patrimonio municipal

Okupas y grietas en la Puerta de Tierra

  • La falta de mantenimiento del frente amurallado se agrava, con riesgo de desplome de la balaustrada

  • Indigentes en el foso y en los arcos de Santa Elena

Una operación de limpieza de los ramajes que se acumulan en el lienzo de la muralla, en el tramo de la avenida de Bahía Blanca que da al foso del Pelícano, descubrió ayer el mal estado en el que se encuentra buena parte de la balaustrada de la muralla, situación que ya denunció este periódico hace meses. El riesgo de desplome obligó al Ayuntamiento a vallar la zona tanto en la acera superior como en el paso peatonal que atraviesa el antiguo foso.

La ausencia de mantenimiento desde hace años ha deteriorado de forma notable todo el frente de la Puerta de Tierra. Junto al mal estado de la balaustrada que da al foso del Pelícano, tapada por la acumulación de ramajes, el lienzo de la muralla aparece cada vez más desgastado, hasta el punto que a pesar de su grosor se producen filtraciones de humedad tanto en el Museo del Títere como en el Museo Litográfico.

El torreón y el paseo superior permanecen cerrados los domingos y los lunes

El último trabajo de mantenimiento que realizó el Ayuntamiento en este espacio, que tiene la calificación de Monumento Nacional, se centró en el pintado de los herrajes de las puertas del torreón. Más allá de eso, nada. Y todo a pesar de que el actual equipo de gobierno ha afirmado en numerosas ocasiones que el frente de la Puerta de Tierra es uno de los equipamientos históricos y culturales de la ciudad de mayor relevancia.

Por si fuera poco, durante todo el verano la zona ajardinada del Pelícano ha estado totalmente abandonada, sin limpieza y poda alguna. El segundo foso funciona como pista deportiva del IES Columela.

Junto a ello, el frente amurallado se ha convertido desde hace unas semanas en residencia de varios grupos de indigentes.

Por un lado, en la zona del foso del Pelícano más oculta a la visión de quienes pasean por la Avenida, debido a la arboleda existente, llevan varias semanas acampados un grupo de indigentes cuyo número cambia de forma periódica, hasta el punto que se han llegado a contar hasta tres tiendas de campaña. Algunos han utilizado uno de los parterres para tender la ropa. La zona ofrece un estado de total abandono y suciedad mientras que la puerta de madera que conecta con el Museo del Títere se encuentra cubierta de pintadas.

Otros indigentes se han situado en los arcos exteriores de las bóvedas de Santa Elena. Tras un incendio que en esta zona se produjo hace unas semanas ayer se encontraban refugiados al menos dos indigentes.

Uno de ellos se limitaba a acumular en bolsas todas sus pertenencia; un segundo, sin embargo, mantenía el espacio ocupado con mayor grado de limpieza, barrido matinal incluido, con una pequeña tienda de campaña y todos sus enseres bien guardados.

El cambio de la entrada al Museo del Títere junto al arco de la Puerta de Tierra ha limitado de forma considerable el paso peatonal por el patio de Santa Elena, dando más intimidad a quienes ahora han transformado sus arcos en su estancia.

El que iba a ser uno de los referentes turísticos de la ciudad se ha ido degradando con el tiempo y reduciendo, además, su apertura al público. El pasado domingo, cuando el casco histórico se encontraba repleto de visitantes, tanto por el crucero amarrado en el puerto como por los turistas que aún aprovechaban el final del verano en la ciudad, no se podía acceder al torreón ni al paseo superior de la Puerta de Tierra al encontrarse cerrado a las visitas, al igual que pasa los lunes. Frente a ello, otros equipamientos culturales y turísticos, como el Teatro Romano y numerosos templos, se encontraban repletos de turistas.

El Ayuntamiento firmó en su día un acuerdo con la Junta de Andalucía y Telefónica para ubicar en el torreón un centro de emprendimiento. Aunque el documento se rubricó hace ahora un año aún no se ha avanzado en este proyecto, que pretende revitalizar este equipamiento.

Igualmente, desde hace meses permanece cerrado y en obras de mejora el Museo Litográfico mientras que el resto de las bóvedas de San Roque permanecen sin uso alguno, más allá de funciona como precarios almacenes municipales.

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