La subestación de Las Cortes de Cádiz: el escudo que protege al puerto pero que ya roza su límite

La previsión de la Autoridad Portuaria al ampliar esta infraestructura permite hoy el despliegue del sistema OPS, aunque la red de transporte nacional no ha crecido al mismo ritmo

Teófila Martínez, el  día que presentó en 2009, como alcaldesa de Cádiz, la  maqueta con la  rotonda que quería hacer Fomento.
Teófila Martínez, el día que presentó en 2009, como alcaldesa de Cádiz, la maqueta con la rotonda que quería hacer Fomento. / D.C.

Para entender por qué el puerto de la Bahía de Cádiz puede decir hoy que "tiene sus deberes hechos" mientras la Junta de Andalucía alerta de un apagón de inversiones, hay que mirar hacia una infraestructura clave: la subestación de Las Cortes.

Esta instalación es, a efectos prácticos, el gran corazón eléctrico que bombea energía a la capital y a gran parte de la actividad portuaria. En un ejercicio de previsión que hoy se revela vital, la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz (APBC) acometió hace años la ampliación de su capacidad para asegurar que proyectos estrella como la nueva terminal de contenedores y el sistema OPS (Onshore Power Supply) no se quedaran en papel mojado por falta de potencia.

El "balón de oxígeno" de la inversión propia

Gracias a que la APBC financió y ejecutó la mejora de sus conexiones y el refuerzo de la red que depende directamente de su gestión, el Puerto ha logrado una autonomía eléctrica temporal. Esto es lo que permite que:

  • Los cruceros puedan apagar sus motores al atracar, eliminando la emisión de gases contaminantes en el centro urbano.
  • La nueva terminal pueda operar con grúas de última generación y sistemas automatizados de alto consumo.
  • Las empresas ya instaladas en el recinto fiscal y portuario mantengan su operatividad sin cortes ni caídas de tensión.

Sin embargo, fuentes técnicas advierten de que esta infraestructura es un "circuito cerrado". La subestación de Las Cortes recibe la energía de la red de transporte nacional (propiedad de Red Eléctrica de España). Si ese "grifo" general no aumenta su presión, por mucha capacidad que tenga la subestación local, no habrá más energía que repartir.

La diferencia entre "necesidad" y "oportunidad"

El rigor de esta cuestión reside en una distinción que la APBC deja clara: una cosa es la demanda cautiva (lo que ya existe y necesita luz para funcionar) y otra muy distinta es la capacidad de atracción.

El problema que denuncia el sector industrial no es que Cádiz se vaya a quedar a oscuras mañana, sino que la Red de Transporte de Electricidad diseñada por el Gobierno central para el periodo 2021-2026 no contempla la creación de nuevos nodos de gran potencia en la zona.

Sin esa reserva de energía "sobrante", cualquier proyecto de industria pesada, una planta de ensamblaje automatizada o un centro de datos de alto rendimiento que quisiera aprovechar la nueva conectividad ferroviaria de la Cabezuela, recibiría una respuesta negativa en su solicitud de acceso a la red.

El fantasma de la "isla energética"

Cádiz corre el riesgo de convertirse en una isla energética: una ciudad con un puerto moderno y conectado por tren, pero con una red eléctrica dimensionada exclusivamente para el consumo doméstico y el sector servicios actual.

El despliegue del ferrocarril en el Bajo de la Cabezuela, una demanda histórica de la provincia, pierde gran parte de su sentido si el suelo industrial que lo rodea no puede ofrecer a los inversores el suministro eléctrico necesario para procesos de fabricación modernos.

En definitiva, la subestación de Las Cortes ha sido el paraguas que ha protegido al puerto de la desidia inversora estatal durante los últimos años, pero ese paraguas ya no puede cubrir los nuevos suelos y las futuras ampliaciones que la Bahía necesita para dejar de depender exclusivamente del turismo y el sector servicios.

stats