Denuncian al hospital por la muerte de un bebé

Sus familiares entienden que hubo una negligencia en los cuidados a un niño de 39 días aquejado de una gastroenteritis

Imagen del hospital Puerta del Mar.
Imagen del hospital Puerta del Mar.
Redacción / Cádiz

29 de julio 2012 - 01:00

Los familiares de A.R.R., un bebé de 39 días de edad fallecido el pasado lunes 9 de julio en la unidad de cuidados intensivos pediátricos (UCIP) han interpuesto una denuncia en el juzgado Nº3 de Cádiz por una presunta negligencia. El bebé llegó el domingo 8 de julio a urgencias pediátricas tras varios días de idas y venidas a este servicio, ya que había sido dado de alta tras permanecer ingresado tres días, del 2 al 5 de julio, por una supuesta gastroenteritis vírica. El bebé seguía con deposiciones líquidas y repetidas, sus padres lo llevaron el mismo día del alta al servicio de urgencias de San Fernando y al servicio de urgencias del hospital, obteniendo el mismo diagnóstico de gastroenteritis viral y sin darle en ningún momento importancia alguna, siempre decían que era el proceso normal de una gastroenteritis que estaba remitiendo. El viernes 6 lo llevaron al pediatra de atención primaria, obteniendo la misma respuesta. El domingo día 8 lo llevaron al servicio de urgencias del hospital (cuarta vez tras el alta hospitalaria) siendo valorado y decidiendo los pediatras el ingreso para realizar pruebas de intolerancia a algún componente de la leche, ya que, dijeron que estaba un poco deshidratado y desnutrido. Le tuvieron que poner un gotero. En urgencias pediátricas intentaron canalizar la vía periférica en dos ocasiones sin éxito. Los profesionales sanitarios decidieron entonces intentarlo en la UCI pediátrica donde, según ellos, tienen más experiencia en la canalización de venas en niños pequeños. El bebé subió en brazos de su madre, acompañado de su padre y abuelos paternos hasta la puerta de la UCIP. Según sus familiares, en ningún momento el bebé subió a UCIP con un diagnóstico de gravedad, hasta ese momento sólo necesitaba según los médicos administración de líquidos por la diarrea y quedar ingresado en la planta de pediatría para valorar una supuesta intolerancia a algún componente de la leche. Sólo lo subieron a la UCIP para canalizar la vía.

Tras varias horas de espera, de oír el llanto desconsolado del bebé, sin información alguna, la desesperación y la incertidumbre se adueñaron de los familiares, que sólo sabían que seguían intentando ponerle un gotero. Dejaron pasar a la mamá tras comunicarle que lo habían sedado para tranquilizarlo y ver si así podían cogerla la vía, y salió minutos después. Desde ese momento los familiares volvieron a esperar con preocupación porque oían al bebé llorar con menos intensidad. Pasaron casi cinco horas cuando salió un sanitario a explicar de forma escueta que el bebé había sido entubado y que su estado era grave, no sabían el por qué, y que tenían que hacerle pruebas. Los familiares comenzaron a observar cómo entraban y salían de la UCIP numerosos médicos, algunos vestidos con ropa de calle, otros con uniforme hospitalario y otros con diversos aparatos de diagnóstico... La espera se hacía eterna, el bebé ya no se escuchaba.

Horas después comunicaron que el bebé estaba muy grave, que era cuestión de horas. Al final de esta explicación entregaron a los familiares los consentimientos informados para la sedación, transfusión sanguínea e ingreso en UCI pediátrica, a lo que los familiares se negaron exceptuando el consentimiento de transfusión sanguínea, pues habían actuado sin consentimiento hasta esas horas.

El bebé A.R.R., de 39 días, falleció sobre las 12:40 del 9 de julio. Los familiares, a día de hoy, no saben la causa exacta de su muerte, que entró en UCIP para ponerle un gotero y salió fallecido, no han recibido explicación alguna y están a la espera de los resultados aclaratorios de la autopsia.

Los familiares afirman que sólo quieren una explicación lógica a lo sucedido y que si se han cometido errores por parte del personal sanitario en cualquier momento del proceso que llevó al pequeño hasta la muerte, se haga justicia y sobre todo que no vuelva a ocurrir.

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