Gastronomía

Entre los fogones de YouTube a los 87 años

  • Refu Grosso sube al popular canal de vídeo de internet sus recetas grabadas en la cocina de su casa, ideas sencillas y prácticas para aprovechar todo lo que sobra

La gaditana Refu Grosso, todo sonrisa en la cocina de su casa en la que graba sus vídeos para YouTube. La gaditana Refu Grosso, todo sonrisa en la cocina de su casa en la que graba sus vídeos para YouTube.

La gaditana Refu Grosso, todo sonrisa en la cocina de su casa en la que graba sus vídeos para YouTube. / Lourdes de Vicente

Hay tantos dichos que vienen a destacar que la edad no es obstáculo para alcanzar un logro que no resulta raro que alguno se pueda aplicar a las nuevas tecnologías, a sus usos y a su amplia repercusión. De los montones de ejemplos que, a buen seguro, estarán repartidos por medio mundo, en Cádiz hay uno que en el último mes está asentándose en esa inmensa red audiovisual que se ha bautizado como YouTube. Se trata de la iniciativa de Refu Grosso, una gaditana de 87 años que se ha puesto delante de una cámara, en este caso de un móvil, para grabar desde la cocina de su casa, con originalidad y un desparpajo que se adivina innato, sus recetas y trucos de cocina más originales bajo el título genérico de Canal Fin de Mes, toda una apuesta por echar mano de las siempre socorridas sobras para elaborar la comida diaria.

Las torrijas de Refu Grosso

No nació desde luego la idea con la intención de ser colgada en internet. Para nada. Surgió, como tantas otras cosas domésticas, para cubrir un vacío que se estaba creando en el seno de la nutrida familia de Refu Grosso, quien precisamente en unas semanas celebrará con los suyos –cinco hijos, siete nietos, cuatro bisnietas y un bisnieto que está en camino– sus 60 años de boda con José Ramón de Sobrino. Fueron dos de sus nietas afincadas en Alemania quienes demandaron de la abuela Refu algunas de sus recetas más celebradas.

Y claro, como hijas de su tiempo que son, no se contentaron con llevarse apuntadas las recetas, sus ingredientes y el proceso de elaboración; ni siquiera reclamaron un simple wasap. Querían tener la posibilidad, aunque fuera a distancia, de escuchar y de ver la receta contada por su protagonista, por su abuela, como si fuera ella la que, en exclusiva, les visitara para relatarle su particular manual de sabores.

Por eso dos de las hijas de Refu, María y Pilar, comenzaron a grabar con su móvil sus primeras recetas. Fue tal el éxito y la repercusión que fueron teniendo en otros rincones familiares, a través del wasap y de las redes sociales, que plantearon a la matriarca la posibilidad de crear este canal tan particular que tenía como plató la luminosa y espléndida cocina de la casa familiar.

Reconoce Refu Grosso que, al principio, no le agradó en exceso la idea, quizás por un celoso pudor totalmente entendible, pero los primeros resultados de la experiencia fueron tan buenos, tan celebrados, que el pasado septiembre se convirtió en el mes del estreno audiovisual. Canal Fin de Mes fue cogiendo forma, fue sumando suscriptores hasta rozar los 200 y fue encontrando el respaldo de las visualizaciones, en algún caso más de 400, y de los comentarios de asombro y apoyo.

Así, fueron surgiendo recetas como las tortitas de arroz (con arroz de sobra, claro), la ensalada murciana, la siempre socorrida y panera sopa de tomate, las tortillitas de camarones, un cóctel mexicano, unas sorprendentes falsas ortiguillas (un trampantojo culinario en toda regla), las tortas de carnaval o las torrijas. En estos dos últimos casos, las recetas se acompañan de una ambientación carnavalera y cofrade, respectivamente, que añaden un punto de gaditanismo y divertimento a la gastronómica escena.

Son vídeos cortos, en algunos casos sin que se grabe la elaboración de la receta propiamente dicha, porque la intención es no cansar y limitarse a lo básico: los ingredientes, una breve explicación, algún divertido consejo práctico (como en el final de la ensalada murciana) y la presentación del resultado final de la receta. Y todo, o casi todo, con restos de otras comidas e incluso con algunas conservas bien escogidas para no perder ese espíritu de suavizar desde la cocina el fin de mes en cada hogar.

La afición de Refu Grosso por la cocina viene tan de lejos como sus 14 años, cuando en el domicilio familiar al que llegarían siete hijos se le encargó la tarea de echar una mano en los fogones: “Me preguntan a veces por qué están tan buenas mis croquetas; pues porque llevo haciéndolas desde los 14 años”. Desde entonces, Refu sabe lo que es idear el plan de comida, decidir las compras y elaborar los productos para una mesa amplia, profundamente amplia, lo que obliga a hacer grandes cantidades de comida y, también, a aprovechar los restos para nuevas elaboraciones. Lo que toda la vida se ha venido en llamar la comida de sobras. Su hijo Jesús, presente en la entrevista, recuerda cómo era habitual que en su casa comieran sus amigos de pandilla y también las pandillas de sus cuatro hermanos. Comidas de amigos y comidas familiares de hasta 40 personas, como recuerda la propia Refu, que también tiene en su particular recetario otros platos más elaborados como el pavo trufado, el pollo relleno, el pastel de pescado o las manitas de cerdo.

Y ha vivido también Refu los tiempos de la cocina económica de carbón, de olores distintos y tiempos infinitos de elaboración, y también tiempos sin neveras para conservar los alimentos, tiempos de una compra que se hacía a diario con la socorrida fresquera como fiel aliado: ese mueble de puerta enrejada, para dejar entrar el aire, y que se situaba en la oscuridad de algún rincón frente a la ventanilla que daba al patinillo de la finca, en busca de un frescor natural que evitara el inevitable deterioro de los alimentos.

Todo ese recorrido, todo ese bagaje culinario es el que, a raíz de la demanda inicial de sus nietas ‘berlinesas’, se muestra ahora en estos cortos y sencillos vídeos que además de dar ideas para la comida de cada día, tienen su punto de sal y pimienta con la puesta en escena de algunas recetas y con los espontáneos comentarios de la propia Refu, que de cada vídeo se despide con besos y con una dedicatoria: “Os quiero a todos”.

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