Coronavirus en Cádiz

Los gaditanos empiezan dando ejemplo

  • Casi total acatamiento de la ciudadanía el primer día de obligatoriedad de las mascarillas en lugares públicos

  • Paseantes de las playas cumplen cubriéndose los rostros

Paseantes con mascarillas en la playa Victoria. Paseantes con mascarillas en la playa Victoria.

Paseantes con mascarillas en la playa Victoria. / Lourdes de Vicente (Cádiz)

La obligatoriedad absoluta de usar mascarilla en lugares públicos se ha estrenado en Cádiz con un casi total acatamiento de la ciudadanía. Contadísimas eran las personas que esta mañana no la llevaban puesta por la capital gaditana. En las playas, lugares donde desde hoy es obligado su uso en paseos y bajo las sombrillas en caso de grupos que no forman unidad familiar, se veían desde temprano personas ataviadas con la protección facial. Como dice el consejero de la Presidencia, Administración Pública e Interior y portavoz del Gobierno, Elías Bendodo, la mascarilla a partir de ahora “debe ser un atuendo más”. Varias señoras, habituales caminantes de orillas en la playa Victoria, incidían en que estaban usando la mascarilla “desde el primer día”, además de expresar su preocupación por las consecuencias del sol en sus rostros, que podía acarrear un posible, y horrendo, 'moreno mascarilla'. En la misma playa, dos amigas cordobesas, luchando contra el viento para clavar la sombrilla, también se cubrían la cara, aunque, eso sí, decían no entender que sea obligatorio el uso de las mascarillas en las playas.

Sobre el asfalto, unanimidad. “Todo el mundo la lleva, se nota que ya es obligatorio”, decía Ignacio Rodríguez, vendedor de cupones en San Juan de Dios con Nueva. Él mismo daba ejemplo. “No me molesta ni los viernes, que son los días en los que pregono los números”, apuntaba. Un cliente del cuponero añadía que “hay algunos despistados, pero bueno, de todas formas no hay un guardia para multar”. El conflicto laboral entre la Policía Local y el Ayuntamiento estaba latente en las conversaciones. Sobre todo por aquello de la multa de 100 euros que rascará los bolsillos de quienes no luzcan la mascarilla.

Entre los viandantes solo apartaban su mascarilla quienes fumaban o quienes hablaban por el móvil, temiendo que sus voces no llegasen claras a sus interlocutores. También, los típicos y las típicas que no cubren sus narices. Un nutrido grupo de turistas nacionales, todos con mascarilla, esperaba en la plaza de San Juan de Dios a que el guía arrancase. “¡Anda, la mascarilla!”, decía un hombre al salir, con prisas, a la calle Pelota por el Arco del Pópulo.

Ejemplar era el comportamiento de cuatro amigas que acababan de tomar café en La Marina. Permanecían sentadas a la espera de la cuenta, las cuatro con sus mascarillas. “Lo hemos hecho desde el principio. Y en la playa también. Hemos cumplido todo a rajatabla desde marzo”, comentaba una de ellas. “Esto es por el bien común. Es que en los últimos días parece que la gente se había relajado”, añadía otra. Una tercera dejaba caer que “a ver por dónde sale lo de la celebración del ascenso del Cádiz”.

Hasta un violinista callejero expresaba su música en la calle Columela con la correspondiente mascarilla. Una banda sonora para un paisaje al que se ha acostumbrado la ciudadanía, desde hoy más concienciada si cabe ante el acecho del virus.

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