De andar por casa

La colorida y espaciosa casa del pintor Pedro Sánchez en la calle Méjico

  • La creatividad de su propietario ha dejado huella en la decoración de todos los espacios de una vivienda con muchas zonas libres y abiertas

Vista de salón-comedor: una sillería de los años cuarenta, tapizada en terciopelo, le acompaña una mesa central de Onofre. Vista de salón-comedor: una sillería de los años cuarenta, tapizada en terciopelo, le acompaña una mesa central de Onofre.

Vista de salón-comedor: una sillería de los años cuarenta, tapizada en terciopelo, le acompaña una mesa central de Onofre. / Lourdes de Vicente

La vivienda que hoy describimos tiene una superficie de 133 metros cuadrados y y se encuentra en un edificio de los años 60 del siglo pasado. Su propietario es un amante de la creatividad que la desarrolla a través de la decoración y la pintura y el cual ha hecho de su vivienda un espacio libre y abierto, en la que resalta su distribución y su decoración. La casa alberga dos dormitorios, un estudio, dos baños, un salón-comedor y una cocina con terraza incluida.

Las pinturas que acompañan los diferentes espacios de la vivienda son algunas figurativas y otras abstractas y, en su mayoría, autoría de su propietario Pedro Sánchez.

El propietario y pintor Pedro Sánchez, ante una de sus obras. El propietario y pintor Pedro Sánchez, ante una de sus obras.

El propietario y pintor Pedro Sánchez, ante una de sus obras. / Lourdes de Vicente

La entrada de la vivienda la preside un mueble de Ikea que su propietario ha transformado y en el que reposa una escultura adquirida en Egipto, que representa una deidad, y lo combina con un espejo de la firma Mandalay. En este espacio se ha colocado un cuadro abstracto de la pintora Abellán Juliá. El pasillo de la vivienda que comunica con las diferentes estancias se encuentra decorado con cuadros comprados por el propietario en sus diferentes viajes, junto a un copia de una pintura de Fortuny, realizada por Maribel Moreno.

Un espejo de la firma Mandalay junto a una escultura adquirida en Egipto que representa a una deidad. Un espejo de la firma Mandalay junto a una escultura adquirida en Egipto que representa a una deidad.

Un espejo de la firma Mandalay junto a una escultura adquirida en Egipto que representa a una deidad. / Lourdes de Vicente

El salón resalta un gran taquillón escandinavo de los años 60 junto a una sillería tapizada en terciopelo de los años 40 y en el centro una gran mesa diseñada por Onofre Conde. En el mismo espacio se encuentra el comedor, en el que ha utilizado como pieza principal una gran mesa de Ikea a juego con sillas realizada en madera de roble macizo y un gran aparador de Ikea, también modificado por el dueño de la vivienda. Las pinturas de esta estancia descrita son copia de obras de los años 60 de Koldoika Jauregui y Didier Lourenso, realizadas por Pedro Sánchez.

Para la decoración del baño de invitados ha utilizado para una de sus paredes un papel de Onofre Conde, que lo combina con azulejos de los años sesenta y resaltando en una de sus paredes un Tondo que representa unas flores del pintor Oliva.

Uno de los espacios más frecuentados de la casa y luminoso es la cocina, donde la funcionalidad de su mobiliario lo combina con un pequeño gabinetito, que es utilizado para comer y para recibir a los invitados durante el aperitivo. La cocina ha sido diseñada por la firma Husa Jerezana, utilizando en sus materiales la piedra de granito de Brasil y en sus paredes unos bonitos azulejos de los años sesenta. Entre los cuadros que cuelgan en el gabinetito de la cocina se encuentra una original pintura cuya temática son unos huevos fritos realizado por Lola Real.

Cocina: este espacio incluye un pequeño gabinetito que utiliza para el aperitivo. Cocina: este espacio incluye un pequeño gabinetito que utiliza para el aperitivo.

Cocina: este espacio incluye un pequeño gabinetito que utiliza para el aperitivo. / Lourdes de Vicente

El dormitorio principal se ha inspirado en motivos africanos para su decoración, destacando unos platos africanos de grandes dimensiones de cobres, que se hallan en una de sus paredes. En este dormitorio hay uno de los objetos decorativos mas curiosos de la vivienda: una original silla india realizada en madera y decorada con incrustaciones de nácar, que se sitúa junto a un gran sillón original Emanuel de los años sesenta. Otro de los frentes de esta estancia esta protagonizado por una cómoda de Ikea, que también ha sido transformada por el propietario.

Al dormitorio principal le acompaña un vestidor que se halla revestido con un montaje de diferentes espejos que hace el espacio mas voluminoso, utilizando para su iluminación, una lampara de Fran Casinello de Mandalay. Y esta estancia finaliza con un baño en el que ha utilizado los colores azules verdosos para revestir sus paredes, combinándolo con muebles de Ikea. Como detalle original una antigua escalera ha sido reciclada utilizándola de toallero.

El baño principal. El baño principal.

El baño principal. / Lourdes de Vicente

Y otra de las habitaciones es el estudio, donde el pintor pasa gran parte del tiempo pintado su cuadros y realizando sus diferentes proyectos. Entre los diferentes muebles del estudio, se encuentra una antigua camarera con rueda de los años setenta que es utilizada como soporte de sus pinturas. La iluminación de toda la vivienda es de los años 60 y 70.

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