Cádiz

Ventajas e inconvenientes de vivir con el nuevo icono de la Bahía

  • Vecinos del barrio de Astilleros reconocen que la apertura del viaducto ha dotado de más vida a la zona pero también se quejan del exceso de ruido o los problemas circulatorios

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El segundo puente cumple hoy tres años de actividad desde aquel ya lejano 24 de septiembre de 2015 cuando, a eso de las nueve de la noche, los primeros vehículos, algunos en cola durante horas, cruzaron por el nuevo viaducto, un Gigante para la Bahía de Cádiz que la situaba en el mapa de los logros más recientes de la ingeniería como una obra excepcional. Atrás quedaban ocho años de obras que se hicieron eternas. En su inauguración aparecieron el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Ese día, los operarios trabajaron con ahínco dando los últimos retoques para su puesta de largo. Desde bien temprano, antes de las once de la mañana, una multitud de ciudadanos esperaron tras las vallas a uno y otro lado del puente. La mayoría eran vecinos de la zona.

Después de tres años, ahora los vecinos hacen balance de como la nueva infraestructura ha cambiado sus vidas. Ruido, más trafico y menos aparcamiento son algunas de las quejas que los vecinos señalan desde que se abriera oficialmente el segundo puente. Pero no todos son inconvenientes, en especial para aquellos nuevos comercios que han visto una oportunidad en el trasiego continuo de vehículos.

María es una de esas vecinas a las que más le ha alterado el puente por la proximidad con su vivienda. Residente en el primer edificio de la calle Eduardo Benot desde 1988, desde su ventana puede verse la amplitud del segundo puente y es un lugar privilegiado para hacer fotos. Aunque por suerte, las fotografías no pueden retratar el ruido del que se queja María. "El ruido es continuo durante todo el día debido al resalto que está instalado al final del puente para moderar la velocidad de los coches". Un ruido que se incrementa con las sirenas de las ambulancias o los bomberos activadas para evitar los nudos de tráfico que se forman en la rotonda que da acceso a la Avenida de las Cortes.

Otro vecino de la zona coincide con María y añade, además, que "el bullicio no descansa ni por la noche", debido al tráfico continuado de camiones que descargan en los comercios de la zona a altas horas de la madrugada, entre ellos El Cortes Ingles. A este último, el puente le ha traído más ventajas que inconvenientes, debido al incremento en el número de visitantes provenientes en su mayoría de Puerto Real, Puerto de Santa María y Jerez.

El ir y venir de vehículos fue una de las razones por las que la dueña de la tienda Maniki, de reciente apertura, decidió instalarse en la avenida de las Cortes, debido a que ese movimiento puede traducirse en un futuro en nuevos clientes. Vecina también de la zona destaca que el barrio antes del puente "estaba muerto" y ahora es una ventana a que se abran nuevos comercios y restaurantes por la zona.

Una visión positiva que también comparte una de las trabajadoras de Lefties, que conoce la avenida antes y después del puente, ya que lleva trabajando más de 11 años en la misma tienda. "Desde que se instaló el puente, hay más clientes. Y los fines de semana se nota aún más porque suele venir gente de la provincia". En esta misma línea, el Club Deportivo Viento de Levante, añade que un mayor trasiego de coches y gente se traduce en una mayor visibilidad del club.

En cambio, una de las empleadas de Congelados Bahía, situado también en la avenida, esquina con Moret, se queja de la falta de aparcamiento que imposibilita que muchos potenciales clientes decidan no entrar en la tienda por "no poder aparcar cerca".

La velocidad es otra de las desventajas que ha traído consigo la construcción del puente porque los coches que se incorporan a la avenida superan con creces la limitación de 40 kms hora, rozando los casi 70. El problema, según los vecinos, es el mal estado de los resaltos, porque la mayoría de ellos "están rotos o se han perdido con el paso del tiempo".

La conocida como zona del estribo es una de las bazas de un barrio que celebra poder disfrutar y practicar deporte junto a unas espectaculares vistas de la Bahía. Durante todo el día, se puede contemplar gente paseando junto a sus perros o en bicicleta por este amplio paseo marítimo. Durante la noche, es una de las zonas más concurridas, incluso por turistas que deciden alejarse del centro histórico para conocer otros enclaves de la ciudad. Pero sin duda, los grandes beneficiados de este paseo son los pescadores, que durante todo el día prueban suerte por si el mar les devuelve el intento.

Sombras y luces en un barrio que ha visto como uno de los considerados como icono de la ciudad ha cambiado la vida hasta entonces tranquila de una zona marcada ahora por el trasiego de coches, el ruido y la apertura de nuevos comercios. Una situación que lejos de acabarse, no ha hecho más que empezar.

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