Dos familias, una emoción

xxiv jornadas zamoranas en el faro de cádiz

Los Córdoba y los Rodríguez vuelven a reunirse al calor de la lumbre en un barrio de la Viña que cuando llega enero huele a cocina castellana

De pie, Luis Miguel Rodríguez, Mayte, Fernando y José Manuel Córdoba. Sentados, los patriarcas, Mariano y Gonzalo.
De pie, Luis Miguel Rodríguez, Mayte, Fernando y José Manuel Córdoba. Sentados, los patriarcas, Mariano y Gonzalo. / Julio González
Pedro M. Espinosa

Cádiz, 25 de enero 2018 - 02:07

Cuando llega enero y los pasacalles de chirigotas empiezan a resonar camino del Falla, la Viña no sólo huele a Carnaval. Porque el frío castellano empuja a estas tierras la cocina zamorana que cada año trae la familia Rodríguez y que encuentra la hospitalidad de la familia Córdoba. Tras casi tres décadas de idas y venidas, esa amistad forjada por Gonzalo y Mariano ha tenido continuidad en su descendencia, dos sagas competentes que han seguido los pasos de sus progenitores. Ayer, todos juntos, reunidos en El Faro de la calle San Félix, la casa matriz de los Córdoba, Gonzalo y Mariano brindaron, se abrazaron, recordaron sus inicios y se felicitaron por comprobar como su sueño culinario se ha convertido en una hermosa realidad que ya alcanza la tercera generación. Tras las emotivas charlas que pusieron el colofón de oro a la presentación de las XXIV Jornadas Zamoranas en El Faro de Cádiz, Mariano Rodríguez hizo entrega a Gonzalo de un libro de recetas zamoranas escrito por él mismo y que ya alcanza su quinta edición, lo que le convierte en todo un referente de la cocina de esta provincia castellana.

Como es costumbre, Mayte Córdoba hizo ayer de anfitriona junto a su padre Gonzalo y sus hermanos José Manuel y Fernando. Este último recordó la primera vez que junto a su padre visitó Zamora para las primeras jornadas de Cocina Gaditana de El Faro. Y José Manuel apuntó que él, a sus 16 años, "todavía bastante tímido y sin querer dar mucho la cara" también se apuntó y conserva recuerdos de una experiencia que sentó las bases de esta fraternidad.

Mayte por su parte destacó los sólidos lazos que unen a ambas familias "que no hacen sino crecer con el paso de los años, porque para nosotros es una alegría poder abrir nuestras cocinas a Luis Miguel, a su padre y a toda su familia. Cada año son muchos los clientes de El Faro que acuden a estas jornadas deseosos de volver a degustar sus recetas".

Y recetas, y platos sabrosísimos, también hablaron ayer por sí solas en la presentación de estas jornadas, dando discursos que dejaron a más de uno sin habla, pendiente de las Chichas de Matanza con huevo frito, porque las Jornadas Zamoranas no serían lo mismo sin ese plato señero, tan demandadas aquí como las tortillitas de camarones lo son en Zamora. Tampoco faltaron los Habones de Sanabria con su Compango, la Morcilla Picante con Pasas, Piñones y Dátiles, el Pimiento de Toro Relleno de Mollejas y Boletus, algo impresionante. Con eso se empezó la degustación en la larga mesa en el salón más amplio del restaurante gaditano, donde, junto a los Córdoba y a los Rodríguez, se sentaron algunos de esos clientes que nunca fallan y que son también como de la familia. Tras los entrantes llegaron las carnes, a las que, sin exagerar, se debería hacer la ola o cantarle unas alegrías de Cádiz. Paletilla lechal al horno y Cochinillo zamorano al horno se degustaron ayer, regados con un tinto Parlaor Roble con cuerpo y personalidad. De postre, Pastel de queso con miel y piñones y cañas zamoranas con fondo de natillas. Poco más que decir. Es enero, la Viña huele a Carnaval, y a cocina de Zamora. No pierdan la oportunidad de sentirse en Castilla sin salir de su tierra.

stats