Acto en el hospital

Historias poco conocidas

  • El Puerta del Mar acogió ayer una mesa redonda sobre curiosidades y anécdotas del centro, dentro de la programación de su 40 aniversario

Los participantes en la mesa redonda de ayer con la moderadora en el centro. Los participantes en la mesa redonda de ayer con la moderadora en el centro.

Los participantes en la mesa redonda de ayer con la moderadora en el centro. / Ana Golpe

Anécdotas, curiosidades y alguna experiencia paranormal salieron a relucir ayer en la mesa redonda que se celebró en el salón de actos del Hospital Puerta del Mar, dentro de la programación del 40 aniversario del centro.

En este encuentro, participaron John Pantoja, editor y administrador de la página web Misterios de Cádiz; Fernando Soto Trujillo, autor del blog Cádiz, 3.000 historias no contadas, y los enfermeros Manuel y Jacinto Cano Leal.

Pantoja se dedica a la investigación paranormal y contó que siempre suele ir con su grabadora para registrar psicofonías o, como él dijo, para "intentar conseguir voces que no son de este mundo". Contó que en una visita a la madre de un amigo que estaba ingresada en el Puerta del Mar había grabado varios "audios curiosos". Y aseguró que en alguna otra visita, subiendo solo en el ascensor, había notado "una presencia" junto a él. Aprovechó su intervención para contar la conocida historia de la monja que dicen que se aparece en el hospital.

Por su parte, Fernando Soto habló de las experiencias cercanas a la muerte. Comentó que hay varios libros sobre este asunto que narran casos de personas que han vivido experiencias de este tipo. Destacó la obra del doctor Enrique Vilas López, que fue jefe de Medicina Preventiva del Hospital Macarena de Sevilla y recogió testimonios sobre este asunto durante sus 30 años de carrera.

Soto señaló que curiosamente, hay pocos casos conocidos del Puerta del Mar. Dijo que él sólo ha encontrado dos, uno de ellos el de una mujer octogenaria que sintió cómo salía de su cuerpo mientras la reanimaban y vio todo lo que ocurría en el quirófano desde arriba. Esa mujer también vio un túnel con una luz al final y a familiares ya fallecidos. Cuando contó su experiencia a los profesionales sanitarios, le dijeron que aquello podía haber sido un efecto de la medicación.

En este sentido, Fernando Soto indicó que, según la ciencia, los túneles, las luces blancas en formas humanas familiares y la sensación de salir del cuerpo están producidos por procesos químicos y debido a que el flujo sanguíneo no llega bien al cerebro o a los ojos. Pero también hay otras explicaciones "más heterodoxas y espirituales".

El autor del blog Cádiz, 3.000 historias no contadas también hizo referencia a personas que su paso por el hospital gaditano hizo que se descubriera su verdadera identidad. Una de ellas es el médico conocido como Luis Gurruchaga Iturria, quien realmente era un médico nazi que había estado en los campos de concentración de Mauthausen y Auschwitz; o un hombre que se hacía llamar Jorge Alberti, pero tras un desvanecimiento fue llevado al Puerta del Mar y se descubrió que era Junio Valerio Borghese, un militar del ejército de Mussolini que estaba al mando de un submarino militar que se aprovisionaba en la playa de los alemanes.

Por su parte, los hermanos Manuel y Jacinto Cano Leal expusieron algunas de sus vivencias como profesionales en el hospital. Manuel contó que fue uno de los primeros enfermeros masculinos que empezó a trabajar en la residencia Fernando Zamacola y se encontraba "raro" entre tantas mujeres. De hecho, afirmó que al principio había muchos "choques", pero poco a poco se fue normalizando la situación. Él comenzó su labor profesional en Medicina Interna y luego pasó a Cirugía General, donde aseguró que había un ambiente muy bueno. Tanto Manuel como su hermano Jacinto recordaron varias anécdotas del que era entonces jefe de Cirugía General, el doctor Vázquez, que definieron como "un trabajador incansable".

También hicieron referencia al sistema de contratación que había cuando ellos comenzaron: "Si te colegiabas, te contrataban y al mes te confirmaban la plaza", apuntó Manuel Cano.

En la intervención de estos enfermeros, salieron a relucir numerosas anécdotas que hicieron reír a los presentes, algunos de ellos testigos de lo que contaron.

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