El astilleros de la Bahía

Cuando el cierre del canal de Suez impulsó la construcción de petroleros en Puerto Real

  • La Guerra de los Seis Días en 1967 provocó la clausura del paso marítimo durante ocho años

El Amoco Cádiz en el astillero de Puerto Real.

El Amoco Cádiz en el astillero de Puerto Real. / D.C.

El cierre del canal de Suez debido al accidente sufrido por un buque mercante tardará algunos días, y en el peor de los casos semanas, en solventarse. El tráfico marítimo ha quedado por ello muy dañado al ser éste un paso esencial en las comunicación por mar, con el cruce diario de decenas de grandes barcos que miles de toneladas de mercancías.

En todo caso, es un problema técnico que acabará resolviéndose. Sin embargo, la inestabilidad política provocó en 1967 un importante conflicto que se centró en el canal de Suez hasta el punto que provocó su cierre durante ocho años.

La orden de cierre la dieron las autoridades egipcias tras el final de la Guerra de los Seis Días, que enfrentó a Israel con la Liga de los Países Árabes. Tras este conflicto, estos últimos decidieron cerrar el canal como forma de presionar a los estados que mantenían relaciones diplomáticas y económicas con el país judío, entre ellos Europa y América.

La presión era evidente por cuando el paso era esencial para las relaciones comerciales de buena parte del planeta. Al mantenerse el cierre se obligaba a desviar las rutas de los grandes mercantes rodeando todo el continente africano.

Esta situación favoreció de forma directa al Astillero de Puerto Real. 

La industria naval española estaba entonces en pleno auge, como la propia economía del país tras salir al principio de la década de los sesenta de los duros años de la autarquía impuesta por la dictadura militar.

El astillero de la Bahía está en pleno proceso de expansión. Animado por el cierre del canal de Suez, el gobierno franquista aceleró la ampliación de las instalaciones den Puerto Real, hasta el punto que en 1972 se contaba con más de un millón de metros cuadrados de suelo a la vez que se inauguraba el que sería el segundo mayor dique seco de Europa, con capacidad para construir buques de hasta un millón de toneladas.

El objetivo era hacerse hueco en el mercado de la construcción de grandes superpetroleros, necesarios para rodear África ahorrando costes. La factoría ya había sacado adelante varios proyectos antes de esta crisis, pero la misma impulsó más su cartera de pedidos hasta el punto que entre 1970 y 1975 se entregaron 11 petroleros, entre ellos los famosos Amoco.

Todo cambió con la apertura del canal en 1975 y, sobre todo, con la crisis del petroleo iniciada por los países árabes integrados en la OPEP a finales de 1974. La demanda de grandes buques bajó de manera ostensible y puso a la industria naval gaditana en el camino de una dura crisis que acabará, ya en democracia, con las primeras reconversiones laborales.

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