Solidaridad corporativa De la pesca ilegal al comedor social con la mayor garantía de seguridad

  • El Colegio de Veterinarios facilita la donación al Banco de Alimentos de más de 20.000 kilos de pescado fresco en los últimos tres años

  • Más de 14 toneladas fueron de atún rojo de procedencia ilegal

¿Dónde terminan las partidas de boquerones, pescadillas y salmonetes incautadas por no cumplir con las tallas mínimas legales? ¿Y el pescado capturado en periodo de veda o los excedentes por razones de mercado? ¿Y los atunes rojos pescados clandestinamente en aguas del Estrecho?

En los últimos tres años, más de veinte toneladas de capturas procedentes de la pesca ilegal han terminado en las mesas de comedores sociales o en las de familias sin recursos de la provincia gracias a la intervención del Colegio de Veterinarios de Cádiz, que ha facilitado su donación al Banco de Alimentos previo control exhaustivo de sus condiciones higiénico sanitarias y de trazabilidad.

No hay atún más seguro que el que se sirve en los comedores sociales de la provincia. Porque si el que va destinado al mercado se somete a mediciones de histaminas por partidas –un método también seguro–, el que acaba en el Banco de Alimentos se controla pieza por pieza en las instalaciones de una empresa colaboradora, concretamente en las de Petaca Chico, en Conil.

Cinco colegiados velan por que las partidas reúnan todos los requisitos sanitarios

Entre 2016 y 2018 los voluntarios del Colegio de Veterinarios facilitaron la donación de nada menos que 14.089 kilos de atún rojo al Banco de Alimentos. El año pasado fueron aproximadamente 160 ejemplares, en 2017 nada menos que alrededor de 250 y en 2016, unos 45. Son datos difundidos por el órgano colegial gaditano en el II Congreso Andaluz de Salud Pública Veterinaria, proporcionados a este periódico por su secretario, Jesús Fernández Pascual. Hace unos días dio cuenta de esta labor en un ciclo de charlas organizado por la Red gaditana de Colegios Profesionales para la Cooperación Humanitaria.

Estos resultados tienen su origen en un convenio de colaboración que 2012 mantiene el Colegio de Veterinarios con el Banco de Alimentos para el desarrollo de un programa que posibilita el aprovechamiento benéfico con garantías sanitarias de las incautaciones por pesca ilícita en la provincia de Cádiz.

Hasta entonces, la fundación se centró en la recogida, acopio y distribución de alimentos no perecederos, pero con el agravamiento de la crisis se incrementó la necesidad de alimentos para familias sin recursos, en especial de los frescos. Y eso no podía ser a costa de una pérdida de garantías sanitarias de los productos donados. Se crea entonces un equipo de especialistas –15 veterinarios solidarios– que asesorarán a la fundación en el desarrollo e implantación de sistemas de autocontrol sanitario. Contemplaban un plan general de higiene, planes de limpieza, la instalación de cámaras frigoríficas y otras medidas.

A cada pieza de atún se le miden las histaminas, cuando en el mercado el control es por partidas

En 2015 responsables del Ministerio de Agricultura y Pesca en Cádiz y Algeciras, los Bancos de Alimentos de ambas ciudades y las autoridades de control marítimo (Seprona, Servicio de control marítimo y Servicio de inspección pesquera) llegaban a un acuerdo para que las mercancías decomisadas por pesca ilícita pudieran donarse directa y legalmente para su distribución en entre las familias más necesitadas. Finalmente, lo que iba a ser una colaboración anual se convirtió en un programa permanente en el que trajaban cinco colegiados en turnos rotatorios. “Los mejores”, recalca Jesús Fernández Pascual.

El procedimiento que siguen es el siguiente: “Después de recibir la llamada de la autoridad pesquera comunicando el decomiso de alguna partida, el Banco de Alimentos recoge de forma inmediata la mercancía en el punto indicado, se firma el recibí de la mercancía y a la industria solidaria se le informa de cuándo llegará la mercancía para su procesado, control sanitario y de histaminas”, explica el secretario del Colegio de Veterinarios.

El traslado de la mercancía hasta la industria colaboradora se hace en menos de 40 minutos

Este traslado se realiza en menos de 40 minutos a las cámaras frigoríficas de la industria colaboradora. El acta de incautación es enviada por fax al Colegio de Veterinarios tras la aprehensión. Una vez concluidos los controles, los resultados son comunicados por la industria al Banco de Alimentos y los productos, una vez procesados y controlados, se trasladan allí o directamente a los centros benéficos junto con los documentos analíticos y de trazabilidad.

Culminada esta fase, desde las oficinas del Banco de Alimentos se comunica por fax al Colegio de Veterinarios, que se encarga de mantener un control y registro continuado de proceso.

El control de histaminas se practica sólo a los atunes. La inspección del resto de las especies consiste en comprobar su frescura y el mantenimiento de sus propiedades organolépticas, fundamentalmente textura, olor, color y temperatura.

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