Aula de estimulación multisensorial de Afanas Cádiz Un espacio para activar los sentidos

  • La Asociación Afanas Cádiz ha puesto en marcha en su centro educativo un aula de estimulación multisensorial, dirigida especialmente a los alumnos más afectados

Una habitación prácticamente aislada del exterior, con luz tenue y dividida en distintos espacios que llaman la atención de cualquiera: una piscina iluminada y llena de bolas blancas, una cama de agua con cables luminosos, unos tubos con burbujas, una hamaca y una zona de proyección.

Así es el aula de estimulación multisensorial que ha creado la Asociación Afanas Cádiz en el colegio de esta entidad, que atiende a chicos de entre 3 y 21 años con discapacidad intelectual.

Según explica el director del centro educativo, Rafael Roldán Ayala, esta sala está dirigida especialmente a los alumnos que están gravemente afectados y les permite interactuar con el medio a través de la estimulación de sus sentidos. "Es un espacio ideal para trabajar diferentes tipos de discapacidades a través de la relajación y la estimulación", apunta.

Destaca como principales beneficios de esta aula que potencia las relaciones positivas entre alumnos o entre estos y sus profesores, al reducirse el estrés y la rigidez típica de los centros educativos; ayuda a mejorar de manera significativa la coordinación y la concentración; se estimula el pensamiento lógico; mejora la calidad de vida de las personas con discapacidad cognitiva, aumentando su grado de autonomía y de reacción ante los estímulos sensoriales; favorece la estimulación no verbal y también el bienestar emocional y el equilibrio psicológico.

El aula se puso en marcha casi a finales de este curso para ir adaptándose a ella y estará a pleno rendimiento el curo que viene. El director del colegio de Afanas señala que casi todos los profesores del centro han realizado un curso de estimulación basal para poder desarrollar al máximo el potencial de esta sala, que se usa de forma individual o en grupos muy reducidos de alumnos.

Además de la estimulación que se realiza en los distintos rincones que componen el aula, Rafael Roldán destaca que también se trabaja con vídeos. Para eso cuentan con un programa de edición de vídeo personalizado para cada alumno que interactúa con ellos a través de un mando a distancia.

Miguel, Anthony y Lucas son tres de los menores que hacen uso de esta aula. Lucas tiene 7 años y al entrar en la sala, se mete corriendo en la piscina de bolas, pero sale enseguida y va a abrazarse a los tubos de burbujas. Se queda un rato observando cómo van subiendo las burbujas. Se le ve feliz pasando de un rincón a otro.

Anthony, de cuatro años, disfruta en la piscina de bolas. Él tiene síndrome de down y además es sordo y ciego. No puede ver las bolas, pero las siente, se envuelve en ellas, las coge, se las pone en la cara y en la cabeza.

Miguel, de 11 años, tiene parálisis cerebral y no puede moverse por sí mismo. Siempre lo llevan en un carrito con la cabeza sujeta porque no tiene control cefálico. Atlántida, cuidadora de Afanas, lo coge en brazos para ponerlo en la cama de agua y el niño se relaja. La cuidadora pone sobre él los cables de luces y los mueve. Se ve que Miguel disfruta, igual que cuando Atlántida se balancea con el pequeño en la hamaca, un movimiento que le aporta una gran estimulación vestibular (del sentido del equilibrio), según la cuidadora.

Rafael Roldán Ayala cuenta que el aula de estimulación multisensorial se ha podido poner en marcha en este centro gracias a los fondos recaudados por la Asociación Afanas Cádiz a través de la organización de actos como la Gala de Carnaval, de aportaciones del Ampa y de eventos que han realizado para recaudar fondos; también gracias a donaciones de entidades privadas y de algún particular.

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