Cádiz

Protección para el 'gato silvestre de los bloques'

  • Agaden y Refugio Kimba proponen que en la nueva ordenanza sobre tenencia de animales se recojan las colonias felinas y a sus cuidadores

Un gato perteneciente a una de las colonias del Campo del Sur. Un gato perteneciente a una de las colonias del Campo del Sur.

Un gato perteneciente a una de las colonias del Campo del Sur. / D. C.

Entre sus alegaciones a la nueva Ordenanza Municipal de Tenencia de Animales cuyo texto definitivo ultima el Ayuntamiento de Cádiz, Agaden y Refugio Kimba han propuesto que se reconozca la figura de gato silvestre, así como la de las colonias que conforman y la de sus cuidadores, tal y como se ha hecho en otros municipios de España.

El objetivo de los conservacionistas y de la sociedad protectora de animales y plantas es mantener controladas y en óptimas condiciones de salud y bienestar las poblaciones de estos animales que viven en algunas zonas de la ciudad como determinados tramos de los bloques del Campo del Sur y el Parque Genovés, a la vez que se evitan molestias a los vecinos.

De hecho, las colonias de estos felinos se han visto considerablemente reducidas y gozan de mejor salud en los últimos diez años gracias a la campaña de castración de gatos callejeros y de adopciones, recuerda Vanessa Rivera, firmante de las alegaciones por parte de Agaden.

Refugio Kimba y Agaden han presentado nada menos que catorce folios de alegaciones profusamente argumentadas a las nuevas ordenanzas que vendrán a sustituir a las anteriores, que datan de 2002 y habían quedado obsoletas. Todas parten de la base de que el nuevo reglamento debe ser "de protección, tenencia y defensa de los animales domésticos y de compañía". En el artículo 3 proponen una serie de definiciones de animales e instalaciones entre las que se incluyen la de gato silvestre, la de colonia de gatos y la del cuidador de estas colonias.

Por gato silvestre entienden uno "que ha regresado a un cierto grado de estado salvaje, que proviene de animales errantes, abandonados o perdidos, que han perdido o no la sociabilización y de otros que nunca han tenido dueño". Matices aparte, la colonia sería un grupo de gatos silvestres que conviven en un mismo territorio. Y el cuidador, aquella persona que, de forma altruista los cuida, aún no siendo el propietario de ninguno, pertenezca o no a una protectora.

Las dos organizaciones piden que se incluya en la ordenanza el compromiso de que "el Ayuntamiento promueva el control de los gatos abandonados, mediante convenios con otros organismos o asociaciones de protección y defensa de los animales, con el fin de controlar y aportar calidad de vida a los mismos, para así prevenir enfermedades transmisibles y que no ocasionen molestias a los vecinos". Y entre las medidas concretas, revisiones sanitarias periódicas, esterilizaciones, desparasitaciones, la adopción de animales sanos sociables, la suelta en su colonia de ejemplares no sociables y la eutanasia de felinos enfermos, en el caso de que el veterinario facultativo lo estime oportuno.

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