Cádiz

Una pérgola, muchas dudas

  • Colectivos ciudadanos reclaman más atención sobre el patrimonio urbanístico de la ciudad Opiniones dispares sobre la pérgola construida en el paseo de Santa Bárbara

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"Se trata de configurar nuestra fachada al Atlántico". De esta forma se expresaba la alcaldesa, Teófila Martínez, cuando en septiembre de 2005 se presentaron las propuestas que mejor posición habían conseguido en el concurso que, organizado por el Ayuntamiento y el Colegio de Arquitectos, debía de diseñar la reurbanización del paseo de Santa Bárbara, el espacio más degradado de la fachada marítima del casco histórico de la ciudad.

Nueve años más tarde, porque el proceso de ejecución ha sido lento y complicado ya que ha incluido la construcción del mayor aparcamiento subterráneo de la ciudad, la reordenación de estos terrenos, primero militares, después sede de ferias urbanas y finalmente estacionamiento en superficie, encara la última fase de su ejecución inmersa en una polémica sobre si el diseño elegido es el idóneo o no para este balcón tan espectacular.

Este periódico ha sondeado a diversas entidades ciudadanas que históricamente han mostrado una especial sensibilidad por la defensa del patrimonio urbano, o de instituciones que deben de velar por el cuidado del mismo.

"Hay que ser prudente y ver la obra cuando esté concluida", advierte el presidente del Colegio de Arquitectos, Víctor Gómez, cuya entidad fue una de las organizadoras del concurso de ideas para elaborar este proyecto. "A mi el proyecto me gustaba, con una bonita solución que si se ha ejecutado tal y como estaba prevista tendrá un resultado positivo. Significa una respuesta del siglo XXI a un problema del siglo XIX, con el cerramiento del parque mediante un gran muro".

Pendiente del resultado final, Víctor Gómez sí tiene claro que el urbanismo de una ciudad "tiene que ser vivo, adaptándose a las circunstancias, porque es enriquecedor para ella misma. Lo que hace especial a Cádiz es que ha ido superponiendo modelos de arquitectura manteniendo las escalas. Si los nuevos elementos distorsionan esta escala, entonces sí sobra, como pasa con el nuevo edificio del Parador". Tiene claro el decano de los arquitectos que si no se produce esta evolución "la ciudad acaba siendo un parque temático".

Frente a esta opinión, Ignacio Moreno, presidente del Ateneo, es categórico: "Apoyo las reflexiones alarmadas por este proyecto. Antes que esto, que no pega nada, hubiese preferido mantener el muro de separación del parque que, por lo menos, no se veía desde el mar".

Lamenta que este tipo de actuaciones salgan adelante, considerándola como "un atropello", debido a "la dejadez de los gaditanos", citando una serie de proyectos que se han ejecutado en los últimos años en el casco antiguo de la ciudad sin ningún tipo de problemas ya que "aunque sí va produciéndose una contestación cada vez mayor aunque sea a título individual, lo que lamento es que no sirve para nada". Menciona así actuaciones como la del pabellón del casco antiguo "que tira bocados, como el propio polideportivo del Náutico. No niego que pueda tener un interés arquitectónico, pero no en el casco histórico".

"El problema en Cádiz es que la gente no está organizada. Es necesario contar con una sociedad madura para que ésta sea un contrapoder ante las administraciones", reclama el presidente del Ateneo.

Colectivos como Cádiz Vivo también han mostrado su repulsa por este tipo de operaciones, por contra desde Cádiz Ilustrado no se cuenta con una opinión común sobre lo positivo o negativo de este proyecto urbanístico.

Lo cierto es que la pérgola en el paseo de Santa Bárbara está siendo levantada por el Ayuntamiento de Cádiz, con una inversión de un millón y medio de euros, con todos los parabienes de las comisiones de patrimonio que tienen que aprobar actuaciones de este tipo en el casco histórico. Desde la Consejería de Cultura no se pudo dar esta semana una visión de este proyecto. Por su parte, desde la Demarcación de Costas, teniendo en cuenta que el nuevo equipamiento se acerca en algunos tramos a la línea marítima de la ciudad, se especifica que su competencia acaba en el borde marítimo/terrestre y también en la zona de servidumbre de tránsito y en la servidumbre de protección, que en áreas urbanas es de 20 metros, lo que afectaría a parte de esta operación. En estos casos se requiere una autorización de la Junta de Andalucía.

Desde el Ayuntamiento se defiende, lógicamente, este proyecto al considerar que recupera para la ciudad un espacio urbano en pleno casco antiguo que estaba muy degradado.

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