ANTONIO gordillo brenes. coordinador provincial de trasplantes

"La generosidad de los donantes y de sus familias hace posible todo esto"

  • "Ver desde primera fila cómo mejora la vida de un trasplantado es algo muy emocionante"

  • "Desde un punto de vista general, la edad no es un impedimento para poder donar órganos"

Antonio Gordillo, fotografiado el pasado miércoles en un quirófano del hospital Puerta del Mar de Cádiz. Antonio Gordillo, fotografiado el pasado miércoles en un quirófano del hospital Puerta del Mar de Cádiz.

Antonio Gordillo, fotografiado el pasado miércoles en un quirófano del hospital Puerta del Mar de Cádiz. / lourdes de vicente

En un proceso de donación de varios órganos se estima que puede llegar a intervenir hasta un centenar de personas. Ahí entrarían los cirujanos, el personal de enfermería de quirófanos, médicos y enfermeros de la UCI, anestesistas, anatomía patológica, microbiología, inmunología, nefrología, cardiología y un sinfín de especialidades más. Todo tiene que funcionar al unísono, de manera cohesionada, sin fallos y, a ser posible, con la mayor rapidez posible, que el tiempo de vida de un órgano desde que es extraído hasta que es recolocado es bastante efímero. Un corazón, por ejemplo, apenas permanece operativo seis horas mientras viaja de un cuerpo a otro. El equipo que hace posible estos milagros debe ser una máquina que esté perfectamente engrasada, porque en el horizonte hay una o varias vidas esperando. En la provincia de Cádiz ese directordeorquesta es Antonio Gordillo Brenes (San Fernando, 1970), licenciado en Medicina por la Universidad de Cádiz, médico especialista en Cuidados Intensivos y que fue nombrado coordinador de trasplantes en esta provincia el pasado mes de abril.

Estos seis primeros meses al frente de esta nueva responsabilidad no pueden tener un balance más positivo para este isleño al que desde pequeño, desde que atendía a las clases de Ciencias Naturales en un aula del colegio La Salle-Real, le atrajo la Medicina. "Ha sido medio año de mucho más trabajo, es verdad, pero al mismo tiempo muy gratificante porque se aprende mucho y porque satisface ver que todo funciona bien", reflexiona al hace un primer balance.

Cada vez hay menos resistencia a las donaciones pero éste sigue siendo un tema tabú en muchas casas" En esta provincia hay hoy entre 80 y 100 personas esperando un riñón. Lo malo es que esa lista no se reduce"

Dice Antonio Gordillo que una de las cosas más emocionantes que ha vivido en su vida profesional es "comprobar desde primera fila cómo ha mejorado la vida de un trasplantado". "Es que una persona que está en diálisis pierde calidad de vida, apenas puede beber agua, por poner un simple ejemplo, y todo eso es algo que recupera cuando recibe un riñón nuevo. Y qué decir en los casos de esos pacientes que reciben un corazón o un pulmón. Porque ahí no se trata de mejorar su calidad de vida. Ahí se trata de vivir o de no vivir".

La entrevista con Antonio Gordillo se realiza en la misma semana en la que el hospital Puerta del Mar de Cádiz acaba de celebrar que se ha superado el listón de los 1.500 trasplantes renales en este centro sanitario 35 años después de que se viviera el primero allá por 1982. El coordinador provincial de trasplantes valora en positivo este dato, pero él es más de mirar hacia el futuro. Y sobre todo prioriza hablar del componente humano que rodea un trasplante antes que darle una perspectiva meramente científica.

"Sin la generosidad de los donantes fallecidos y de sus familias nada de esto tendría sentido. Ellos son los que hacen posible todo esto y por eso yo no ahorro palabras de agradecimiento hacia ellos", afirma con rotundidad un Antonio Gordillo que está empeñado en acercar el ámbito de los trasplantes a la sociedad gaditana. Para ello, y para promocionar las donaciones de órganos, se ha valido de las redes sociales activando la cuenta de twitter @TrasplanteCadiz y abriendo una página de Facebook a la que se puede acceder buscando Coordinación Sectorial Trasplantes de Cádiz.

En el trasfondo de todo lo que rodea al mundo de los trasplantes y las donaciones permanece desde siempre la dicotomía ciencia-religión, esa guerra sin fin en la que las certezas de los médicos chocan frontalmente con las creencias y los sentimientos de muchos. Pero el coordinador de trasplantes prefiere pasar de puntillas sobre esta realidad, posiblemente para no herir sensibilidades. En todo caso, se limita a asegurar que cada vez hay menos resistencia ciudadana a las donaciones, aunque hay aún un porcentaje de la población que no termina de dar ese paso.

"Cuando hay un fallecimiento y abrimos la posibilidad de donar uno o varios órganos, la aceptación que tenemos es alta, por encima del 80% de los casos, aunque no llegamos al 100%, que sería lo ideal", reconoce. El porqué se mantiene ese freno es una cuestión en la que él prefiere no ahondar pero, en cualquier caso, es algo que, apostilla, tiene más fuerza en esta provincia que en otras zonas de España e incluso de Andalucía. "Puede ser una cuestión de cultura popular, o de creencias, o de sentimientos, o de culto a la muerte. No lo sé. Pero es algo que, aunque es verdad que se va reduciendo, está ahí y, en cualquier caso, hay que respetarlo", reflexiona antes de corroborar que cada vez "hay menos resistencia a las donaciones, aunque este tema, por estar vinculado a la muerte, sigue siendo tabú en muchos hogares".

Con ese tabú es con el que se choca de frente el equipo de trasplantes cada vez que se produce un fallecimiento, en especial cuando le sucede a una persona joven o con una edad no especialmente avanzada. Es, reconoce Gordillo, el momento más duro del proceso "porque primero hay que comunicarle el fallecimiento a los familiares, y a renglón seguido hay que abrir la puerta a una posible donación de órganos". Y ahí llegan reacciones muy diferentes: "Hay familias, aunque son pocos casos, en las que todo eso está hablado de antemano y nos trasladan un sí o un no rotundo. Y también hay algunos casos, aunque son muy, muy minoritarios, en los que nos trasladan esa negativa de manera airada o enérgica. Lo normal, porque es lo que sucede en el 90% de los casos, es que este tema no se haya tocado antes del fallecimiento, que la familia ni siquiera sepa qué es lo que hubiera querido hacer el difunto con sus órganos. Y es ahí donde hay que tomar una decisión y, además, hay que hacerlo con rapidez", añade Gordillo.

Para evitar estos quebraderos de cabeza, el coordinador de trasplantes recuerda que en el propio hospital de Cádiz existe un registro oficial de voluntades anticipadas en el que el paciente puede manifestar, entre otras cosas, si quiere donar órganos una vez fallecido.

Y en paralelo no hay que olvidar los trasplantes entre personas vivas, algo que se circunscribe casi en exclusiva a los riñones, porque cada persona tiene dos y se puede vivir sin problemas con uno solo. También hay algunos casos, aunque muy contados, de trasplantes hepáticos, que tienen lugar de padres a hijos. Todas estas donaciones entre personas vivas tienen detrás un proceso muy complejo que precisa de aceptaciones médicas e incluso legales para que puedan terminar cristalizando.

El hospital Puerta del Mar de Cádiz está centrado sobre todo en los trasplantes de riñón, aunque también tienen su importancia los trasplantes de córnea, que han crecido de manera exponencial gracias a una técnica pionera que está dando resultados bastante óptimos. Las cifras oficiales atestiguan que el año pasado se llevaron a cabo 88 trasplantes renales (que se realizan en exclusiva en el centro hospitalario de la capital gaditana) y 42 de córneas (repartidos entre el mismo Puerta del Mar y también entre los hospitales públicos que el SAS tiene en Jerez y Algeciras). El objetivo es que ambas cifras puedan verse superadas cuando concluya el presente año.

La provincia de Cádiz engloba por sí sola uno de los cinco sectores en los que la Consejería de Salud divide la comunidad andaluza en materia de trasplantes. Los otros cuatro sectores son el de Sevilla y Huelva, especializado en trasplantes de corazón e hígado; el de Córdoba y Jaén, que desarrolla todo tipo de trasplantes, incluido el de pulmón; el de Granada, con hígado y riñón; y el sector de Málaga y Almería, que hace estos dos últimos trasplantes y añade el de páncreas. En cualquier hospital de cualquier provincia andaluza se pueden realizar extracciones de órganos. Y cuando eso se produce se busca al receptor más compatible posible para ese órgano y, a ser posible, que viva lo más cerca posible, porque en materia de trasplantes el tiempo es oro.

Pero, ¿hasta que edad se puede donar? ¿Todo cadáver tiene algo provechoso? Antonio Gordillo responde con un sí diáfano, aunque de inmediato lo matiza. "Desde un punto de vista general, la edad no es un impedimento para donar órganos. Hombre, cuando uno pasa de los 80 años igual ya hay órganos a los que les queda poco recorrido, pero por lo general no influye tanto la edad y sí la causa del fallecimiento. Un cáncer muy extendido impide cualquier donación, porque la posibilidad de transmisión de la enfermedad sería muy alta. Y algunas enfermedades infecciosas también influyen. En cualquier caso todo órgano potencialmente trasplantable se somete previamente a un completo análisis", reflexiona el coordinador.

Con el paso de los años la ciencia va avanzando, la sociedad va evolucionando y los profesionales sanitarios que dedican sus esfuerzos al mundo de los trasplantes se van topando con trabas que antes no existían. Por ejemplo, los avances médicos han elevado de manera considerable la esperanza de vida, y ello conlleva que haya menos defunciones. También sucede con las víctimas mortales en accidentes de tráfico, que se han reducido en los últimos años de manera drástica, ya que en los 90 este segmento de defunciones constituían el 40% de los donantes de órganos y ahora apenas representan el 4%. La consecuencia de todo ello es que la edad media del donante ha aumentado hasta los 60 ó 65 años.

Y eso también deja su huella en la provincia gaditana donde, según los cálculos que maneja Gordillo, hoy hay entre 80 y 100 personas que están esperando un riñón. "El problema es que no podemos reducir esa lista de espera porque, aunque llegan más riñones porque la ciudadanía es más receptiva ahora a las donaciones, también aumenta la demanda porque nos morimos cada vez más tarde", recalca este médico isleño que sueña con que el mundo pueda ver alguna vez algún trasplante centrado en el sistema nervioso central, la médula espinal o el cerebro, unos hitos que a día de hoy son impensables "aunque el futuro es impredecible para todos", añade con cierto optimismo.

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