Préstamos sin garantía, ¿es mejor avalarlos o vale la pena el riesgo?
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Los préstamos sin avales se han popularizado en los últimos años debido a la inestabilidad económica que incrementa el riesgo de impagos
Se han encontrado préstamos sin avales pueden tener intereses de hasta 400%, muy por encima de los productos más costosos del mercado
Los préstamos son parte esencial de la economía española, funcionando como un canal para no solo obtener financiamiento para gastos específicos, sino también como una herramienta para la creación de un historial crediticio que nos permita obtener mejores productos financieros a mediano y largo plazo.
Anclado al constante aumento en el tipo de interés impuesto por el Banco Central Europeo (BCE), las dificultades económicas que atraviesa el país estarían impulsando a los clientes a buscar productos que requieran de un compromiso menor. Así, el financiamiento que más popularidad estaría ganando es aquel que no requiere de garantías.
Estos pueden encontrarse tanto en el catálogo de productos de tus entidades favoritas, como en comparadores, donde incluso es posible diferenciar entre condiciones, importes y plazos.
Pero, ¿qué es un préstamo sin garantías?
En esencia, los préstamos sin garantías son aquellos donde la entidad prestamista no solicita un aval en caso de impago, es decir, si el cliente no puede cumplir con el compromiso de pago estipulado, no existe riesgo de que pueda perder sus posesiones. Estos avales pueden ir desde bienes, hasta instrumentos financieros.
En algunos casos, las entidades bancarias solicitan que “la garantía” sea una persona jurídica, es decir que, en caso de impago, la persona que funcione como aval en el préstamo se hará responsable de cubrir las cuotas necesarias.
Al no necesitar un aval, el solicitante obtiene acceso a un financiamiento que requiere de menor compromiso, y por ende, de un riesgo menor en caso de que la situación económica empeore de forma drástica. Ya que esta característica los hace muy atractivos en el contexto actual, cada vez más entidades desarrollan préstamos personales que no requieren de garantías.
Los riesgos de los préstamos sin aval
Este tipo de financiamiento suele tener una sola desventaja: un costo significativamente mayor al de otros productos bancarios. Mientras que los intereses de los préstamos promedio no suelen alcanzar el doble dígito, reportes recientes han encontrado préstamos sin aval con intereses encubiertos de hasta 400%.
Algunos de estos incluso pueden contar con condiciones “escondidas” que se encuentran fuera de lo estipulado por la ley, generando contratiempos y gastos adicionales a los solicitantes.
Esto hace que no solo sea necesario estudiar con detenimiento cada oferta “sin aval” que encontremos en Internet, sino además solicitar acompañamiento profesional para asegurarnos de que el préstamo (que usualmente suele ser por importes bajos) no se convierta en un lastre a largo plazo.
Riesgos de avalar un préstamo
¿Eso significa que la mejor idea será elegir préstamos que requieran de un aval? Aunque estos suelen considerarse más confiables, lo cierto es que implican un riesgo mayor para aquellas personas cuyas finanzas no atraviesan un buen momento. Esto no solo puede llevar a la pérdida de bienes como vehículos o muebles, sino incluso al desalojo total.
Aunque las cifras exactas sobre cuántas personas terminan perdiendo su garantía por falta de pago no son de acceso público, se sabe que, en el 2022, hubo alrededor de 8.500 desahucios por ejecuciones hipotecarias. Si bien sería un descenso en comparación con las registradas en año previo, la cifra seguiría siendo preocupante.
Si bien los avales son comprensibles, debido a que el banco asume un riesgo importante al brindar un préstamo, lo cierto es que las garantías casi siempre son desproporcionadas en comparación con la suma otorgada.
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