PATRICK PINTER | Dibujante de prensa "Las cosas han cambiado tanto que ahora no puedes decir nada"

  • Recién instalado en la ciudad, afronta la nueva etapa que comenzó para los dibujantes de prensa tras el atentado contra 'Charlie Hebdo'

Este hombre que pasea por las calles de la ciudad en la que acaba de instalarse ha observado que hay muchos perros, que han abierto un parque canino, e inmediatamente plasma esa realidad en tres o cuatro viñetas. Apenas ha pisado Cádiz y ya ha comenzado a dibujarla, a sacarle punta, a interpretarla. Este hombre es Patrick Pinter. Durante 33 años trabajó en la prensa francesa, reflejó a diario la actualidad con ironía y una suave e inteligente burla de quienes mandan. Pero hace unos dos años decidió dejar de ser un dibujante de prensa diaria. Y ahora ha recalado en Cádiz, se ha comprado un apartamento en el casco antiguo, se ha quitado trabajo de encima y observa y dibuja.

Me enamoré de Cádiz. Me encanta el estilo de vida. Tiene el equilibrio de una ciudad pequeña pero muy dinámica. La gente es muy amable y muy paciente conmigo. Cada calle remite al siglo XVIII. Me encanta el idioma, el acento. Aquí puedes ir caminando al mercado, es un lujo. Y salir de noche, beber copas, vino...”.

Pinter reside desde hace cinco años en Tánger. Se entiende así una parte de ese disfrute que siente y expresa. A partir de ahora vivirá a caballo entre Tánger y Cádiz. Unos buenos sorbos de libertad cada poco. Nacido en 1958 en Caracas, es hijo de un diplomático húngaro que huyó desde su país a Venezuela en 1939. Con poco más de cuatro años, se mudó a París con su madre, francesa. ¿Por qué? “Eso es un secreto familiar, un tabú. Mi madre jamás ha querido hablar de eso. Y mira, quizá ahí resida el origen de mi afición a dibujar, a rebelarme contra las mentiras que gobiernan el mundo. Cuando eres un niño, te quedas al fondo de la clase con tus dibujos, te das cuenta de que en la vida hay mucha mentira, mucho secreto...”.

En el colegio, sus amigos le decían: para qué estudias, haz dibujos, caricaturas, viñetas... Les hizo caso. Con 16 años publicó en un periódico local el primer dibujo por el que le pagaron. “Estaba muy orgulloso. Era sobre Pinochet”. Progresó con rapidez. Bien joven aún, en 1986 se encontró con dos ofertas de dos periódicos para publicar un dibujo diario sobre la actualidad. Se lo disputaban Le Matin y Le Parisien. Eligió el segundo y durante cinco años acudió diariamente a la cita con los lectores para ofrecerles su visión del mundo, de los personajes y los acontecimientos sobre los que giraba la información periodística. “Preferí Le Parisien porque era un periódico con una tirada de cerca de un millón de ejemplares. Y me gustaba ese estilo de dibujo que hacía allí. Nunca fue como el estilo de Charlie Hebdo. En un periódico con tantos lectores tienes que hacer un dibujo de prensa más suave, más inteligente. No vale el estilo pipí caca. Puede ser muy divertido eso, pero es para un público muy limitado. En Le Parisien aprendí muchas cosas. Ahora puedo hacer un editorial con un dibujo pero entonces no sabía nada”.

Tras ese primer periódico vino otra etapa en L’Événement du jeudi, y luego en el semanario satírico Marianne, en L’Hebdo des socialistes, en numerosas publicaciones, más de 30; es un recorrido que incluye un programa de televisión con debates sobre la actualidad política (Toutes les France). Pinter dibuja ahora para La Nouvelle Vie ouvrière, un mensual de la CGT, y para L’action catholique ouvrière, da conferencias sobre la libertad de prensa y es representante en la UNESCO de los dibujantes de prensa de Oriente Próximo y de América Latina. “En octubre”, explica, “nos reuniremos dibujantes y diplomáticos de todo el mundo para ver qué hacemos, porque hay un montón de dibujantes que llevan una vida muy dura”.

Todo empezó a torcerse, dice Pinter, cuando George W. Bush dijo que se estaba con él o contra él. Y el golpe definitivo fue el atentado contra Charlie Hebdo. “Hace dos años me di cuenta de que después de 33 años trabajando, las cosas han cambiado tanto que ahora no puedes decir nada. Lo que ocurrió con nuestros amigos de Charlie Hebdo comenzó a cambiar la imagen que la gente tenía de los caricaturistas. Desde el atentado, cuando la gente sabe que soy dibujante de prensa, me dice: ¿eres Charlie o no eres Charlie? Pero mi vida no depende de Charlie. Yo era dibujante de prensa diaria con una visión distinta a la de Charlie Hebdo, una visión más internacional”.

Tras su larga experiencia como dibujante de prensa, Pinter ha llegado a la conclusión de que la política internacional siempre gira sobre lo mismo: “Corrupción y mentiras”. En sus conferencias trata de hacer entender que lo principal es “comprender lo que ocurre y saber leer la prensa, comprender lo que cuentan los medios de comunicación, saber diferenciar los rumores de las noticias, saber entender un dibujo...”. “Es increíble cómo la gente se cree algunas cosas que les cuentan”.

Pinter ha vivido en Estados Unidos (en Los Ángeles), en Finlandia, en Portugal (Lisboa), en Alemania (Dresde). “Una vida en movimiento”, resume. Habla ocho idiomas y se ha propuesto perfeccionar el español. Lo logrará pronto: cada vez que percibe que no dice o pronuncia bien una palabra, o que no la conoce, y su interlocutor se la aclara, la escribe en una libreta. Ahora anda descubriendo Cádiz de la mano de Ignacio Casas de Ciria y de Juan Domingo Valderrama. “Aquí, cuando me despierto, tengo que aprender todo, conocer gente... Es una mezcla de energía, de sol, de mar... Me encanta”.

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