Carnaval de Cádiz La Gran Vía conoce los dos carnavales de Cádiz

  • Agrupaciones callejeras y oficiales se dan la mano en una brillante gala

Componentes de las chirigotas 'Daddy Cadi' y 'La maldición de la lapa negra', en la Gran Vía de Madrid. Componentes de las chirigotas 'Daddy Cadi' y 'La maldición de la lapa negra', en la Gran Vía de Madrid.

Componentes de las chirigotas 'Daddy Cadi' y 'La maldición de la lapa negra', en la Gran Vía de Madrid. / José Ramón Ladra

Calle y Falla. Youtube y televisión. Las dos formas de hacer Carnaval conocidas en Cádiz se dieron la mano en el teatro Gran Vía de Madrid. Con el aforo completo y en el mismo escenario donde se representa de manera fija el musical ‘El jovencito Frankenstein’, Juan Ochoa, el isleño de la voz templada en la cadena SER, como miembro de Globalmedia, empresa organizadora del espectáculo, daba la bienvenida a las 900 personas que acudieron ávidas de coplas. Y disfrutaron de lo lindo sabiendo, incluso, ser un público más oyente con las callejeras y un público más participativo con las oficiales. Ya saben: esta chirigota me gusta y el que no diga ole que se le seque la hierbabuena. El caso es que con las cuatro pudo disfrutar y reír a carcajadas.

Manolo Casal y Modesto Barragán cantaban como aperitivo la parte de la polka ‘Mi querida España’ de ‘Guatifalien’ que habla del romance con una chica madrileña. Y para empezar, las hermanas López Segovia, recién divorciadas de un tal José Luis con su ‘De feria en feria’. Habían avisado los presentadores de sus cuplés de pelos. Y allá que fueron de la manera más directa ‘Las niñas de Cádiz’ que traían “el Carnaval de la calle con sus guarrerías, que son las que gusta escuchar de madrugada a la gente”. “Que me acuerdo mucho.. po tómate algo”. No queda otra contra una separación después de ocho años de relación. Las alegres divorciadas decidieron quitarse las penas visitando todas las ferias habidas y por haber. Ese periplo de albero y rebujito queda reflejado en un desternillante popurrí. Arte. Las tres gitanas abrieron la gala de la mejor manera posible.

La calle tuvo continuación con Paquito Gómez y compañía. Pasarela del escenario a las butacas para que se exhibieran los componentes de ‘Viña Fashion Week’. “Vámonos Madrid, que no se diga que el Liceo es mejor que esto”. Toquetazo. “Foti, foti”. Ellos son divinos y se encantan. No se comen lo que rima con escandinavo porque no llegan. Cuplés a Albert Rivera o al vapeo antes de una genial versión del pasodoble de ‘Los tarantos’, el que empieza “Se encontraban cierto día un inglés con un gitano” y acaba con “a mí me espera mi Lola sola en su alcoba como Dios manda”. Eran otros tiempos. Por eso Gómez y su gente paran la copla varias veces. No se puede decir gitano, ni países desarrollados (países con un PIB muy elevado). Y el Don Juan Tenorio es machista, por ejemplo, entre otros apuntes hacia lo políticamente correcto. Una actuación fashion con el público entregado.

De las imaginarias esquinas al imaginario coliseo de Fragela. El reguetón de ‘Daddy Cadi’ salió a escena y parte del respetable ya estaba cantando a la vez que el grupo revelación del Carnaval 2019. Olés en los silencios del pasodoble del Lacio. Como en el Falla. Estribillo coreado y risas con el bombista y su manera de dar paso a las coplas. Al final del popurrí, el público en pie. Gritos de “¡campeones!” aplacados por el grupo. Uno de sus componentes anunciaba que van a dedicar un pasodoble “a los campeones de verdad”, en referencia a ‘La maldición de la lapa negra’, que esperaba su turno en bambalinas. Detallazo. El pasodoble no era otro que el dedicado en el COAC a Manolo Santander. Primeras emociones. Y no iban a ser las últimas.

De postre, pescado. Caletero, por más señas. Bendiciones al 3x4 con un pescao en blanco que nadie quiere porque suena (y huele) a hospital. Tiki-Taka en el pasodoble de medida. Cantos a Andalucía y al esfuerzo de los padres por pagar los estudios a sus hijos. Zapatazos de rabia en las tablas. Cuplés “picantones” de toallitas y sexo en los peces. Los espectadores celebraron el popurrí “repleto de pamplinas variadas”, en palabras de Carlitos Pérez. Ángel León ha esquilmado La Caleta y los primos de piscifactoría son unos posturas que van a acabar en la pescadería del Mercadona por muy pijos que sean. Despedida por rumbas antes del adiós definitivo con el pasodoble al Cádiz y el homenaje a su creador. Traca final para una gala muy completa. Dos Carnavales en uno. Desde Cádiz y para el mundo.

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