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San Juan vela por la tradición

  • Los Juanillos, que se resisten a desaparecer, reparten por la ciudad críticas a nivel local y nacional

  • El combate de boxeo entre Rajoy y Puigdemont abrió las quemas en Astilleros

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias arden en el Juanillo de la asociación de vecinos de Astilleros. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias arden en el Juanillo de la asociación de vecinos de Astilleros.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias arden en el Juanillo de la asociación de vecinos de Astilleros. / fito carreto

Unos con más acierto que otros, pero ahí siguen. Se resisten a abandonar la tradición. Una docena de Juanillos repartidos por la ciudad honraron a San Juan en su víspera. De las más diferentes maneras, pero siempre en tono crítico. Toques y palos. A políticos de aquí y de Madrid. Peleaban sobre un ring Rajoy y Puigdemont en el barrio de Astilleros, en una de las puestas en escena más elaboradas de la mágica noche del fuego. Con Rivera, Iglesias y Pedro Sánchez de espectadores. El nulo uso de los antiguos depósitos de Tabacalera motivaban la queja de la asociación de vecinos Claridad del Cerro del Moro, que reivindicaron para este espacio la Ciudad de la Justicia o un gran centro comercial. En el itinerario beduino también quemaban sus figuras en La Tacita de Plata, Puntales o Loreto.

Ya en el centro, el entusiasta Sebastián Pérez cuidaba de un enfermo en la plaza de la Catedral. Un hombre moribundo como crítica a las exiguas pensiones. Un gotero lleno de billetes para reanimarlo. Un paciente "al que le han subido la tensión en lugar de la pensión". Doblete en la plaza de España. La asociación de vecinos Murallas de San Carlos daba caña para que no se olviden de un barrio "que es el rincón del olvido". En el escenario, un ataúd lo decía todo. Allí, cerca del monumento de La Pepa, el Juanillo del bar Casa Tomás ironizaba sobre el carné de alimentador de gatos colocando un stand donde se expedían los permisos.

Hubo críticas a la limpieza y al desuso de los depósitos de Tabacalera

Los Juanillos viñeros se concentraban en el Paseo Fernando Quiñones, junto a La Caleta. Las peñas caleteras colocaban un perro gigante recogiendo las cacas de su dueño: el mundo al revés. La Asociación Mujeres de Acero denunciaban cómo el dinero se marcha a Suiza mientras que en España se realizan recortes. El Centro de Día Cádiz-Caleta de la calle Zaragoza optaba por una crítica a la limpieza. Fuera de concurso, Paquito del Mentidero presentaba un particular 'Don Antonio' Martínez Ares que iba a ser pasto de las llamas.

La víspera de San Juan acabó con una sesión de fuegos artificiales desde el Castillo de Santa Catalina. La tradición, venida a menos, había arañado un año más al calendario.

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