Cádiz

El último lío, con la Pestiñá

  • La negativa de los Dedócratas de organizar el evento provoca una nueva polémica con el concejal Martínez de Pinillos y un principio de acuerdo .

El concejal de Fiestas, Adrián Martínez de Pinillos, bien podría ser el personaje antagónico al Rey Midas. Si la mitología griega otorga a este último el poder de convertir en oro todo lo que tocaba, la causística está concediendo al primero la capacidad de originar una polémica allá donde interviene. Primero fue la supresión de la figura de las ninfas, luego la controversia sobre la entrada de las radios privadas en el Falla, más tarde el proceso de selección de las ninfas... Y el último capítulo de Martínez de Pinillos (por ahora) está relacionado con la celebración de la Pestiñá la noche previa al inicio del Concurso de Agrupaciones del Falla.

Hace hoy una semana anunciaba la peña Los Dedócratas que renunciaba a la organización de este evento gastronómico. Un desfase económico de 1.000 euros entre lo que la peña solicitaba de ayuda al Ayuntamiento y lo que éste le concedía (6.000 euros) impedía a la entidad con sede en la calle Rosario a organizar la 28 edición, lo que el presidente acataba con resignación pero normalidad.

Hasta ahí, todo zanjado. Pero en el día de ayer se desencadenaron una serie de hechos que conviene abordar por separado.

Por orden cronológico, el alcalde sorprendía en una rueda de prensa anunciando su voluntad de que la Pestiñá se siga celebrando. "Nuestra voluntad es que no se pierda un evento tan importante", afirmaba José María González, que anunciaba que iba a hablar "personalmente" con el presidente de los Dedócratas para "reconducir la situación". "Nuestra ciudad no puede verse privada de un evento como la Pestiñá", decía el alcalde, reconociendo los beneficios de los negocios del entorno de San Francisco esa noche de sábado (el día 9, en el caso de la próxima edición).

Casi al mismo tiempo en que González hacía estas declaraciones planteando la posibilidad de que Cádiz pueda tener su Pestiñá -una semana después de que se anunciara su cancelación- el presidente de los Dedócratas, Martín Periñán, enviaba a los medios una dura "carta abierta" al concejal de Fiestas con la intención de poner "los puntos sobre las íes".

En ese escrito, entre otras críticas y quejas de Periñán contra Martínez de Pinillos -"desconozco la razón por la que se nos discrimina económicamente frente a eventos similares que no han sufrido recorte alguno respecto a la cantidad solicitada, de lo que usted debería dar oportuna información a través de las paredes de cristal que tanto se pregonan", le dice el presidente- , se indica que el concejal habría acudido el martes "inesperadamente" a la sede de los Dedócratas junto a la concejal Laura Jiménez y al jefe del Gabinete de Prensa, José Luis Porquicho, para intentar 'salvar' la Pestiñá. "Venía el concejal y su tropa a arrancar un sí como fuese, dejando a la peña en un segundo plano y poniendo en la mesa parte de los gastos", cuenta Periñán en su carta abierta, en la que además se refiere a la propuesta que habría lanzado el Ayuntamiento "con un esquema distinto al que esta peña ha venido utilizando y que a corto plazo se convertiría en la Pestiñada del Ayuntamiento". "Esto se llama usurpación y sepa que no consentiremos tal usurpación de algo que es patrimonio de nuestra peña y que hemos venido realizando durante 27 años con un esquema propio", lanzaba Periñán.

Ya por la tarde, el Ayuntamiento anunciaba que el alcalde y el presidente de los Dedócratas habían mantenido un encuentro en el que las relaciones se habían encauzado y en el que la celebración de la Pestiñá se había presentado como objetivo común. El acuerdo alcanzado entre las partes era de buscar esos 1.000 euros que hoy imposibilitan celebrar el evento el sábado 9 de enero se buscaran mediante financiación privada, ajena al Ayuntamiento. Y en virtud a ese nuevo cauce que tomaba la Pestiñá 2016, Martín Periñán y Martínez de Pinillos tenían previsto verse de nuevo las caras ayer mismo para empezar a trabajar en ese intento a la desesperada de que dentro de diez días haya pestiños gratis en San Francisco. Vaya lío.

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