Cádiz

"La reforma universitaria es retrógrada, clasista y antigua"

  • Alumnos de la UCA consideran que limita el acceso a los estudios superiores a familias con pocos recursos económicos

La reforma universitaria aprobada la semana pasada por el Gobierno, más conocida popularmente como 3+2 por la implantación de carreras de tres años de duración y másteres de dos, ha encontrado un serio oponente en la comunidad universitaria.

Prácticamente todo el espectro educativo, desde rectores, profesores, hasta sindicatos y asociaciones se han mostrado en contra, sin embargo aún no se ha escuchado a los más afectados por estos nuevos planes: los estudiantes.

La Facultad de Filosofía y Letras se encontraba ayer por la mañana algo desangelada. Por sus pasillos encontramos a Marta Portela, una joven alumna de primero de Árabe e Islamismo y de Francés. Dice no estar de acuerdo con esta medida "porque nos vuelven a engañar ya que es peor que lo que tenemos ahora, es peor que el Grado".

Para ella el 3+2 supone "menos formación porque te quitan un año de carrera". Además considera que "te obligan a cursar un curso más de lo que es más caro", algo de lo que cree que "sale beneficiado el gobierno porque dejan de pagar un año de becas y corremos nosotros con los nuevos gastos".

Sandra Rodríguez y Sergio Muñoz son estudiantes de Primero de Historia. Ambos se muestran perplejos ante la reforma aprobada porque "es prácticamente imposible dar todas las materias de una carrera en tres años". Sandra asegura que con planes de estudios tan cortos "la gente no va a salir preparada".

Ambos ponen como ejemplo su carrera. "Nosotros hemos tenido que preparar materias por nuestra cuenta porque no daba tiempo a darlas en clase, y eso que ahora tenemos cuatro años", explica Sergio. "Historia, por ejemplo, no se puede reducir, es imposible", advierte Sandra.

En cuanto al aumento de los másteres de uno a dos años, Sergio tiene claro que "voy a intentar meterme como alumno colaborador de algún departamento, porque es la única posibilidad que tengo de acceder a un máster gratuito de la UCA". Sin embargo, ve muy improbable hacer el máster que realmente le gusta, uno de Arqueología que se imparte en la Universidad de Granada.

Sandra señala que "los gastos van a condicionar que no podamos hacer los másteres que nos interesen porque no podremos pagarlos". Él piensa que "se está complicando y empeorando la situación de los estudiantes".

Ambos, a modo de reflexión final y en tono pesimista, coinciden en que "ahora mismo da igual tener un máster o tener un módulo porque es muy difícil encontrar trabajo".

Nuria María Humanes también cursa Primero de Historia en la UCA. Cree que la reforma del gobierno es "retrógada, clasista y antigua". Dice que para ella ya es difícil estudiar el Grado "porque soy de Sanlúcar y tengo que pagar un alquiler y el resto de gastos, además sin beca", por lo que sumarle nuevos desembolsos sería casi imposible para su familia. "Hay másteres que cuestan casi 8.000 euros", apunta.

Nuria tiene claro que "te dan tres años de carrera para que te calles la boca, pero es difícil sacar buenos profesionales con sólo tres años de formación". Su conclusión no deja lugar a dudas: "quieren privatizar la Universidad".

En la plaza de Fragela están Fernando Fernández y Ángeles Rodríguez, ambos alumnos de segundo curso de Medicina. Fernando piensa que implantar este nuevo modelo en su carrera "es muy complicado porque son seis años". No obstante ve algo positivo. "Me parece bien entre comillas los dos años de máster porque así te especializas en algo que te gusta". De todas formas denuncia que "la gente que estudie un máster va a tener que pagar ahora el doble".

Su compañera responde que "la gente no va estar formada porque van a eliminar un año de formación básica" y cree que quizá la especialización que destaca su amigo no es buena "porque las empresas no suelen buscar un perfil de trabajador tan cerrado, si no que atienda varios frentes".

Para Fernando la clave de esta reforma está en que "se está limitando el acceso a los estudios superiores a personas con pocos recursos, esto es totalmente injusto porque se les impide el acceso a un trabajo digno".

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