"Fue algo premeditado, iban con pasamontañas"
El peor parado de los agredidos se recupera en el hospital Puerta del Mar de una fisura craneal
Juan abrió los ojos en los brazos de su padre cuando éste trataba de meterlo en el coche. Tardó en darse cuenta de lo que ocurría. La cabeza le dolía una enormidad y su ropa estaba empapada de sangre. Apenas cinco minutos antes estaba sobre la hierba sintética de El Fontanal dándole patadas a un balón y, sin saber por qué, su pasión se había convertido en pesadilla de golpe y porrazo, lo que tardó un desalmado en atizarle con un palo de golf en la cabeza. Juan se convirtió en el triste protagonista de la salvaje e injustificada venganza que una banda de sinvergüenzas se cobró de forma cobarde la mañana del pasado domingo.
Un día después del peor día de su vida, Juan mostraba una tranquilidad impropia de alguien que ha pasado por un trago tan amargo y aseguraba, tajante, que "a mí no se me quitan las ganas de jugar al fútbol". Desde su habitación del hospital Puerta del Mar, acompañado por familiares y amigos, Juan recordaba cómo vivió aquel fatídico minuto 55 de partido en el que se desató la batalla campal. "Yo juego de central y estaba en la defensa. De repente vi cómo por los menos cuarenta personas entraban en el campo y se iban hacia un compañero, todos hacia el primero que pillaron. Fui a ayudarlo y cuando tiraba del brazo de uno de los que le estaban pegando me dieron un golpe fuerte en la cabeza. Ahí perdí la consciencia. Lo que pasó entonces no lo sé porque me desperté cuando me llevaban al coche para ir al hospital", explicaba Juan, que recibió nueve puntos de sutura, además de tres grapas, en su cabeza a consecuencia de tan espeluznante golpe. El diagnóstico de los médicos fue de "fisura craneal", aunque el joven jugador también presenta un pequeño coágulo que, en un primer momento, llevó a los galenos a barajar la posibilidad de someterlo a un intervención quirúrgica. Finalmente, los resultados de un TAC devolvieron la tranquilidad a la familia y es probable que el jugador, de 16 años, reciba el alta hospitalaria en dos o tres días.
Juan fue el peor parado de los componentes del conjunto conileño, pero no el único. El propio chaval comentaba que "al segundo entrenador también le dieron con un palo en la cabeza y le han tenido que coger puntos. A otro compañero le han partido el pómulo, y casi todos los jugadores se han llevado algún golpe".
"Esto ha sido una cosa premeditada, allí había menores y mayores con pasamontañas. Se fueron aglomerando en un rincón del campo hasta buscar el momento para saltar", explicaba el juvenil, que agradece las muestras de cariño llegadas desde el Chiclana Club de Fútbol.
La tranquilidad que mostraba Juan durante la conversación contrastaba con el estado de nerviosismo de su padre, visiblemente afectado por todo lo sucedido. "Creí que mi hijo se moría cuando, camino del hospital, vi la herida que tenía en la cabeza. Todo se ha normalizado, pero me lo podían haber matado en un partido de fútbol", explicaba Juan Román, que se mostraba indignado con lo sucedido: "Si estoy atendiendo a los medios no es por protagonismo, sólo es para que el caso llegue a todos. A ver si de esta manera se toman medidas de seguridad en los campos y estas cosas no vuelven a pasar".
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