vida, un público bastante respetuoso”. Aseguran que no están teniendo ningún tipo de problema, a excepción de algún que otro caso de veraneantes. “Son a los que cuesta explicarles que hagan uso de la mascarilla, que no se pueden sentar hasta que desinfectemos, etc., pero lo que es el gaditano, se está comportando magníficamente por eso no hemos tenido tantos contagios”.

Restaurante Aljibe

Por otro lado, el restaurante Aljibe está teniendo un 20% menos de ventas en comparación al año pasado: “Está siendo una época de turismo exterior y, sobre todo, nacional”, afirman.

Las medidas y regulaciones establecidas, como los demás establecimientos, se están llevando a cabo correctamente. “Cumplimos todas las medidas y a los clientes cuando nos las cumplen se les da un toque de atención aunque alguna vez se molesten”.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios