Teatro

Las Niñas hacen gaditana a Lysístrata

Un momento de la obra 'Lysístrata', en el Festival de Comedias de El Puerto. Un momento de la obra 'Lysístrata', en el Festival de Comedias de El Puerto.

Un momento de la obra 'Lysístrata', en el Festival de Comedias de El Puerto. / fernández hortelano

Una obra refrescante, una comedia con toques gaditanos pero en la que se abordan temas universales como el amor y la guerra. Fresca y divertida, picante, ocurrente, donde las raíces carnavaleras de sus intérpretes estuvieron muy presentes y que agradó al público. Durante la representación del sábado en el Festival de Teatro de Comedias de El Puerto, sus protagonistas dieron muestra de la calidad de sus voces. La historia de Lysístrata, la obra de Aristófanes, es muy conocida pero Las Niñas de Cádiz la saben actualizar transformándola en una denuncia de la corrupción política como causa última de la guerra. La obra tiene tiene un trasfondo feminista, aunque quizá es necesario estar un poco iniciado en las particularidades de Cádiz y el Carnaval gaditano para poder entenderla del todo.

Las Niñas hacen un buen trabajo en los múltiples registros que tienen que interpretar, incluyendo papeles masculinos, y saben poner cara tanto al drama como a la comedia. Todo ello valiéndose tan sólo de sus voces y de algunos instrumentos sencillos, algunos propios de las fiestas y la cultura popular. Realmente, en esta obra las raíces clásicas de Cádiz se dejan ver y la gracia del baile y el cante de sus intérpretes llenan el escenario. El aforo no se completó, pero el público se divirtió con esta adaptación fresca y sin prejuicios. El propio clasicismo del que beben Las Niñas sirve para ofrecer una obra a la altura de lo que espera el espectador, que no obstante debe estar un poco iniciado en las cosas de Cádiz y su Carnaval, desde el momento en que se identifica Esparta con Sevilla y Cádiz con Atenas, como no podía ser menos. La escenografía es sencilla; el texto, ácrata por los eslóganes de la Grecia actual en crisis y por el mensaje utópico de la obra, que sigue abogando por la paz mundial después de 2.500 años. El baile final de las mujeres una vez logrado su objetivo de parar la guerra es una delicia.

Quizás el público estuvo algo frío al final de la representación y no les obsequió con el aplauso que realmente merecían. Como inconveniente, la falta de aparcamiento, que hizo que algunas personas no pudieran asistir, porque coincidió con los toros y no se abrieron los patios deportivos de Safa-San Luis como estacionamientos provisionales. Una asignatura pendiente para las próximas representaciones.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios