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Al filo de un segundo y ya definitivo 'pacto de las terrazas'

  • Hosteleros y Ayuntamiento alcanzan, con la mediación del PSOE, otro preacuerdo de ordenanza

  • Salvo en La Palma, El Tío de la Tiza y Paseo Marítimo, no se perderían mesas

Una trabajadora prepara una mesa en una terraza de una plaza, en una imagen de archivo. Una trabajadora prepara una mesa en una terraza de una plaza, en una imagen de archivo.

Una trabajadora prepara una mesa en una terraza de una plaza, en una imagen de archivo. / joaquín pino

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A la segunda puede que vaya la vencida. Representantes de los hosteleros y de la Delegación de Vías y Obras que encabeza Martín Vila han casi cerrado ya, con la mediación del PSOE, un preacuerdo sobre la nueva ordenanza reguladora de terrazas y bares, que en julio del año pasado quedó en su suspenso por falta de consenso a última hora. El texto llegó al Pleno previo acuerdo con Horeca, pero la patronal hostelera se descolgó alegando precisamente el desacuerdo de los agentes implicados (Ayuntamiento, empresarios, colectivos de personas con discapacidad, de invidentes y peatones) y la "indefinición" de la norma y pidió expresamente tanto al PP como al PSOE que votasen en contra. Ante la expectativa de que ambas formaciones la tumbasen, el alcalde retiró la propuesta y se abrió otro proceso de negociación. En paralelo, la Junta de Andalucía ya preparaba un decreto, el Catálogo de espectáculos públicos, actividades recreativas y establecimientos públicos de Andalucía, que habría que trasponer a la ordenanza. Y así se ha hecho, una vez que entró en vigor tras su publicación el pasado 31 de julio.

A falta del cierre de algunos flecos -tanto Horeca como el PSOE han presentado observaciones y alegaciones- el nuevo borrador de ordenanza que se pone hoy sobre la mesa de Vías y Obras -hay prevista una reunión con los hosteleros- dibuja con detalle el futuro mapa de las terrazas, una planificación que, atendiendo a las demandas de los colectivos ciudadanos, pero también a las de los hosteleros, no introduce demasiados cambios respecto al estado actual en el casco histórico, aunque sí en el Paseo Marítimo.

Horeca sigue defendiendo fórmulas para que se mantengan todas las mesas

Un estudio demuestra que en las grandes plazas no se ocupa más de un tercio de suelo

El estudio pormenorizado de la ocupación con terrazas de plazas del casco antiguo y de calles consideradas singulares -una insistente demanda de los hosteleros- revela que, sorprendentemente, en todas, menos en dos, los veladores no ocupan más de un tercio de esos espacios públicos, límite que establece la norma. (Los colectivos de personas discapacitadas, de invidentes y de peatones habían pedido que no superasen un cuarto, pero al final se consensuó un tercio). De hecho, las terrazas sólo rebasan el 33% en la Plaza del Tío de la Tiza (exactamente y nada más que 15 metros cuadrados) y en la calle de La Palma, que perdería una hilera de mesas y todas las de la calle Lubet para dejar los preceptivos tres metros para el tránsito de peatones y el paso de vehículos de emergencia. Tampoco se verán afectadas las terrazas de las calles más estrechas ya que el tránsito de ambulancias, coches de Policía y Bomberos estaría garantizado mediante un compromiso por escrito del propietario a retirar mesas y sillas rápidamente en cuanto fuese necesario. Además, la ordenanza establece exactamente cuál debe ser el número, la ubicación y la disposición de las mesas.

En el Paseo Marítimo, las terrazas quedarían todas pegadas a la fachada de los establecimientos, de manera que desaparecería el estrecho pasillo peatonal que hay actualmente entre hileras de mesas, trasladándose a dos metros de la denominada zona ciclable.

Con todo, Horeca continúa defendiendo el mantenimiento de todas las mesas, tanto en el casco antiguo como en el Paseo Marítimo, de manera que sigue planteando fórmulas alternativas. Entre las propuestas que la patronal hostelera llevará hoy a Vías y Obras figura que se regule el tipo de toldo de fachada de los establecimientos de manera que todos sean desplegables con el fin de eliminar sombrillas con base que hagan de obstáculos a los invidentes.

También consideran que el plazo mínimo de dos meses de antelación para presentar las solicitudes "resulta lesivo para los intereses empresariales", así como el hecho de que el Ayuntamiento se reserve tres meses para contestar. Piden que la respuesta sea lo antes posible desde que se solicita la instalación de la terraza. Tampoco ven lógico que no se concedan autorizaciones o renovaciones a quienes tengan deudas pendientes con el Ayuntamiento y la Seguridad Social. La lista la completan demandas relativas al sistema de señalización y a los planos de ubicación de las terrazas.

"Entre lo que se propuso al principio y lo que tenemos delante ahora hay un abismo", reconoce el presidente de Horeca, Antonio de María. "Existe en la ciudad cierta animadversión contra las terrazas, pero ahora se están haciendo las cosas bien, se ha adaptado la norma al decreto de la Junta y una vez solventados los últimos flecos podremos decir que hosteleros, peatones, personas con discapacidad y vecinos en general somos capaces de convivir en armonía en Cádiz", dijo De María.

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