Cádiz

Un apoyo para los inmigrantes

  • Cruz Roja ayuda a los extranjeros que se encuentran en situación de vulnerabilidad a integrarse a través de actividades que cubren el aspecto social, sanitario, legal, cultural y formativo

Muchos de los inmigrantes que llegan a Cádiz buscando mejores condiciones de vida se encuentran con dificultades para relacionarse e integrarse en la sociedad. Cruz Roja tiende la mano a estos extranjeros que se encuentran en situación de vulnerabilidad a través de un proyecto denominado Integración de inmigrantes en el que atienden actualmente a unas 1.100 personas en toda la provincia y entre 700 y 800 sólo en la capital gaditana.

Según Adrián Pérez Vidal, técnico de este proyecto, "la finalidad es facilitar la integración real y global de la persona inmigrante". Y lo hacen a través de actividades que cubren diversas áreas de atención, como son la social, sanitaria, legal, laboral, cultural y formativa.

Cuenta que lo primero que se hace es una entrevista para conocer la situación del inmigrante y poder así trazar un plan individualizado de actuación. De este modo, a algunos se les ofrece formación, a otros clases de español, de cultura general, asesoramiento jurídico, acompañamiento para realizar trámites o para ir al médico. "El programa es tan amplio como la diversidad que personas que llegan al proyecto", resume Adrián Pérez, quien quiere destacar el papel de los voluntarios: "La labor del técnico es organizar y dinamizar la actividad del voluntariado, y este es el que realmente desarrolla las actividades del proyecto".

Actualmente participan entre 50 y 60 voluntarios en este programa de Cruz Roja en Cádiz. La mayoría de ellos son profesores jubilados que imparten clases de español a los inmigrantes, pero también hay estudiantes de derecho y abogados que asesoran jurídicamente a los extranjeros, trabajadores sociales, personal con conocimientos administrativos, otros que realizan labores de intérpretes, también hay quien acompaña a los inmigrantes que se encuentran hospitalizados o a los que necesitan ayuda para moverse en transportes públicos.

Ana González Pérez es una de las voluntarias de este proyecto de Integración de inmigrantes. Era profesora de instituto y cuando se jubiló hace dos años, se planteó ser voluntaria de Cruz Roja. "Antes era socia, porque veía que era un apoyo social importante, pero ahora es cuando yo valoro la labor que aquí se hace. Porque veo cómo llegan los inmigrantes, muchas veces destrozados, no sólo económicamente sino anímicamente, y cómo van evolucionando", relata.

Ella es una de las personas que atiende a los extranjeros cuando llegan y les hace la primera entrevista "para conocer sus datos, su situación, cómo han llegado y qué necesitan". Esta voluntaria destaca el momento de "la escucha". "Muchos dicen que después de haber hablado se sentían mejor. Nosotros les atendemos en un box privado, para que su vida personal no trascienda. Hay que tener mucha cautela con ese detalle porque se les puede lastimar, y ellos lo agradecen porque se explayan y supone un desahogo para ellos porque muchas veces no tienen a nadie a quien contarle sus problemas", afirma.

Ana también realiza un seguimiento telefónico y presencial a todos los usuarios de este proyecto "para saber su situación y las posibles necesidades en ese momento concreto, porque la idea es estar cada vez más cerca de las personas, que esto no sea una mera atención. Y ellos agradecen mucho la llamada".

Esta profesora jubilada asegura que le resulta "casi imposible" expresar lo que supone para ella esta labor "porque es tal la cantidad de emociones, te llena tanto, que es imposible de cuantificarlo. Nos creemos que estamos dando, pero recibimos mucho más de lo que damos. Sólo el que te den las gracias por haberlos escuchado es muy gratificante".

Este proyecto está coordinado con el Plan de Empleo de Cruz Roja, por lo que en el caso de que los inmigrantes tengan necesidad de trabajar, se les deriva al Plan de Empleo donde hacen un itinerario de búsqueda de trabajo. "La gran mayoría consigue hacer prácticas en empresas, principalmente en el sector servicios y como empleadas del hogar, y un tanto por ciento muy alto termina insertado en el mercado laboral", explica Adrián Pérez.

Eulogia Inés Barco Zambrana es una de las usuarias del proyecto de inmigración que fue derivada al de empleo y actualmente trabaja en una empresa de limpieza. Ella es boliviana y lleva más de diez años en España. Cuando llegó, empezó a trabajar en el servicio doméstico, pero con la crisis se quedó en paro y se dirigió a Cruz Roja en busca de formación "porque el trabajo de interna no se reconoce, estás las 24 horas, explotada muchas veces, sin alta, sin vacaciones... en muy malas condiciones". Esta mujer está muy agradecida a Cruz Roja porque "además de capacitación, siempre recalco la humanidad con la que nos tratan. Aquí nos motivan y nos hacen sentir bien".

Asegura que ahora está feliz. "Trabajo pocas horas pero me siento realizada porque mis estudios se corresponden con mi situación laboral. Estoy muy contenta porque estoy poniendo en práctica la formación que se me ha dado". También está muy agradecida a las empresas que colaboran con Cruz Roja dando una oportunidad laborar a ella y a "otros compañeros". Y pide que las administraciones públicas sigan apoyando proyectos como este. "Somos personas que queremos trabajar en condiciones dignas para poder contribuir al Estado porque, aunque yo sea extranjera, vivo y trabajo en España y tengo cariño a este país. Para eso tenemos que capacitarnos, pero tienen que darnos esa oportunidad y por eso pido que por favor sigan apoyando a Cruz Roja", concluye.

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