Cádiz

La Policía investiga el posible tráfico de drogas en el edificio de la Corrala

  • Le han llegado quejas vecinales por el continuo trasiego de toxicómanos y las peleas que se producen en el bloque, cuyas viviendas están ocupadas ilegalmente desde enero de 2015

Entrada del edificio, situado en la esquina de avenida de Portugal con Segunda Aguada. Entrada del edificio, situado en la esquina de avenida de Portugal con Segunda Aguada.

Entrada del edificio, situado en la esquina de avenida de Portugal con Segunda Aguada. / Joaquín Pino

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La Policía Nacional tiene en su punto de mira el edificio de la denominada Corrala de la Bahía. Le han llegado quejas vecinales por el continuo trasiego de toxicómanos y las peleas que se producen en ese bloque de viviendas –situado en la esquina de avenida de Portugal con Segunda Aguada– que se encuentra ocupado desde enero de 2015.

Fuentes policiales señalan que en los últimos años, se han realizado varias intervenciones por reyertas entre los propios okupas. Cabe recordar que a finales de 2015, familias que vivían en la finca interpusieron dos denuncias por amenazas graves, daños y acoso inmobiliario. Ya entonces, algunos de los habitantes del edificio alertaron sobre el trapicheo de droga que había en el bloque.

Desde la Policía Nacional afirman que tienen constancia de que actualmente, este edificio “se ha convertido en un punto negro de venta de sustancias estupefacientes, especialmente de rebujito”. Indican que a diario se desplazan hasta allí numerosos politoxicómanos para adquirir sus dosis y consumirlas directamente en el interior del edificio, una circunstancia que complica la investigación policial para poder recabar pruebas incriminatorias a los presuntos traficantes que se encuentran en la finca.

Varios vecinos que ocuparon inicialmente la Corrala se han ido de allí porque aseguran que la situación se ha vuelto insostenible. A la falta de luz y agua se suma el mal ambiente que se respira en el bloque.

“Antes había unidad, todos nos conocíamos y existía una organización. Ahora unos entran y otros salen, ya no conozco a casi nadie y no existe organización. Todo ha degenerado mucho”, comenta uno de los antiguos ocupantes del bloque, que ha decidido marcharse de allí y desde hace poco vive con un familiar.

Este hombre señala que cuando residía en la Corrala, veía todos los días “subir y bajar toxicómanos que venían de fuera del edificio, algunos no eran de Cádiz. Y en el edificio también vivían toxicómanos. Lo que no sé es si allí se vende droga, porque yo no lo he visto”. Respecto a las peleas, comenta que “las broncas son en la calle, entre la gente que viene de fuera”.

Sin embargo, otra antigua okupa de la Corrala que ha abandonado recientemente el edificio asegura que las peleas se producen en el interior del bloque, donde garantiza que se vende droga.

Según esta mujer, “los dos últimos años ha empeorado mucho la situación. Las escaleras están sucias, llenas de cagadas y meadas de la gente, y la situación va a peor. Con todo el dolor de mi corazón, me he ido a casa de un familiar porque allí no se puede vivir”.

Critica que algunos de los que actualmente ocupan pisos en esa finca de avenida de Portugal están ahí solo por ahorrarse un alquiler, “porque hay gente que se ha gastado un dinero para poner placas solares en sus casas y están viviendo allí por la cara”, mientras que otras familias “no tienen nada y entraron en ese bloque porque no tenían ingresos para afrontar el pago de un alquiler”.

Lamenta que el Ayuntamiento “se ha desentendido” de la Corrala. “Al principio, el alcalde se reunió con nosotros y nos dijo que iba a intentar solucionar nuestra situación, pero no ha hecho nada”, se queja esta mujer.

Desde la Asociación de Vecinos Segunda Aguada reconocen que la ocupación de la llamada Corrala de la Bahía por parte de familias con problemas de vivienda, que “en un principio suponía una salida temporal, así como una justa y legítima reivindicación de un derecho constitucional, ha terminado derivando en problemas relacionados con la convivencia del barrio”.

El presidente de la entidad, Antonio Peinado, apunta que algunos de los ocupantes de la finca “no respetan las mínimas normas de civismo y convivencia vecinal”. Según Peinado, son personas “bien conocidas en nuestra ciudad por su amplio historial delictivo y sus constantes conflictos”, por lo que cree que en estos casos, no se trata de un problema de falta de vivienda, sino de “personas con dificultades de adaptación para vivir en comunidad y respetar a su entorno, implicadas en algunos casos con el tráfico de drogas y la delincuencia, que usan a un colectivo que realiza una justa reivindicación para acabar perturbando la vida del barrio”.

Peinado indica que las peleas y riñas que se producen en torno al edificio de la Corrala, que en algunos casos hacen necesaria la intervención policial, “alarman y crean lógicas molestias entre el resto de vecinos”. Así, manifiesta su deseo “por el bien de un barrio como el nuestro, que se ha venido caracterizado por la buena convivencia y por su tranquilidad”, de que se le dé a esta situación “una pronta solución judicial, policial y social, para que no se altere la paz y convivencia entre nuestros vecinos”.

El presidente de la AVV ha presentado un escrito en la Subdelegación del Gobierno para tratar este tema “y ver qué solución se le puede dar”, concluye.

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