Cadiz Oculto El "harrier" desaparecido

  • Los campos del misterio comenzaron a abonarse tras la inexplicable desaparición de una aeronave en aguas cercanas a Rota

Imagen del un modelo similar al Harrier AV-8B desaparecido allá por 1989 en aguas cercanas a Rota. Imagen del un modelo similar al Harrier AV-8B desaparecido allá por 1989 en aguas cercanas a Rota.

Imagen del un modelo similar al Harrier AV-8B desaparecido allá por 1989 en aguas cercanas a Rota.

Todos hemos oído hablar alguna vez del Triángulo de las Bermudas, esa zona del océano Atlántico famosa por los naufragios, tanto de barcos como de aviones, que se han sucedido a lo largo de los años. Un mito, por cierto, que podría no ser más que eso, mito, porque no parece que se produzcan más catástrofes ahí que en otras aguas del mundo, pero no es el Triángulo lo que nos interesa en esta nueva entrega de Cádiz Oculto. Sí el misterio que suponen las desapariciones de grandes vehículos, como el Harrier AV-8B "Bravo" al que se le perdió el rastro el martes 5 de diciembre de 1989 a poca distancia de Rota. Un inciso referente a la fecha. Algunas fuentes apuntan a que la desaparición sucedió el día 3, pero el 3 no se correspondía con el lunes que por error citaron algunos medios días después de la tragedia; tampoco con el martes de diciembre de 1989. En otros periódicos de la época se señala el martes 5 como fecha del suceso, y Nieves Ortega Casal, la esposa del piloto, Raúl Miguel Pampillo Veiga, en un edicto confirma ese día como fecha de la desaparición y fallecimiento.

Perteneciente a la IX Escuadrilla de la flotilla de Aeronaves de la Armada, el avión regresaba de Zaragoza junto a otro aparato, y a las 19:35, a seis millas de la pista de aterrizaje de la citada ciudad gaditana, uno de los dos puntos que aparecían en el radar de la torre de control se volatilizó. De "Bravo" no se volvió a saber nada. En la creencia de que pudiera haber caído al mar, se lanzó una operación de rescate con buzos que no hallaron rastro alguno. El despliegue fue importante, y en él participaron las fragatas Numancia y Cataluña, los patrulleros Cándido Pérez y Acebedo, los buques hidrográficos Pollux y Malaespina, y el buque Poseidón del Centro de Buceo, numerosos buzos y dos aviones. Para nada. No se encontró nada.

A pesar de lo extraño del suceso, la explicación oficial no podía tener tintes sobrenaturales: simplemente, el avión se habría estrellado en alguna parte, muy posiblemente a causa de las malas condiciones meteorológicas. ¿En qué lugar exacto? Ni idea. ¿Tan difícil era dar con los restos tan cerca de la costa? Pues así fue. Entonces, los terrenos del misterio comenzaron a abonarse con teorías de todo tipo: el Harrier fue conejillo de indias de un experimento fallido, secuestrado por una nave alienígena, succionado por un portal a otro mundo, perdido en un espacio y tiempo diferentes... Y aquí nos detenemos. En 1984, pocos años antes de la desaparición del Harrier, se había estrenado con cierta repercusión la película El experimento Filadelfia (The Philadelphia Experiment, Stewart Raffill), inspirada en un supuesto experimento realizado el 28 de octubre de 1943 que consistía en hacer invisible al enemigo el destructor USS Eldridge. Empero, un requiebro inesperado (bulo creado más bien), hizo que el barco desapareciera del todo y fuera teletransportado a 600 kilómetros. Muy posiblemente, este acontecimiento, popularizado por la película en los 80, con mucha ciencia-ficción de por medio, dio alas para que una serie de investigadores de sucesos extraordinarios se acogieran a la teoría de la teletransportación, en espacio y tiempo, como ocurre en la cinta, para justificar la desaparición de ese avión que estuvo a punto de aterrizar en Rota en 1989.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios