La reforma de Ingeniero La Cierva, a falta de un acuerdo
El Ayuntamiento quiere que Ferrovial ejecute el nuevo diseño para la plaza
El Ayuntamiento de Cádiz quiere llegar a un acuerdo con la empresa Ferrovial-Agromán para la plaza de la glorieta Ingeniero La Cierva. El tema surge a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo por la que rechazaba el recurso de la empresa a un fallo previo de la Audiencia Provincial. En esta se decretaba que Ferrovial-Agromán tenía que levantar la plaza entera para subsanar las goteras y otra serie de problemas que tiene el estacionamiento subterráneo que construyó en el año 94 y que explota Emasa.
El presidente de Emasa y teniente de alcaldesa de Economía en el Ayuntamiento de Cádiz, José Blas Fernández, quiere que una vez que se levante la plaza se aplique el nuevo proyecto que tiene elaborado el equipo de Gobierno, que entre otras cosas, quiere acabar con los desniveles que hay actualmente.
En este sentido, lo primero que tendrá que hacer la empresa constructora será localizar donde están los fallos de las goteras para acabar con las filtraciones y, posteriormente, llevar a cabo una prueba de estanqueidad. Además, también tendrá que arreglar las luminarias y los conductos de las mismas que se han visto afectadas por el agua. En estos momentos, Emasa tiene una serie de plazas de aparcamientos que están sin explotar debido a que las goteras causaban problemas por el óxido en los vehículos.
El Ayuntamiento quiere llegar a un acuerdo, de manera que si el proyecto nuevo supera mucho al actual diseño, estaría dispuesto a a abonar su parte. Fernández confía en que se llegue a entendimiento entre las dos partes.
El primer contacto entre Ferrovial y el Ayuntamiento se ha producido a nivel de los servicios jurídicos, con el objetivo por parte del Consistorio de conocer si la empresa constructora estaba dispuesta a llegar más allá en el proceso, asunto que ha quedado totalmente descartado.
Una vez que Ferrovial-Agromán subsane todos los fallos, Emasa le abonará los 362.387,27 euros pendientes de pago de la obra del año 94, que la empresa municipal no quiso hacer efectiva debido a los problemas de las filtraciones. En el proceso judicial que ha habido no se ha podido demostrar que Ferrovial-Agromán hiciera entonces pruebas de estanqueidad, pero sí que antes de que acabaran las obras ya había goteras en el aparcamiento.
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