Cádiz

Ciudadano en movimiento

  • Representantes de plataformas y colectivos sociales analizan experiencias enfocadas a conseguir un nuevo modelo de organización social de participación directa

Primero empezó a hablar. Ahora comienza a caminar...

Hasta en el sur del Sur, hasta en una ciudad poseedora de un vergonzoso récord de paro, hasta en la viejita y dormidita Cádiz las cosas están cambiando. No es un viraje repentino, ni será de un día para otro, pero el ciudadano una vez se acordó de hablar y ahora comienza a caminar. Si el reflejo de Sol en el Palillero alumbró la conquista del ágora, de la palabra en público, y, más importante, si puso en contacto a gaditanos que antes del 15M ya trabajaban por un modelo social más justo, dos años después y tras la efervescencia, la moda, si se quiere, inicial, sobrevive lo que siempre pervivió en la cabeza de la vanguardia, unas nuevas hechuras de sociedad donde el ciudadano tiene mucho que decir. Un nuevo ciudadano en movimiento. Un nuevo ciudadano que no es nuevo porque ya vivía en nuestras asociaciones de vecinos, en nuestros colectivos, en nuestras organizaciones. Pero ahora, reforzado, reconvertido. Con más razones y con más apoyo. Nos acercamos a algunos colectivos y experiencias que dan luz a otro paradigma de organización social.

De las 6 o 7 asambleas de barrio que se crearon tras la disolución de la asamblea permanente del Palillero, hoy se mantienen dos, 15M Casco Antiguo y 15M San Mateo, más dos grupos de acción transversales, el grupo de Vivienda y el grupo de Comunicación. La asamblea de San Mateo, que aúna miembros de la plaza y de las extintas asambleas de Loreto y Puntales, se convierte en un buen ejemplo de participación ciudadana. Este colectivo se ha encargado de reivindicar la apertura y gestión pública del Centro de Mayores de Loreto-Puntales construido desde hace tres años. "Llevamos 6 concentraciones convocadas y esta última ha sido la más numerosa así que estamos muy contentos pero seguiremos con estas acciones porque no es normal que en una ciudad envejecida , donde hay más de 25.000 personas mayores de 65 años y, de ellas, 6.000 de más de 80 años, tenga un centro como éste cerrado por disputas políticas", comenta uno de los miembros de San Mateo, Juan Cejudo, que adelanta que, posiblemente, el 29 de abril acudirán al Pleno municipal para volver a reivindicar este tema.

Este ciudadano en movimiento, que perteneció durante ocho años a la junta directiva de la asociación de vecinos de Loreto (desde 1977), opina que la labor de estas asambleas de barrio "vienen también a ocupar ese lado reivindicativo que antes tenían las asociaciones de vecinos y que han abandonado, eso sí, con honrosas excepciones", asegura.

La asamblea popular San Mateo se reúne todos los viernes a las siete de la tarde "y estamos planeando reunirnos una vez al mes junto con la asamblea del Casco Antiguo", narra Cejudo que repasa otras movilizaciones de concienciación ciudadana que han llevado a cabo en conjunto como "los carteles y el reparto de folletos sobre temas como las pantallas led, la reivindicación del uso social de edificios públicos que están vacíos como el Beato Diego y el Tiempo Libre".

Comentar asuntos de interés nacionales e internacionales, estudiar y valorar las convocatorias de otros colectivos y plantear acciones concretas de denuncia social, "también estamos trabajando ahora en hacer acciones con el tema de los sin techo", cuenta, son los puntos del día de la asamblea de San Mateo cuyos miembros también notan "cómo la ciudadanía está cambiando, se está acercando y demandando más información. Esperemos que pronto seamos más los que pasemos a la acción", anhela.

El mismo deseo lo comparte Julia Hernández, portavoz de la Red de Economía Vecinal, una plataforma que comenzó a gestarse durante el 15-M y que tomó forma el pasado año como " una experiencia de construir algo, de hacer algo práctico como modo de intercambio económico alternativo", explica.

Así, la Red de Economía Vecinal plantea un sistema de trueque. Una acción que han llevado a cabo en diferentes barrios de Cádiz a través de la organización de mercadillos que tuvieron "mucho éxito", asevera. Además, desde la iniciativa se ha creado un huerto urbano ubicado en la barriada de la Paz. "Aunque ahora mismo no está enfocado a la producción, sí es un primer paso a la toma de contacto con el cultivo", apunta.

La tienda gratis, antes instalada en Valcárcel Recuperado, ha sido trasladada por la Red al Centro Social Ocupado Autogestionado de La Higuera (calle Manuel Rancés) donde el ciudadano puede llevarse lo que quiera y también dejar lo que le apetezca. A través de su blog y del grupo creado en google, la Red también realiza otra de sus actividades encaminadas a una nueva forma de vida "más coherente con lo que pensamos", detalla la joven sobre el banco de tiempo. En esta iniciativa cada persona oferta unos servicios (cuidar a mayores, terapia psicológica, arreglos de fontanería, clases particulares...) así consigue horas que puede utilizar para demandar otros servicios. "Nunca nadie ha tenido un saldo negativo, siempre la gente ha dado más de lo que ha utilizado", se enorgullece Julia.

Miguel Ángel García Argüez, otro gaditano en movimiento y que estuvo comprometido con iniciativas como Valcárcel Recuperado, reivindica el buen papel de las actividades de la Red de Economía Vecinal y de centros autogestionados como La Higuera. "Una de las cosas más valiosas es que se está implicando gente joven que quieren reentender su vida desde el día a día, desde las cosas cotidianas. Lo más interesante es que esto no es algo nuevo, se trata más bien de recuperar ese mutualismo espontáneo que antes existía entre los vecinos. Y, por otro lado, durante dos décadas el ciudadano ha delegado en los políticos los asuntos sociales, han dejado que actúen como nuestros papás y que cuiden de nosotros. Creo que se está rompiendo con ese paternalismo y ahora el ciudadano quiere ocupar ese lugar que le pertenece en el espacio público", analiza.

De la denuncia y de la acción sabe mucho Jorge Sáez, miembro de Ecologistas en Acción y uno de los portavoces de los 24 colectivos que presentaron la pasada semana una denuncia en la Fiscalía Provincial contra tres presidentes de la Diputación Provincial y contra la empresa Zaragoza Urbana por un posible delito contra el patrimonio histórico en el edificio Valcárcel (Bien de Interés Cultural).

Jorge no para, ni ha tenido vacaciones. Ahora, junto con el resto de miembros de Ecologistas, valora la conveniencia o no de presentar una denuncia en la Fiscalía por la caída del histórico drago del Tinte o pedir una reunión con ellos para que actúen de oficio. "Con los cambios legislativos que se han producido en torno a la justicia, Sí me gustaría pedirles a nuestros representantes políticos que fueran responsables con eso porque poner ahora una denuncia formato querella es bastante costoso. Pero, vamos, que si no nos queda otra sacaremos el dinero hasta de debajo de las piedras", ríe el joven.

Ecologistas en Acción es un colectivo veterano en la provincia de Cádiz y, que ahora, trabaja "de una manera horizontal" con otros temas como el patrimonio y los derechos humanos junto con otros colectivos. Tarea que no menoscaba su vigilancia con asuntos como la "injusta" ley del marisqueo "que beneficia a dos cooperativas convirtiendo el marisqueo en una oligarquía", dice, o la nueva Ley de Costas y su connivencia "con miembros de partidos políticos que tienen intereses en la industria de la construcción".

La recuperación de los antiguos aljibes de la ciudad, la repercusión en la ciudadanía de los beneficios de la industria de la energía renovable (la provincia es uno de los principales exportadores), el peligro para nuestras marismas y salinas con la nueva Ley de Costas, el daño que puede causar a algunas especies en la provincia de Cádiz el dragado del estuario del puerto de Sevilla y la recuperación de los corrales de pesca de La Caleta y Santa María son algunos de los frentes en los que batalla Ecologistas en Acción que ha estado presente también en movimientos como 15 M y Valcárcel Recuperado.

Otra asociación veterana en la ciudad y en la provincia, Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), reflexiona sobre el rumbo de sus objetivos. Así, además de trabajar en sus ejes básicos (cárceles, inmigración, prostitución, solidaridad internacional) se plantean dar respuesta a problemas que afectan "a sectores más amplios de la población gaditana como la vivienda", cuenta su representante, Rafael Lara.

La APDHA, que se distingue por su trabajo de base y de cercanía con los colectivos sociales desfavorecidos, es una de las asociaciones que forma parte de la Plataforma Social de Cádiz, otro de los ejemplos de nueva organización ciudadana de denuncia. De hecho, "desde la plataforma se está preparando una gran movilización social, de las importantes en Cádiz, de rechazo a la política económica. En muy poco concretaremos día", adelanta Lara que es otro de esos ciudadanos en movimiento tan necesarios para los nuevos tiempos.

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