Cádiz

Zaragoza Urbana desconoce la toma del inmueble

  • La empresa que aún es dueña del edificio retomará en días las negociaciones con Diputación

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Tienen desde la tarde del sábado el edificio ocupado por un grupo de ciudadanos pero hasta ayer lunes por la mañana no se enteraron, cuando lo conocieron a través de una llamada telefónica de este diario.

"Pues no sabemos nada", confirmó el consejero delegado de Zaragoza Urbana, Felipe Sanz, propietaria del edificio de la antigua institución Valcárcel, que la empresa pretendía transformar en un hotel de lujo. Desconocimiento que le llevó a recabar a lo largo de la jornada información sobre este incidente.

El edifico de Valcárcel es propiedad de Zaragoza Urbana, que lo adquirió hace más de siete años a la Diputación Provincial para transformarlo en un hotel de cinco estrellas, en un ambicioso proyecto que suponía una inversión de unos 50 millones de euros. Sin embargo, las numerosas trabas administrativas que esta actuación acumuló durante años impidieron el inicio de las obras en los plazos previstos hasta el punto que el pasado mes de octubre la empresa, que cuenta en Cádiz con el Hotel Playa Victoria, anunció que abandonaba el proyecto.

Fue entonces cuando se inició el proceso de devolución de las instalaciones a Diputación, pues aún quedaba un porcentaje del contrato por abonar a la institución provincial.

Aunque ya han pasado ocho meses desde esta decisión empresarial, las negociaciones entre Diputación y Zaragoza Urbana para anular el contrato de compra-venta aún no se han cerrado, al igual que quedan flecos abiertos entre la firma hotelera y el Ayuntamiento de Cádiz.

Según indicó a Diario de Cádiz el consejero delegado de Zaragoza Urbana, la empresa está pendiente de que se constituyan los nuevos equipos de gobierno tanto en el Ayuntamiento de la capital como en la Diputación para poder cerrar su marcha de este proyecto, indicando que "por nuestra parte los flecos que quedan aún pendientes no son complicados de salvar".

Zaragoza Urbana descartó mantener su proyecto en el Valcárcel por la incidencia que la crisis económica había tenido en el sector hotelero y por lo complicado que era conseguir créditos para afrontar una operación como la prevista por ellos, que hubiese supuesto un importante revulsivo económico para la ciudad y, sobre todo, para el barrio de La Viña, uno de los más necesitados de la ciudad.

La firma ya contaba con el diseño arquitectónico, que suponía recuperar elementos históricos de uno de los edificios de mayor valor de la ciudad.

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