Cádiz

"Habrá que acometer ahora los cambios que sean precisos"

  • La Junta afirma que la decisión no obedece a criterios políticos sino técnicos

No hay tiempo para el pataleo. La ciudad lleva muchos años esperando a saber cómo será definitivamente su nueva Plaza de Sevilla y para muchos era la decisión sobre la Aduana la que frenaba su empujón definitivo.

"Hoy (por ayer) lo importante es la resolución del expediente administrativo. Esto tendrá unas consecuencias, espero que inmediatas, y habrá que hacer ahora los cambios que sean precisos". Así se manifestó ayer el delegado del Gobierno de la Junta en Cádiz, José Antonio Gómez Periñán.

El origen del expediente nace de la presión ciudadana con probado protagonismo de la plataforma Salvemos la Aduana, que motivó que Cultura encargara a dos historiadores un informe que ya abogó, en su momento, por el mantenimiento del edificio administrativo ubicado junto a la estación de ferrocarriles. Pero el propio Gómez Periñán no dudó en aquel momento, cuando ya la Junta se posicionó claramente, junto a Ayuntamiento y Adif, a favor del derribo de la Aduana, en restarle valía al informe de los historiadores. Un informe que al final ha resultado realmente vinculante a la vista del dictamen de Cultura.

Ahora, Gómez Periñán defiende que lo realmente importante es conseguir que la plaza se convierta en un centro intermodal del transporte y "eso será compatible del todo con el mantenimiento de la Aduana. Se trata de que allí llegue el tren, el tranvía, el catamarán y los autobuses y eso, sin lugar a dudas, se va a producir", afirma.

A su vez, el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía defiende la imparcialidad política de la resolución de Cultura diciendo que la decisión no responde a criterios políticos sino que son "decisiones basadas en estudios técnicos, históricos y patrimoniales, los mismos que se seguirán con cualquier otro bien andaluz".

Pero el estandarte contra el derribo lo portaron los miembros del foro Salvemos la Aduana que ayer aplaudían y se felicitaban abiertamente tras conocer la decisión de Cultura de salvaguardar el edificio administrativo.

Y aunque prefieran ensombrecer sus protagonismos a favor de las 3.500 firmas que respaldan el foro, el arquitecto José María Esteban y el abogado José Ramón Pérez Díaz-Alersi son, sin duda, las voces que más gritaron contra la conversión del edificio en una zona verde.

"Nunca nos hemos sentido solos", dice el abogado, o "en todo esto nos han dejado muy solos", dice el arquitecto. Y bastante más enfervorizado se mostró José María Esteban que no dudó en revivir la "encerrona" vivida en el Colegio de Arquitectos "donde yo solo me defendía contra todo el colectivo". Recordar que el arquitecto y primer redactor del PGOU Juan Jiménez Mata, el decano del Colegio de Arquitectos, Ramón Pico, y el arquitecto responsable del proyecto del Parque de Bomberos, Víctor Gómez, defendieron, unos de manera más neutral que otros, el derribo de la Aduana.

Ahora resta velar porque la decisión no suponga un nuevo parón a lo ya parado sino un motivo más que suficiente para que se acometa pronto la reforma del proyecto que sea necesaria. Y, de hecho, el arquitecto redactor del proyecto de Plaza de Sevilla, César Portela estimó en una entrevista publicada en Diario de Cádiz que si se decidía no tirar la Aduana, en cuestión de un mes y medio podía tener en su poder un proyecto que recoja el cambio de plan.

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