Cádiz

"Me gusta ser un provocador"

  • La lucha contra la precariedad y los proyectos pendientes de aquí a 2012 se convertirán en los puntos centrales de su tercer mandato cuando sea reelegido

Fernando Santiago está a punto de iniciar su tercer mandato como presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz (APC). Por delante tiene muchos retos tanto a nivel interno en la profesión, como en la proyección social de la entidad hacia el exterior. Ex concejal, columnista y jefe del Servicio de Vídeo de Diputación y, por supuesto, atlético confeso. En la entrevista suena varias veces en su móvil el himno de Sabina dedicado al centenario.

-¿Por qué se ha decidido a presentarse de nuevo a la reelección tras ocho años en el cargo?

-La verdad es que iba a estar ocho años nada más. Es más, yo llegué a promover una reforma estatutaria para limitar los mandatos a ocho años. Pero vi que había proyectos que se habían lanzado que estaban un poco atascados, como la Casa de los Periodistas y todos los relacionados con el Bicentenario, por lo que consulté al asesor jurídico de la APC si era posible presentarme. Al entrar en vigor la norma en el segundo mandato, podía hacerlo y , por ello, me presento.

-¿No le hubiera gustado que hubiera otra candidatura?

-Por supuesto que sí y no lo digo como chulería. Esta es la tercera vez que me presento y en las tres ha ocurrido lo mismo. Siempre hay descontentos y lo lógico es que se agrupen. A pesar de que podíamos hacer que la candidatura ganara por aclamación, hemos preferido que la gente vote y que el que esté descontento puedan al menos votar en blanco. Eso sí, el riesgo es que los que están a favor pueden optar por quedarse en casa al ver que está ya todo decidido, por lo que puede haber un riesgo evidente de amplificar el rechazo.

-¿No cree que el que no haya más gente dispuesta a presentarse va un poco con el carácter poco corporativo de la profesión?

-Lo primero que hay que entender es que esta profesión es muy absorbente. Pedirle a la gente que tiene que sufrir horarios y jornadas muy largas, que saque horas de su tiempo libre es muy complicado. Además, se da que esta profesión es más competitiva que corporativa. Cuesta trabajo movilizar a la gente y lo que hemos conseguido ha sido gracias a los problemas de precariedad.

-Ahora le va a tocar un período muy complicado con los despidos que se están produciendo en los medios de comunicación y el aumento de la precariedad.

-Ese es el tema más importante ahora mismo para nosotros. Hace muy poco tiempo, ni hace cuatro años, en el que no había ni un solo parado en la Asociación. Hoy es el 10%. Estamos dando asistencia jurídica y ahora promovemos iniciativas de autoempleo a los parados. Ahora se da la dificultad añadida de la crisis, pero hay ayudas para la creación de empresas. Regalaba todo, la casa de los Periodistas, el festival de la Libertad y todo lo que se pueda hacer, a cambio de resolver el problema de la precariedad. La crisis está siendo y lo va a ser especialmente dura con los medios de comunicación. Estamos teniendo contactos con los sindicatos, con las inspecciones laborales, prestando asistencia jurídica incluso a los que no son asociados. Creo que tenemos que tirar del carro.

-¿Usted es consciente de que no deja a nadie indiferente?

-Sí. Hay una ecuación complicada que es mi papel como periodista y columnista y como presidente de la Asociación. Jamás nadie me puede haber visto hablar de cosas de la Asociación en las columnas. Yo tengo claro que como columnista tengo que opinar y evidentemente me equivoco más que una metralleta. Pero hay gente que no lo entiende y no lo diferencia y cree que es la APC la que opina. Eso sí, me gusta mucho la provocación, pero creo que cualquiera sabe cuando es en serio y cuando es en broma. Escribo del icono gay (artículo que escribió Santiago sobre la Semana Santa) para remover un poco el patio. Un periódico es la suma de muchas cosas. Yo quiero que el condimento de mi columna le dé sazón al guiso. Escribir un artículo de opinión y ser insignificante es un desastre. Este papel de provocador me divierte. A mí la gente de Delphi se me manifestó a las puertas de la Asociación, pero yo tengo la piel más dura que un galápago siempre que dejen de lado a mi familia.

-Usted tiene que convivir con políticos a los que se tiene que acercar como presidente de la APC para llevar adelante proyectos y a los que ha criticado en sus columnas. ¿Nunca le han pasado factura?

-Nunca le he pedido nada al Ayuntamiento de Puerto Real, con lo cual me evito que me digan que no. La APC ha contado con el apoyo de todo tipo de administraciones gobernadas por todo tipo de partidos, por empresas públicas, privadas sin distinción. En este aspecto nunca ha habido problemas.

-¿La política es un capítulo cerrado en su vida?

-Ahora opino a través de los medios de comunicación y mato el gusanillo. Si alguna vez tengo la tentación de entrar otra vez, nada más que tengo que ver el funcionamiento interno de los partidos para desistir. Para mí fue un gran honor ser concejal, pero eso ya pasó. Conservo muchos amigos, curiosamente más de los bandos adversarios que de los míos, pero nunca viví de la política. Lo que pasa es que todo el mundo fantasea alguna vez con las cosas que haría si fuera alcalde y yo la intenté llevar a la realidad, aunque la gente con buen juicio no me eligió. Ahora estar al frente de la APC me produce muchas satisfacciones. Tienes una estructura para pensar cosas y llevarlas a cabo. Ahora vivo la ciudad como columnista y la APC, a su vez, también participa en la misma.

-¿Se ha cumplido el objetivo de abrir la APC a la ciudad?

-Yo creo que sí. Cedemos nuestros salones sin coste alguno a todo el que no los pide con la única condición que cuiden las instalaciones. Nos hemos encargado de ofrecer estas buenas instalaciones a la ciudad y estamos consiguiéndolo. Podríamos haber celebrado el centenario de la APC con algún acto hacia nosotros, pero hemos procurado que toda la ciudad disfrute de ello. Ese prestigio social sirve para abrir las puertas a nuestros socios.

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