El escritor que habló a los niños y puso frente al espejo a los adultos
Prólogos en la Costa
El jerezano Luis Coloma, jesuita y popular autor, emerge en la víspera de Reyes con sus cuentos infantiles
Es inevitable asociar el personaje del Ratón Pérez con Luis Coloma y Roldán, escritor nacido en Jerez el 9 de enero de 1851, y el famoso encargo de la Reina María Cristina, en 1894, para el niño rey Alfonso XIII. Sin embargo, su propia vida ya sería merecedora de una novela y de aproximarnos a toda su obra y no solamente a sus escritos dirigidos al público infantil. Hijo de un médico homeópata, sus primeros años escolares transcurren en Jerez hasta que se traslada a Sevilla para estudiar la carrera de Derecho, donde ya escribirá ‘Todos lloran’, ‘Contrastes de la vida’ (que enviará a Cecilia Böhl de Faber) e inicia sus actividades políticas y como católico activo en la esfera pública ingresando en la Asociación de Católicos de Sevilla.
Cecilia animará sus aficiones literarias corrigiéndole y avalando con un prólogo su primer libro publicado en 1871: ‘Solaces de un estudiante’. Gracias a sus relaciones, empezará a colaborar con periódicos de Jerez y de Madrid y entra en contacto con los aristócratas que se oponían a Amadeo de Saboya y en favor de la Restauración borbónica. De hecho, la policía registraría su habitación en la pensión madrileña. En otoño de 1872 recibe un disparo en el pecho por causas nunca desveladas del todo y que variaban desde un lance amoroso hasta un accidente limpiando el arma. Nunca quiso aclarar aquel hecho, pero podemos intuir que no se trató de un accidente dada la trascendencia en su biografía. Tras dirigir un periódico y terminar la carrera de Derecho en 1874, ingresa en la Compañía de Jesús y es trasladado a Francia para el noviciado. A su vuelta a España progresa su formación y servicio como director de colegios y estudiando Teología, combinando la enseñanza y sus aficiones literarias. En 1885, el escritor José María Pereda le anima a que pase de los relatos breves a la novela y dicho consejo se materializará, en 1890, con la novela ‘Pequeñeces’ (de amplio recuerdo por su versión cinematográfica de 1950 protagonizada por Aurora Bautista). Dicha novela será un éxito absoluto, aunque no exenta de cierta polémica y enfado desde sectores aristocráticos por su crítica implícita y su inspiración en ciertos personajes reales. En esta obra, Coloma aúna sátira, la crítica social, política, carga moralizante, un estilo novedoso estético literario y cierto tinte folletinesco (que bordó Aurora Bautista en la versión cinematográfica citada).
Paralelamente, desarrolló una importante labor como escritor de literatura infantil. Aunque se le atribuya erróneamente el ‘descubrimiento’ del ‘Ratón Pérez’, realmente el roedor ya aparecía en la novela ‘La de Bringas’ de Benito Pérez Galdós. Lo que nació como un relato privado para el joven rey terminó convirtiéndose en una de las historias infantiles más populares del mundo hispano. Además, publicó colecciones como ‘Cuentos para niños’ y ‘Nuevos cuentos’, donde combinó fantasía, humor y enseñanza, siempre con un lenguaje cercano y accesible.
Luis Coloma murió en Madrid en 1915. Durante décadas, su figura ha quedado reducida casi exclusivamente al éxito del Ratón Pérez, pero su obra significó una interesante aportación a la narrativa española tanto para público adulto (‘Pequeñeces’, ‘La reina mártir’, ‘Boy’, ‘Jeromín’, ‘Retratos’, ‘Cuentos morales’) como infantil (‘Ratón Pérez’, ‘Cuentos para niños’, ‘Nuevos Cuentos’, ‘Cuentos escogidos’). Sus escritos ofrecen un retrato vivo de la sociedad de su tiempo y reflejan el intento de armonizar literatura, fe y crítica social, lo que lo convierte en un autor clave para entender la cultura española de finales del siglo XIX.
Además de lo reseñado, no se puede omitir que Coloma es, también, una fuente de frases imprescindibles en una colección de finas ironías: “La buena sociedad siempre se escandaliza de los pecados... siempre que no sean los suyos”; “Nada envejece tanto como querer parecer joven”; “El niño prometió portarse bien hasta que se le pasó el susto”; “Obedeció inmediatamente, aunque de muy mala gana, que es una forma bastante común de obedecer”; “El ratón era pequeño pero sabía mucho de dientes y de personas”; “Hay quien confunde la respetabilidad con no haber sido descubiertos”; “Algunos rezan para que Dios no les quite lo que no piensan devolver”, etc.
En la mágica noche del 5 de enero compartimos plenamente el sentido que el jerezano Luis Coloma, SJ le daba a la infancia: una etapa decisiva y sagrada, un territorio de imaginación y verdad, días de inocencia con mirada limpia y esperanza. Hoy no dejaremos dientes de leche bajo la almohada sino zapatos relucientes y el refrigerio para unos Reyes Magos que podrían dejar muchas lecturas y alegrías para un año entero.
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