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La marca España es 'siesta'

  • Así perciben tres estudiantes Erasmus la crisis económica desde una de las ciudades con más paro de Europa

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¿Qué palabra española es la más conocida en Alemania? Vanessa, estudiante de medicina en Kiel, no duda: "Siesta. En Alemania piensan que los españoles duermen de dos de la tarde hasta las seis". Sofía, italiana, de Roma, estudiante de Empresariales, defiende el carácter español que, pese a la crisis, "mantiene las ganas de vivir, basta con una guitarra para montar una fiesta en la playa". Por tanto, para Sofía, la palabra es fiesta, que se parece a siesta. Laura, estudiante de Filología, igualmente alemana, pero de una población cercana a Frankfurt, al sur, vive anudada a su sonrisa. Le digo que no parece que ella y Angela Merkel sean del mismo país, que será porque no he visto nunca sonreír a Merkel. Y entonces Laura se pone seria: "No me gustan los estereotipos. En España me dicen que no parezco alemana porque me río y cuento chistes. Muchos alemanes son alegres". A continuación, regresa su sonrisa y, si tiene que definir a los gaditanos, se inclina por hablar de la vida en la calle, la solidaridad y la alegría, que sería su palabra. Siesta, fiesta, alegría y olé.

Vanessa, Sofía y Laura han vivido diez meses "en el paraíso". Incluso Vanessa piensa que se ha pasado un poco de paraíso. "Cuando vuelva a Kiel a terminar el último año tendré que trabajar más. Aquí me lo he pasado muy bien, pero no he estudiado mucho". Es indudable que Vanessa, de mirada inteligente, futuro médico, regresará en Kiel al rigor académico en cuanto le quiten lo bailao, pero reconoce que ha visto en el 'paraíso' "muchos jóvenes en la calle sin nada que hacer". Es posible que fueran los mismos que veía Laura. Eso es lo que Vanessa y Laura transmiten a sus padres cuando les preguntan si España va camino de ser Grecia. Ellas les cuentan que los españoles son tranquilos, que todo funciona despacio, "En Alemania todo se mueve más rápido, hay más estrés", cuenta Vanessa. Y sí, les dicen a sus amigos alemanes que los españoles hablan mucho de la crisis, pero parecen "felices".

Reflexiona Laura que "Alemania no es más feliz por tener más dinero. Si la cosa mejora, España es un país ideal para vivir". De hecho, Laura volverá a su país, terminará la carrera y regresará a Cádiz. Incluso, si fuera posible, para quedarse a trabajar. En caso contrario, espera que muchos españoles encuentren trabajo en Alemania, que vayan allí y les alegren la vida.

En lo que Vanessa y Laura están de acuerdo es en la tirria que han detectado contra la canciller alemana. "No me gustó que en el partido de Alemania contra Grecia la gente gritara 'cabrona'. ¿Cabrona por qué? Nadie me lo explicaba. Sería más constructivo que los españoles no señalaran a una sola persona como la causa de los problemas", dice Laura. Vanessa también defiende a Merkel. "No entiendo el rechazo. En Alemania las cosas funcionan, no todas pero casi todas, y no creo que ella sea la culpable de lo que le pasa a España, quizá habría que ver por qué las cosas funcionan allí". Para esto, Laura tiene una respuesta -Sofía tiene otra-: "Alemania vive de la exportación, pero se olvida que en 2008 en Alemania ya hubo una crisis, ya rescataron bancos. Por lo que se piensa en Alemania, en España se construyeron muchas casas y se pidieron muchos créditos para hacerlas que luego no se pagaron. Mi padre es arquitecto y pasó una mala época, venían menos trabajos, muchos de sus amigos se deprimieron. Pero se salió de aquello. ¿Por qué no iba a hacerlo España?" Le explico que porque Alemania se financia seis veces más barato que España y es ahí donde me doy cuenta de que Laura, que habla cinco idiomas y tiene una cultura más vasta que cualquier español medio, no tiene los conocimientos de términos económicos que ha adquirido cualquier español medio.

Decía que Sofía tenía otra respuesta. Tiene que ver con los políticos. "España es muy parecida a Italia. ¡Somos latinos! -proclama orgullosa-. Cualquier político en Italia gana tres veces más que Merkel, pero no hacen nada, sólo buscan privilegios. Me han contado que en España es parecido. Los italianos saldremos de la crisis, pero no por los políticos. Sabemos que los políticos no nos sacarán de ésta".

Estas percepciones, que ellas mismas reconocen que lo son, que son conscientes de que en estos diez meses han conocido más España, que han aprendido a amar su idioma, a transmitir a sus casas que Cádiz es lugar maravilloso, pero que eso no significa que lo sepan todo de España, también se extienden a la protesta, a la spanish revolution. "Fue emocionante -dice Sofía- también en Italia la gente protestó". No pasó así, según Laura, en Alemania, donde "es una lástima que los jóvenes no protestaran más. Los universitarios se preocupan del examen que tienen al día siguiente. En algunas carreras, si suspendes, te exmatriculan. Me lo dice mi padre, que en su generación eran más revolucionarios, que se rebelaban contra la generación que había hecho la guerra. Nosotros no hacemos eso, nos sentimos protegidos".

¿Y qué piensan que pasará? ¿Qué será de nosotros? Sofía, pizpireta, futura empresaria, reflexiona y lanza su utopía. "Tenemos que cambiar la mentalidad de la economía. Hay diferencias muy grandes entre los que tienen mucho y no tienen nada. No tiene sentido. Tiene que haber otra manera". ¿Qué manera? El ejemplo de España, del Cádiz que han conocido, nos hace regresar a fiesta, siesta, alegría. "Hay mucha música en la calle. La música une a las personas, une a todo el mundo".

Desconociendo los gustos melómanos de Merkel, no parece que la canciller comparta la opinión de Sofía, pero, como dice Laura, "no son buenos los estereotipos. Los alemanes no somos tan cuadriculados como los españoles creen". Y lo dice con su inseparable sonrisa de alemana del sur, de "alemana latina", como ha decidido bautizarla su amiga Sofía.

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