Cádiz

La naviera OPDR prefiere un "hasta luego"

El que quiera taparse los ojos y no ver la realidad, que lo haga si así se siente mejor. La primera, la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz que parece no querer ver lo que ya es una realidad por el simple hecho de no existir una confirmación oficial, que realmente no la hay, sobre la marcha definitiva o temporal de OPDR de Cádiz. La imagen del buque portacontenedores Andrea, ayer en el Muelle Reina Sofía, resultaba algo escalofriante. Su horas de amarre ponían fin a un idilio que ha unido a la naviera OPDR y a Cádiz durante más de un siglo.

Aun así, sigue siendo cierto que no hay confirmación oficial de lo ocurrido ni de las oficinas de OPDR Iberia ni de las sedes de Hamburgo ni Marsella de la naviera.

Este silencio tan sólo alterado por DiariodeCádiz alimenta una inquietud que ya tiene víctimas. Los primeros en caer fueron los trabajadores de Suratlántica Servicios que tenían un taller en el Reina Sofía para mantener y arreglar los contenedores que usaba OPDR. Fueron los primeros en levantar campo.

Por suerte, la marcha de la naviera alemana de contenedores no se va a traducir, al menos de momento, en despidos por parte ni de OPDR ni de Concasa, la empresa que a día de hoy mantiene la concesión de la terminal de contenedores.

Esta infraestructura portuaria queda gravemente tocada tras la marcha de la OPDR, ya que queda tan sólo a expensas de un par de escalas semanales de la Mediterranean Shipping Company (MSC).

Sobre el nuevo destino de los buques de la OPDR que escalaban en Cádiz todos los fines de semana poco se sabe también, mientras que la firma CMA-CGM, actual propietaria francesa de OPDR, no reestructure sus rutas y decida qué puertos le son más rentables. Mientras eso ocurre una decisión sí ha sido tomada ya: adiós a Cádiz.

Sobre esta cuestión, el presidente de la Autoridad Portuaria, José Luis Blanco, no quiere reaccionar ante lo que para él no deja de ser aún un rumor. El presidente de los empresarios del puerto de Cádiz, Emilio Medina, sí ha querido ser tajante recordando que "la inquietud sigue presente entre todos los trabajadores del puerto en general. Entre los que somos empresarios y entre los distintos sectores, prácticos, remolcadores, amarradores, etcétera, cuyos trabajos dependen de que haya barcos en el muelle de Cádiz".

Y sobre el hecho de que existan empresas portuarias establecidas en el muelle de Cádiz que estén ejerciendo de lazarillos a distintas navieras vendiéndoles las bondades de puertos vecinos como el de Huelva, Medina no se ha mostrado extrañado ante esta sospecha. Así ha pedido a los empresarios y, sobre todo, a las consignatarias que "desenmascaren" a aquellos que "no sólo le están haciendo daño al puerto y a sus políticos sino que están jugando con el trabajo de mucha gente que, a día de hoy, aún depende del muelle".

Y la inquietud también sigue reinando entre los trabajadores de la estiba de Cádiz, que ayer mantuvieron un encuentro con el presidente del puerto, José Luis Blanco, y su director, Agustín Romero, del que nada ha trascendido "hasta que al menos pongamos blanco sobre negro", según el testimonio de uno de los estibadores.

Este colectivo se ha mostrado especialmente preocupado por el retraso de las ayudas de Bruselas para la cofinanciación de la obra de la nueva terminal de contenedores que no estará en funcionamiento hasta entrado el 2017.

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