Cádiz

Gafas para ver un mundo mejor

  • El óptico José María Hercé ha viajado a dos aldeas de Nepal para revisar la vista de 1.200 personas, en un proyecto realizado por la Fundación Multiópticas y Ayuda Directa Himalaya

Hace poco más de un año, Nepal sufrió un terremoto de 7,8 que ocasionó la muerte de unas 9.000 personas, además de multitud de daños materiales en uno de los países más pobres de Asia. José María Hercé, un óptico nacido en Bilbao pero gaditano de adopción, ha participado junto a otros dos compañeros durante 18 días en un proyecto solidario auspiciado por la Fundación Multiópticas y Ayuda Directa Himalaya, en el que se ha intentado mejorar la vida de los habitantes de las aldeas de Lomsa y Dorath con la revisión de la vista a unas 1.200 personas y la entrega de unas 500 gafas de sol y unas 300 gafas de lectura.

La de Nepal no fue una experiencia novedosa para Hercé, trabajador de Multiópticas Iglesias, ya que anteriormente ha participado en cuatro campañas solidarias con la Asociación Andaluza de Cooperación Sanitaria en Farafangana (Madagascar). Esto le valió para ser elegido entre 60 candidatos. Un paso que el óptico dio por "ser una forma de poner un granito de arena para hacer un mundo mejor".

Tras un entrenamiento en La Pedriza (Madrid) para prepararse para las condiciones a las que se iban a enfrentar para poder desarrollar su trabajo, el 1 de mayo viajó el equipo en dirección a Katmandú. Una vez allí y tras varios días de bloqueo por parte de las administraciones locales, partieron en dirección a Lomsa, una aldea en mitad de la ladera de la montaña cerca del Himalaya a unos 2.000 metros de altitud, en donde estuvieron cuatro días trabajando. Tras terminar su labor en esta zona, hicieron lo propio en Dorath, también en plena montaña. "Los trayectos eran duros porque las carreteras son infernales. Teníamos que hacer unas 10 o 12 horas en un 4x4 y una vez que la carretera se terminaba, cogíamos la maquinaria con porteadores locales y subíamos haciendo trekking a las aldeas. En la primera -por Lomsa-, el trayecto fue de sólo dos horas, pero para llegar a la segunda aldea -por Dorath- fueron más de cinco horas de trekking para llegar", contó Hercé.

Sobre la atención que prestaron a unas 400 personas en Lomsa y unas 800 personas en Dorath, Hercé explicó que "sorprendentemente, los niños estaban fantásticos a nivel visual. Pensábamos que nos íbamos a encontrar con mucha más miopía y nos llevamos la sorpresa de que prácticamente todos estaban fenomenal. La población mayor sí que estaba más cascada con problemas de cataratas por la radiación ultravioleta y mucha vista cansada".

De hecho, una de las acciones que realizaron fue la entrega de gafas de sol "para minimizar los problemas de la radiación ultravioleta" por la altitud. "No tenían ni idea de lo que era una gafa de sol. Se quedaron absolutamente impresionados cuando se las ponían y salían a la calle. Estaban frescos y bien protegidos", relató el óptico.

Además, recibieron los nepalíes gafas de lectura, lo que también les supuso un cambio importante porque "cuando se las ponían se veían las manos, veían las lecturas. Es una cosa cotidiana y para ellos era magia", afirmó Hercé. Un avance para estas personas que, tal y como constató Hercé, "nacen, viven y mueren en las aldeas".

En cuanto a la situación del país, apuntó Hercé que "hay zonas que sí se han reconstruido, como las más turísticas, en las que el montañismo da mucho dinero. Pero fuera de ellas, la pobreza es extrema".

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