Cádiz

El ojo vago

El ojo vago El ojo vago

El ojo vago

Nunca se agradecerá bastante el regalo de los músicos callejeros. Sí, claro, con unas monedas. Pero hablamos de lo impagable que es pasear casi al ritmo de las notas, y regular el volumen nosotros mismos según nos alejamos o acercamos del artista. Bravo.

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